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Crystal Fighters en directo en Santiago (Sala Capitol, 05/09/2013): arrasando a deshoras

“crystal” src=”http://img.hipersonica.com/2013/09/13-1.JPG" class=”centro” />¿Qué tal?. Buenas tardes. He venido para hablaros del concierto con el que ayer Crystal Fighters nos obsequió a los que abarrotamos la Sala Capitol, en Santiago de Compostela, dentro de la amplia gira que los británicos están dando por España este Septiembre, pero antes quiero darle la palabra a un colega que se vino conmigo, y está ansioso por dirigirse a vosotros.

Amigo con cara pixelada y voz distorsionada: No sé de quién habrá sido la culpa. Si del grupo, de la sala, de los organizadores o de la virgen santísima. Pero el concierto empezó con hora y media de retraso. Tengamos en cuenta que es un concierto que ya había sufrido un cambio de fecha, que era un día entre semana, y que aunque poca, alguna gente allí trabajaba al día siguiente. La entrada ponía bien claro 21:30, y los guapos de cara empezaron a las 23:00, con dos huevos Benedict. No nos pusieron ni un bocata durante la espera ni nada. Joder, que hay películas enteras que pudimos ver mientras esperábamos. En 90 minutos, en 5400 segundos de espera, podría haber llegado borracho de fuera, aprovechando el botellón con los colegas a la puerta de la Sala. Es que, de hecho, lo que tuvimos que esperar por Crystal Fighters fue bastante más de lo que duró su concierto.

Hipersónica: Gracias, estimado amigo. En fin, sabemos que quizás nuestra labor es hablar exclusivamente de la parte musical del evento, pero Hipersónica, como medio comprometido con la sociedad, quería darle voz a los que habitualmente no la tienen. Nos componemos de nuevo, nos ponemos firmes, nos colocamos correctamente el flequillo, y empezamos a hablar de un concierto que, desde cerca de una hora antes de la apertura de puertas, agolpaba a más de cien fans ansiosos. Aunque era consciente de que las entradas habían durado menos que Usain Bolt corriendo los 100m. lisos, debo reconocer que no recuerdo semejante expectación previa en un concierto en esta sala, y os aseguro que no era nuevo en ella. No sé si esta afición loca por Sebastian Pringle y compañía se puede traducir en eso, pero desde luego los que no paramos de decir que no existe relevo generacional en el indie (si metemos a Crystal Fighters en esa etiqueta, o si no mandamos al indie a tomar viento ya) quizás deberíamos mirar más allá de nuestros sobacos.

Total, que el concierto empezó. Casi al día siguiente, pero empezó, y cumplió con todas y cada una de las expectativas de los allí presentes. De los muy fans, y de los que no lo somos tanto. Ya os habíamos contado que Cave Rave parecía un disco pensado por y para el directo. Un trabajo más disfrutable, probablemente, en concierto que en su versión en estudio. Y no nos habíamos equivocado. Si bien en cuanto a variedad estilística y capacidad de sorpresa Crystal Fighters no andan muy sobrados, de actitud y ganas, sí. Cada uno de los componentes tiene alma de showman, de dedicarse a dar el espectáculo que el público demanda, dejando un poco en segundo plano si una nota está mejor dada que otra, o si Sebastian deja de cantar por momentos, porque lo que pide ese instante es algún salto más (uno no puede dejar de admirar que en una sala de conciertos con tenue luz el tipo no se comiese unha hostia dogma sin haberse quitado esas gafas de sol en ningún momento).

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Así que eso fue una fiesta, una orgía de brazos arriba y estribillos veraniegos cantados por el público que abarrotó la sala. Una sucesión de canciones que estaban diseñadas para eso, para llegar y triunfar. Así fueron sucediéndose la mayoría de las piezas de Cave Rave, protagonistas del repertorio, como era de esperar. Difícil es hablar de cuáles fueron las más aclamadas, quizás ‘Wave’ o ‘Love Natural’, pero lo cierto es que no hubo un momento en que el sexteto no consiguiese que el suelo de la sala sufriese un duro castigo de saltos convulsos. Y, una vez uno se quita la máscara del cabreo por el retraso, de sentirse fuera del rango mayoritario de edad, y de ponerse estupendo al pensar que “más o menos todas suenan igual”, lo de anoche fue algo disfrutable de narices. Una fiesta por todo lo alto.

‘LA Calling’ o, evidentemente, ese éxito que les perseguirá siempre con ‘Plague’ o ‘I Love London’ seguían afirmando que lo que era un éxito de antemano al ver las colas del principio, a posteriori se convirtió en una victoria trabajada y merecida. Uno de esos conciertos de los que, simplemente, no se puede hablar mal. Como ese futbolista que no está sobrado de técnica, pero que corre como un animal en todos los partidos, y siempre se retira con el aplauso del público. ‘You & I’ confirmaba la racha, el estado de gracia, la convicción del grupo de que estaban de dulce, y que con tanta gente entregada sólo lo podían hacer bien, y merecérselo. Allí sudaron hasta las paredes.

Tras horita muy justa de concierto, esta gente fue retirándose (no perdamos de vista que sólo tienen dos discos, y que ninguno de ellos dura lo que El Padrino), prestos a regalar un bis, mientras se buscaba algo de hidratación y reconstituyentes, que por joven que uno sea se agota algo, y un respiro allí lo agradecía hasta el adolescente más imberbe. El bis, ahora sí, se centró exclusivamente en un par de temas de su debut, Star of Love. Los protagonistas fueron ‘Xtatic Truth’, celebrada hasta la redundancia más absoluta, y ese momento en el que grupo y público se hermanan en amor verdadero, en corazones dibujados al aire, en comunión eterna, con ‘At Home’. Así se debieron encontrar, como en casa, Crystal Fighters en Santiago, con el subidón de llevar al camerino, a la ducha, y saber que lo que has hecho es una victoria en toda regla.

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