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Costello Music — The Fratellis

A piñón fijo. Así pasa el debut de los Fratellis, otro grupo consumido por las ansias de encumbrar/derruir carreras musicales de los de siempre. A estos escoceses les proclamaron “mejor banda de Gran Bretaña” en agosto de 2006 y, glups, apenas seis meses después ni siquiera salían en las listas de lo mejor del año.

Una de dos: o los ingleses fabrican grandísimas bandas en serie (que va a ser que no) o simplemente la máquina necesita más y más estribillos adolescentes con los que alimentarse. Si antes tardabas medio año en quemarte, ahora en un par de semanas ya estás más pasado que Pajares y Esteso.

Desde aquí, volvemos a recomendar a todos los oyentes interesados que se lo tomen todo con la correspondiente calma, que disfruten del momento y de los discos, que los degusten a la antigua usanza y que luego saquen sus conclusiones. Porque si no, corren el peligro de no reparar en las virtudes de un primer disco, el de los Fratellis, muy, pero que muy divertido.

Lo suyo es pop hipervitaminado y con fórmula: ya lo explica en su blog un viejo conocido de Hipersónica:

* Un arranque sobre un estilo cualquiera (country en “Vince the Loveable stoner”, The Jam en los estribillos de “Country Boys and City Girls”, glam en “Baby Fratelli” o “Chelsea Dagger”, los Clash hasta en las esquinas de los trastes),
 * un acelerón pistonudo/precioso/ enganchón en el estribillo y
 * unos coros de pub (normalmente acertados, salvo en la irrisoria “Everybody Knows You Cried Last Night”). Y ya tenemos trece temas.

¿Nada nuevo? Pues no. Ni más ni menos que las virtudes que hicieron de los discos de Libertines una experiencia muy recomendable. Pop con grandes estribillos, con fraseos vocales que se te clavan en lo más profundo del cerebro, con himnos para cantar agarrado a los colegas en plena, ejem, cogorza. Hagan la prueba con For The Girl y me cuentan si pueden evitar que los pies se les vayan con semejante joyita.

Sí, los Fratellis van a piñón fijo, acelerados y a punto de descabalgarse de la moto que ellos mismos pilotan al límite.

Y, sin embargo, otra virtud más al canto, demuestran que su capacidad melódica podría parir también un disco de pop más delicado que éste. Y Costello Music es un pildorazo digno de la mejor época de la nueva ola al que, de pesarle algo, sólo es, precisamente, su ambición de hacer de cada canción un himno.

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