Corrections House — Know How to Carry a Whip

Es habitual que cuando vemos un jugador pícaro, incorregible e inquieto, que hace diabluras allá por donde pasa y que ningún sistema consigue contenerlo del todo, generalmente con un carácter alocado y descentrado, tendemos a pensar que “el día que se centre se come el mundo”. Al final llega ese día, el jugador comete menos locuras y su juego se centra más en aplicar recursos más efectivos y concretos. Sí, hemos ganado un jugador más centrado y aprovechable en un contexto colectivo, pero ya no despierta tantas pasiones ni su juego resulta tan dominante. En conclusión, no se come el mundo.

Una de las mayores sorpresas que me llevé hace un par de años vino de un supergrupo. Vino de la mano de titanes como Scott Kelly, Mike IX Williams, Sanford Parker y Bruce Lamont, todos con un currículum envidiable y que se sacaron de la manga un pepinazo como Last City Zero (Neurot, 2013). Dieron forma a un trabajo extremadamente opresivo y agónico, lleno de un metal densísimo y pesado que se sustentaba en el sludge y se dejaba caer por lo industrial, además de guardarse algún que otro as en la manga. El cuarteto se movía entre varios palos y conformaba un conjunto sorprendente y lleno de fuerza.

Corrections House, apostando por la concreción

Con tales credenciales, era normal que tuviese muchas ganas de comprobar por dónde iban a salir Corrections House en su segundo disco. En cierto modo, puedo decir que me ha sorprendido, pero no en el mejor sentido. No diré que hayan optado por ir a lo fácil -es imposible hablar de algo fácil en un grupo como este- pero sí que parece que se han decidido por arriesgar menos que en su debut. Ya no van oscilando entre estilos distintos durante el conjunto o incluso en una misma canción, ahora escogen adaptarse a un sonido más concreto y definido y apostar por él durante todo el disco.

El álbum se mueve en una línea más o menos constante, no perdiendo la efectividad pero sí haciéndose algo más monótonos

Podemos percibir en Know How to Carry a Whip (Neurot, 2015) a un grupo que prefiere moverse principalmente en la faceta más industrial de su sonido, liberando además cierto toque más electro que parece heredado de Skinny Puppy. Con la excepción del oscuro western de ‘Visions Divide’ situado en el ecuador, el álbum se mueve en una línea más o menos constante, no perdiendo la efectividad que ya destilaban en su debut pero sí haciéndose algo más monótonos y faltos de chispa en comparación.

7.5/10

Vaya por delante que el disco me gusta lo suyo. Corrections House tienen muy claro en qué barros se quieren meter y consiguen sacar cierta cantidad de petróleo. El precio es claro, un disco menos sorprendente a cambio de uno efectivo. Esto al final termina jugando en su contra, ya que en ocasiones podemos desconectar con facilidad del mismo, pero desde luego Know How to Carry a Whip no alcanza las mismas cimas que su predecesor ni consigue quedarse tanto en el oído. No cometeré la temeridad de soltar que Corrections House fueran a comerse el mundo de seguir cometiendo más diabluras, pero desde luego la concreción en el sonido no ha conseguido mejorarles como grupo. No obstante, siguen teniendo lo suficiente para que los tengamos vigilados en nuestro radar.

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