Cult of Youth — Final Days

El verdadero punto de inflexión en Cult of Youth se produjo ya hace dos años, con aquel notable por momentos pero irregular en su mayor parte Love Will Prevail (Sacred Bones, 2012). Entonces, lo que antes había sido un conjunto de canciones Folk que coqueteaban con los aires tabernarios y western se fusionaron, de manera más o menos acertada, con aires de exotismo y motivos orientales. El resultado, como decimos, estaba lejos de ser perfecto: necesitaba ser pulido. Pues bien, Final Days (Sacred Bones, 2014) nace de haber pasado una lija por todas las canciones algo erráticas de Love Will Prevail. Lo que entonces a ratos no funcionaba aquí lo hace con una coherencia y un ritmo inapelables. Final Days es su mejor trabajo.

Las cartas sobre la mesa: aquellos no familiarizados con Cult of Youth quizá se ubiquen mejor si hablamos del Neofolk primigenio de los noventa mezclado con obvios aires Post-punk. En realidad, este es un grupo difícil de definir. Es cierto que se manejan en un aire Folk más que evidente, pero también lo es que sus canciones escapan del canon. Hay elementos eléctricos por doquier, ruido de fondo y un tono grisáceo que recubre el espíritu emocional de todas sus canciones. Aléjense todos aquellos que esperen encontrar melodías amables: las ya presentes en Love Will Prevail se han desvanecido en favor de un espíritu más cercano a Cult of Youth (Sacred Bones, 2011), sin que por el camino pierdan su riqueza sonora.

De hecho, Final Days se parece bastante a un cruce muy acertado entre sus dos discos anteriores, relegando los defectos a un segundo plano en favor de virtudes muy brillantes. A destacar, las dos canciones que se alargan por encima de los cinco minutos. ‘Sanctuary’ son casi nueve. Primero se enreda en los aires salvajes y desbocados tan dados a Cult of Youth y luego opta por una larguísima sección instrumental sostenida por guitarras acústicas sobre la que giran loops y efectos sonoros de todo tipo. ‘Of Amber’, de siete minutos, es una canción más relajada: ambientes ligeros pero siniestros y sublimes arreglos de viento en su recta final.

Final Days se parece bastante a un cruce muy acertado entre sus dos discos anteriores, relegando los defectos a un segundo plano en favor de virtudes muy brillantes

Sean Ragon, vocalista y líder del grupo, está una vez más sobresaliente, poniendo de manifiesto que pocos vocalistas del presente se manejan tan bien y son tan expresivos, sin caer en florituras, como él. ¿Qué hay del resto de Final Days? Un tono muy, muy de fin del mundo, como su propio nombre indica. ‘Todestrieb’ se inicia con ambientes tribales y sables afilados, la pulsión de muerte de la que hablaba Freud. La hecatombe juega un papel fundamental en Final Days: la portada, los sonidos ambientales y los coqueteos con los The Cure más oscuros y atmosféricos manifestados en cortes como ‘Dragon Rougue’.

Merece la pena destacar también la vertiente Post-punk de Cult of Youth, exaltada aquí de mejor modo que en su tercer disco. ‘Empty Faction’, vía The Sound, o ‘God’s Garden’, vía el Psychobilly. El juego agridulce de Cult of Youth en Final Days, a ratos acelerado, a ratos onírico, funciona a la perfección en el Country gótico, escena de Denver mediante, al que Ragon parece mirar en ‘Down the Moon’. Todas estas referencias viven en un juego cruzado en el que Cult of Youth son capaces de mantener su personalidad en todo momento, jamás cayendo en la tentación del remedo o la copia barata.

8.1/10

En fin, Final Days es un disco muy, muy interesante. Su coartada apocalíptica se desarrolla a las mil maravillas en sus mejores momentos. Aquellos pasajes que no están a la altura, pocos, dado que se trata de un disco no demasiado largo, no caen en un pozo de desdichas poco inspiradas, como sí lo hacía la segunda mitad de Love Will Prevail. Cult of Youth se han mejorado a sí mismos, a todas sus facetas, a todas sus recetas, y el resultado es un trabajo estupendo. Poco a poco, sin hacer demasiado ruido, es ya uno de los grupos más atrevidos y originales del momento.

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