Cuando el prog español estuvo a la altura (III): el Rock Andaluz, primera parte

Como lo prometido es deuda, aquí estoy de regreso con la tercera entrega de mi especial sobre el Rock Progresivo español. A modo de recordatorio, en la primera os hablé de las bandas que dieron los primeros pasos, de los pioneros de un género musical que era inmensamente popular fuera de nuestras fronteras pero que en España se enfrentó a mil y un obstáculos. En la segunda dirigí el foco hacia Barcelona y el Rock Laietano, quizás la escena más potente a inicios de los 70. Hoy es el momento de hablar de Andalucía, un escenario quizás menos prolífico que el catalán pero que nos trajo probablemente a la banda más importante que nos ha dado nuestro país, Triana, y uno de los pocos géneros de creación puramente española, el Rock Andaluz.

Debido a que es, probablemente, la escena progresiva que mejor conocemos todos y la que creo, merece una atención especial, he decidido dividir esa parte en dos secciones (el mamotreto que tenía preparado es otro de los motivos), estando la primera dedicada a los antecedentes, influencias y la época pre-Triana, para, en unos días, pasar a hablaros de la explosión del Rock Andaluz y de todas esas bandas que lleváis unas semanas esperando. Hoy el paseo nos lleva a recorrer más años que en anteriores ocasiones, comenzando esta historia en la Guerra Civil española.

El drama del exilio para las artes españolas

No hay mejor forma de iniciar un artículo como éste que dejándoos a muchos en fuera de juego, al menos eso creo. Supongo, la mayoría esperabais que iniciase este relato haciendo referencia a Smash o incluso hasta a Gong. Sin embargo, si queremos ser excelsamente rigurosos, y queremos que este post sea lo didáctico que pretende ser, para comenzar debemos remontarnos a muchos años atrás y hacer referencia a uno de los mayores dramas que nos trajo la dictadura, el exilio de nuestros artistas.

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Como en alguna otra ocasión me habréis leído, el exilio supuso una fuga de talentos que dejó el área de las artes españolas en una profunda depresión de la cual no logró salir hasta ya muy avanzada la década de los 70. Muchos de nuestros mejores escritores o cineastas tuvieron que huir de un régimen que les quería muertos (algunos no lograron escapar de los fusilamientos), lo cual provocó que muchos tuviesen que abandonar sus quehaceres o bien desarrollaron sus obras lejos de España, lo cual no permitió a sus congéneres el disfrutarlas.

Sin embargo, en un número reducido de casos, el exilio permitió que los protagonistas alcanzasen una nueva dimensión, se convirtiesen en artistas de referencia internacional gracias al aprendizaje recibido al obtener influencia artística en sus destinos o lugares de paso. En el cine sucedió con don Luis Buñuel, y en el caso de la música, el protagonista fue Agustín Castellón, más conocido como Sabicas.

Sabicas, el padre de la fusión del Flamenco

Y es que el gitano Sabicas, de origen navarro y nacido en 1912, tuvo que exiliarse al inicio de la Guerra Civil Española cuando ya era un reputado guitarrista flamenco, y maestro entre otros de don Paco de Lucía y compañero de Juanito Valderrama. Su primer destino fue Argentina, pero otra guerra civil acabó llevando sus pasos a México, donde parece comenzó a disfrutar de la estabilidad necesaria para poner en marcha todo su talento.

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Allí fue donde entabló una fundamental amistad con la bailaora Carmen Amaya y donde conoció a la que fue su esposa y madre de sus cuatro hijos. La creciente fama adquirida por Sabicas y Carmen Amaya en México tras numerosas giras por todo el territorio del país azteca acabó motivándoles para instalarse en Nueva York, ciudad que marcaría para siempre el futuro artístico de Agustín Castellón y el del Rock Andaluz aunque muchos no lo sepan.

Una vez en Nueva York, y fruto de su esfuerzo y el espíritu aperturista que sólo el exilio podría haberle dado, Sabicas comenzó a actuar en las mejores plazas de Manhattan teniendo la oportunidad de colaborar con gente de la talla de Miles Davis, Charles Mingus, Duke Ellington, James Brown o Joe Beck, convirtiéndose en el pionero de la fusión de su personal forma de tocar el flamenco con estilos tan variados como el Jazz, el Blues o el Rock.

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Fruto de la unión con el guitarrista Joe Beck es Rock Encounter (1966), la primera grabación de la historia en la que Flamenco y Rock compartían espacio, teniendo todo el disco un poso Jazz que lo acabaría convirtiendo en la referencia del Rock Progresivo Andaluz solo unos años después. Este álbum, el verdadero eslabón perdido, la razón que movería a muchos después a combinar el Flamenco con infinidad de estilos, introdujo la novedad de la incorporación del compás flamenco al Rock y al Jazz, lo cual significó un cambio de esquemas que convirtió al disco en toda una revolución en Estados Unidos. Como dato curioso, el bajista que participó en la grabación de Rock Encounter es don Tony Levin, el cual unos años después acabaría tocando nada más y nada menos que para King Crimson.

Nueva York rindió varios homenajes a este músico imprescindible, quien fallecería en la ciudad estadounidense el 14 de abril de 1990, destacando entre todos ellos el realizado en el Carnegie Hall solo un año antes de su muerte. Poco, muy poco se ha hablado de su figura en España, cuestión entristecedora teniendo en cuenta que estamos hablando de uno de los músicos más internacionales que ha dado nuestro país y el responsable del nacimiento del Flamenco Fusión y el Rock Andaluz. Que este post sirva de humilde homenaje, aunque Gualberto y cía puedan robarle protagonismo.

