Cooper en concierto en Santiago de Compostela (Sala Capitol, 01.03.12): su pop nunca morirá, pero tú sí

“Cooper en concierto” src=”http://img.hipersonica.com/2012/03/00001969.jpg» class=”centro” />

Generacionalmente no me ha correspondido la época de Los Flechazos, y, por tanto, la figura de Álex Díez, aunque lejana, siempre se me había presentado como un inmovilista pero brillante compositor de canciones pop. Dejando a un lado la estética mod, su pasado trabajando en una tienda de discos y demás elementos que podrían considerarse un prejuicio positivo, incluso su reputación en directo, ¿qué podía esperar del primer concierto al que asistía de Cooper (dentro del ciclo Compostela Rock)?

Básicamente, lo que esperaba era hora y media de melodía y guitarras euforizantes, pero también repetitivas (¿le resulta sencillo diferenciar unas canciones de otras?). Quizá en EPs o en LPs no se hiciese largo, pero aumentando su duración, ¿saturaría la sensación de la misma canción una y otra vez? Y más que responder a esa pregunta, quizá sería preferible plantear otra complementaria: ¿y a quién le importa?

La gente que acudió ayer a la Sala Capitol sabía a lo que iba, y no por previsible deja de tener encanto. El reverso a “siempre suena igual” es “nunca pasará de moda, siempre será vigente”. Y a juzgar por el ambiente del público, la fidelidad al grupo es directamente proporcional al gusto de Álex Díez por unos cánones igual de idealizados que de válidos.

Con un repertorio centrado en su último lanzamiento, Mi Universo (interpretado al completo), el recital dejó patente que, a grandes rasgos, esta nueva colección de canciones adolece de la rabia y del ritmo más veloz de, por ejemplo, las canciones de Aeropuerto, y que, quizá es un disco sensiblemente inferior.

“Cooper en directo2” src=”http://img.hipersonica.com/2012/03/00001965-1.jpg» class=”centro” />

La bajada de revoluciones no repercute a nivel individual en las canciones, pero sí que lo hace en la dinámica del concierto, dando la impresión de que, en ocasiones, iban con el freno de mano puesto. Quizá a eso ayudaba también un público mayoritariamente entre 30 y 40 años… en un jueves seguido por un viernes laborable. Tanto el público como el grupo se mostraban cómodos, pero digamos que el pop primaba sobre la parte rock o “power” durante la primera mitad del recital, pero acabando la primera parte de la actuación con una sucesión de temas enérgicos (‘Rabia’ — ‘Rascacielos’ — ‘En la basura’ — ‘Carrousel’) que mantendría el clímax de atención durante los bises.

Y esto es lo único que se le puede reprochar al concierto. El repertorio, obviamente, puede ser discutible para cada persona, pero no se le puede negar la efectividad. Vocal e instrumentalmente, la banda estuvo impecable. A la hora de interactuar con la audiencia, el trato exquisito, educado y sincero fue, ante todo, cómplice, como resaltando la percepción de comunidad de los puede que no muy numerosos pero irreductibles amantes nostálgico del pop de otra época, y que va más allá (por ejemplo, en la estética).

Cuando el talento y el trabajo bien hecho se convierten en rutina, puede que cada acierto no se perciba como algo memorable, pero la satisfacción y el compromiso se retroalimentan positivamente, el vínculo emocional se perpetúa y la regularidad de la dignidad, habitualmente más infravalorada que los destellos geniales, además de más meritorio, concede un crédito mucho mayor a su responsable. Así que, Álex Díez, te traslado, en nombre del público de ayer, la gratitud por el concierto de ayer, y esos 24 motivos para sonreír.

Imágenes | Cortesía de Elefant [Concierto 8 y Medio (Sala But), 25–02–2012, Madrid] Fuente: Jonas Whale
Repertorio | Playlist Spotify
Más en Hipersónica | Mi vida en canciones: Entrevista a Cooper | Entrevista a Cooper: “Conviene recordar a la gente que nacimos para meter bulla | Cooper — Lemon Pop

Anuncios