Cortosia: la app para sonar bien

En todo local de ensayo conviven dos objetos de culto: la litrona y el afinador Korg, ese objeto rectangular de plástico gris que te dice “acércate al conocimiento”, un utensilio mágico que separa al neófito del erudito, del sonido accidental y prehistórico a eufonía de arcángeles. Obviamente, esto no es así, pero normalmente va adscrito en la compra de algún instrumento y conviene darle uso. Korg no son precisamente novatos en este campo y, tras cuatro décadas desde su primera iteración en el mundo de la afinación digital, presentan Cortosia.

El barcelonés Xavier Serra, director del grupo de investigación Music Technology de la Universitat Pompeu Fabra, ha desarrollado junto con su equipo la tecnología que utilizan las tripas de esta app. Básicamente se fundamenta en el análisis de los cinco elementos que propician el “buen sonido”: la estabilidad del tono, la dinámica, el timbre, la riqueza del timbre y la claridad del ataque, clave en el color de la nota. La pantalla estudia en tiempo real el vibrato y las fluctuaciones dinámicas y da un respuesta sobre estos cinco elementos, mediante un gráfico en forma de estrella puntuado de 0 a 100.

La app, disponible en iOS para iPhone e iPad, se está convirtiendo en poco menos que imprescindible en algunos conservatorios gracias a su fiabilidad y estabilidad: graba y coteja la información, analiza nuestros vicios técnicos y nos dice qué tal lo hacemos, no sólo a nivel interpretativo, sino en cuanto a calor, claridad de ataque y todo lo que implica una buena ejecución. Mediante las grabaciones podemos comprobar nuestros avances y prestar una atención más crítica en el modo de tocar. No se trata de un juguete de pinza, sino de una herramienta añadida al aprendizaje de futuros músicos.

Actualmente, la versión inicial es compatible con varios instrumentos de viento metal: flauta, clarinete y trompeta. La gracia del asunto está en cómo puede mejorarse una grabación, en cómo complementar y corregir de manera más o menos objetiva la calidad de una pista y saber tratar a tiempo todas esas frecuencias que se escapan del espectro — casi siempre responsabilidad de una mala toma — . La peor parte, el precio: 9,99 euros. Se trata, evidentemente, del proyecto más ambicioso en este campo y uno de esos avances tecnológicos enfocados hacia el sector profesional.

Vía | KORG

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