Smash toman el relevo

Tal y como sucedió en el caso catalán o en el particular de los madrileños Módulos, la juventud andaluza también sufría a finales de los años 60 las consecuencias de un hermetismo cultural que solamente permitía la entrada de la música extranjera que el caudillo consideraba como inofensiva. Sin embargo, al igual que en el caso los jóvenes catalanes, en Andalucía también contaban con un foco de entrada clandestina de toda la música prohibida, Gibraltar, lo cual permitió que, de forma imposible de controlar por el ministerio de pensamiento único, comenzasen a circular determinados discos e ideas que acabarían significando el germen de lo que ahora conocemos como el Rock Andaluz, siendo para ello fundamentales los primeros pubs musicales abiertos en Sevilla y, por supuesto, el boca a boca.

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En este momento, 1967 más o menos, fue cuando Rock Encounter de Sabicas (tras circular de forma clandestina por determinados círculos) comenzó a tomar la dimensión de lo que verdaderamente es. Muchas bandas sevillanas lo escucharon y comenzaron a adoptar su mayor innovación, la incorporación al Rock de los compases flamencos, lo cual permitió que el Rock Progresivo desarrollado en la ciudad andaluza comenzase a tomar un matiz diferente al del resto del estado. Gong y Nuevos Tiempos (con el inmortal Jesus de la Rosa) se hicieron eco de todo esto, pero fueron Smash quienes mejor reflejarían esta innovación en su segundo disco, We come to Smash this Time.

Entusiasmados Antonio Smash y Gualbero García por el resultado obtenido en temas como ‘Behind the Stars’, quisieron dar un paso más en la fusión con el flamenco. Para ello contaron con Manuel Molina (futuro fundador de Lole y Manuel) y grabaron ‘El Garrotín’, tema en el que el palo flamenco del mismo nombre hacía de base para que Rock y psicodelia se desarrollasen. El buen resultado de este single les llevó en el futuro a grabar otros temas con las mismas constantes, destacando entre ellos ‘Palos de Ketama’ y ‘Bocaccio’. A pesar de sus últimos éxitos, Smash acabaron disolviéndose por la ambición de Gualberto García por seguir creciendo como músico, ambición que le llevaría a seguir los pasos de Agustín Castellón aunque, obviamente, en unas circunstancias bastante diferentes.

Dos años de parón y el regreso de Gualberto

La desaparición de Smash y la marcha de Gualberto supusieron un freno al desarrollo del Rock Progresivo Andaluz, el cual aún no había logrado obtener reconocimiento más allá de Andalucía. Este deceso, unido al de Gong y al de Nuevos Tiempos, las bandas pioneras, dejaron a esta moda pasajera, como muchos la consideraron, en un periodo de parón mientras comenzaba a gestarse el verdadero boom.

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En los 3 años que mediaron desde la desaparición de estas bandas y la presentación de Triana de la mano de los García Pelayo, de quienes hablaremos en la próxima entrega, Gualberto García decidió hacer las maletas y marchar a Estados Unidos, quien sabe si tras los pasos de Sabicas. Fue en Nueva York donde comenzó a trabajar, siendo la Ópera Rock ‘Behind the Stars’ (usando como referencia el tema que tantas veces he citado) uno de sus primeros éxitos y llegando a ser estrenado en la Academia de la Música en Brooklyn.

Como en el caso de Sabicas, la relación con músicos de estilos alejados a aquel en el que en un principio se movía influenciaron profundamente a Gualberto en su experiencia neoyorkina, permitiéndole ampliar sus fronteras musicales e incorporando a su repertorio elementos del Jazz, el Folk estadounidense o la música hindú.

Una vez consideró saciado su apetito por otras músicas, Gualberto regresó a España a desarrollar todo lo aprendido. Acompañado por dos músicos norteamericanos y con un estilo peculiar, presentó ‘A la Vida y al Dolor’ y ‘Vericuetos’, dos discos que le convertirían en uno de los abanderados de un renacido Rock Progresivo Andaluz. En el primero de los discos aún había una profunda carga de psicodelia, deudor del estilo desarrollado con Smash, pero en el segundo el progresivo tomó el mando alternando el sonido de las guitarras eléctricas con el violín de Arthur Volh, el cual dotó al Rock de Gualberto de un sinfonismo que a muchos recordó al desarrollado por los ingleses Renaissance.

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Gualberto, como andalucista reconocido (llegó a componer un Himno para Andalucía), sería uno de los personajes responsables de que la influencia del Grup de Folk catalán tuviese su reflejo en esta etapa temprana del Rock Andaluz, jugando un papel fundamental en la inclusión de elementos folklóricos andaluces en todo tipo de músicas, sinfónica, Jazz o Rock. Este motivo, al dotar al movimiento musical de una cuestión identitaria en un momento de tanta sensibilidad al respecto como eran los últimos días del dictador, provocó que la mayoría de bandas andaluzas acabasen incluyendo a la obra de Sabicas, de Smash y de Gong, como referencia.

Poco faltaba ya para que los hermanos García Pelayo y Triana tomasen el mando, pero esto es una cuestión que veremos en la segunda parte de esta entrega.

Cuando el prog español estuvo a la altura

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