Cult of Youth — Love Will Prevail: un viaje desde la taberna al exotismo oriental

“COY” src=”http://img.hipersonica.com/2012/09/Culth of Youth — Love Will Prevail.jpg” class=”centro” />Cult of Youth han tomado un camino de no retorno. Desde la primaria brutalidad del western crepuscular hasta la sofisticación suntuosa del exótico oriente. Love Will Prevail pone solución de continuidad, quién sabe si demasiado pronto, al folk-country de grandes dramas existenciales y mucho alcohol. Desde la taberna hasta Pekín. En su particular ruta de la seda, Cult of Youth ofrecen canciones maravillosas, canciones aburridas e incluso furibundos y diminutos alegatos en defensa de su anterior trabajo. El viaje es largo y nadie dijo que fuera regular.

Love Will Prevail: el placer por encima de todas las cosas

El culto a la juventud se traducía, en Cult of Youth, en canciones furiosamente interpretadas, desde el alcoholismo en plena orgía de imágenes surgidas de cualquier filme de Sergio Leone. Aquello era música para un atardecer eterno y casi siempre con esperanza. Canciones primitivas, simples, cantadas desde lo alto de la colina, en plena madrugada, a todo pulmón, con una botella de Jack Daniels en la mano. Sean Ragon hizo del folk, y a ratos del country, un refugio en absoluto hedonista y autocomplaciente desde el que expresar sus frustraciones (y las nuestras).

Culth of Youth también era un disco que, por momentos, no era capaz de igualar sus mejores momentos. Supongo que Ragon, líder del grupo, comprendía que la fórmula se agotaba y que era necesario avanzar hacia otro lugar. Mantener las virtudes y pulir los defectos. El sendero tomado por Cult of Youth les conduce hacia una sofisticación no prevista en su disco debut. Vientos, cuerdas, percusiones tribales, en Love Will Prevail hay menos folk de taberna y más arreglos a lo new wave. Cult of Youth salen bien parados, al menos en sus mejores momentos, del experimento.

Sólo hay que pensar en cuán diferente es ‘Man and Man’s Ruin’ de ‘New West’, y cuánto dice cada una de ellas de sus respectivos discos. ‘Man and Man’s Ruin’ es seguramente la mejor canción de Love Will Prevail, desde sus intricados y delicados detalles hasta la exquisita y emocionante progresión final. Reagon canta más comedido y opta por la épica victoriosa en vez de la derrotista. Hay trompetas, hay cursos de agua, hay guitarras rasgadas con más amor y menos frustración, hay coros y violines sostenidos. En resumen, hay un salto compositivo evidente.

Love Will Prevail es un disco que cuenta con una primera mitad muy buena y una segunda mitad muy mediocre. Las cinco primeras canciones se entrelazan entre sí, vuelan en un suspiro y están llenas de ganchos. ‘Golden Age’, pese al tono inevitablemente ochentero, termina resultando bastante adictiva. ‘Prince of Peace’ recupera el aire de ‘Man and Man’s Ruin’ — esas percusiones iniciales — y, atención, torna en una pseudo-psicodelia de lo más placentera. No es lisergia: es el hedonismo ideal de oriente próximo, de lo que esconden los misterios de la India, el Vietnam o la China.

Y el amor prevalece

También cambia el mensaje, y el amor prevalece. Cult of Youth no desprecian del todo sus orígenes y recuperan cierto pulso perdido en ‘Garden of Delights’, que, sin embargo, termina cambiando de ritmo cuando Ragon susurra “and love will prevail”, en un alegato, casi heroico, tras las inquietantes descargas eléctricas que centralizan la canción. Cult of Youth son unos románticos y, pese a que nada parecía indicarlo, cultivan una sorprendente devoción por la dulzura.

Da gusto revolcarse en ‘A New Way (Version)’ pero no tanto en ‘New Old Ways’, que deriva en una paranoia no especialmente consistente y bastante aburrida. Algo parecido le sucede a la recta final del disco. ‘The Gateway’ busca un tono más oscuro, pero los arreglos de violín no ayudan, ni el excesivo reverb. ‘To Lay With The Wolves’ mejora, pero mantiene ese aire apocalíptico y tremendista que suena impostado y no logra recuperar los brillos del inicio del disco. Se puede decir lo mismo de ‘It Took a Lifetime’.

Sin embargo, Cult of Youth también han sido capaces de reservarse un guiño maestro. ‘Path of Total Freedom’ es todo lo que fue Cult of Youth y nos devuelve otra vez al western, al country, a Johnny Cash, a cantar borrachos desde la cima del mundo. Es un oasis de apenas un minuto, la recaída en la taberna a mitad de camino entre la cabaña del desierto de Nevada y las mansiones lujosas y suntuosas que esconde Love Will Prevail. Merece la pena viajar por la ruta que proponen Cult of Youth, porque, al menos por un rato, te vuelven a introducir al cielo por la puerta trasera.

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