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Current 93 — I am the Last of All the Field That Fell: A Channel

Si hacemos una mirada esforzada al pasado, poniendo el foco en unos años, que tienen tanto de enigmático como de exhuberante, como los ochenta, es muy posible que encontremos un punto en el que las carreras de David Tibet y Michael Gira parezcan fundirse, parezcan confluir y desde ahí tomar vías aparentemente paralelas (o divergentes como veremos a continuación).

Esto que puede ser una ilusión óptica como aquella a la que se alude al hablar de rectas paralelas que se cruzan en el infinito y que se encuentran en su punto más lejano en el ahora, es la mera constatación de que más allá de la distancia geográfica en sus inicios, Swans y Current 93 han dibujado una trayectoria con evidentes puntos en común y distancias insalvables y crecientes que les han llevado a mantener una rivalidad irreal a ojos de sus seguidores. Hace un par de años Michael Gira y sus Swans presentaban su mejor álbum en bastante tiempo (largo parón mediante) y hoy, manteniendo esa trayectoria aparentemente divergente, lo ha hecho David Tibet con I am the Last of All the Field That Fell: A Channel.

Tan cierto como que el pasado musical de ambas bandas nos lleva a territorios comunes es que en la actualidad ofrecen una propuesta en lo sonoro con diferencias sustanciales a pesar de que ambas pretendan provocar sensaciones parecidas. Apoyado más en el ruidismo y la extravagancia sonora Michael Gira, David Tibet prefiere recurrir a la deconstrucción de sonidos más tradicionales, de propuestas quizás más sesudas desde la que lanzar sus proclamas o alegatos al respecto de lo abyecto del ser humano.

Así es como juega con el Jazz y el Folk a su antojo, fusionándolos o desdibujándolos según parezca dictar la ocasión pero dibujando siempre una atmósfera que se debate entre lo onírico o lo turbador, una atmósfera bipolar desde la que David Tibet construye un discurso con una pesada y apocalíptica carga religiosa (no tanto con intención evangelizadora sino como muestra de un corruptible castigo divino) lanzado a golpe de riñón y construido con una visceralidad y retórica tan personales que a veces nos hace pensar más en divagaciones que en un dictado con hilo narrativo.

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En cualquier caso, Tibet no deja que nos perdamos en una obra árida y llena de aristas como I am the Last of All the Field That Fell: A Channel, la cual nos embarca en sus primeros compases en una montaña rusa en la que la ascensión es a golpe de aliteración con mensajes aparentemente inconexos y en la que el descenso llega de la mano de las colaboraciones de voces consagradas como las de Nick Cave y Anthony Hegarty, quienes construyen dos serenos epílogos que sirven de ecuador y de punto y final para un álbum extenuante pero adictivo una vez entramos en su juego.

Evidentemente muchos caerán por el camino, se rendirán antes de que finalice una experiencia que vuelve a apoyarse en la ambivalencia de la condición humana, mostrando literal e insinuadamente los dos rostros desde los que colisiona nuestra naturaleza. David Tibet juega con soltura a incomodarnos, demostrando que comparte con Michael Gira esa facilidad para debatirse entre estos dos mundos contrapuestos y retratarlos de una forma retórica tan efectiva que acaba bordeando la muestra evidente.

8/10

Con 30 años de carrera a sus espaldas, y unas alforjas repletas por una producción discográfica inagotable, David Tibet continúa siendo el mismo loco de siempre, un músico que incomoda con su viperina visceralidad pero que embriaga con su psicodélica interpretación de géneros como el Folk o el Jazz. Aunque lo parezca, su intención no es evangelizarte, sino mostrarte que para que exista belleza es necesario conocer lo inmundo, mostrarte que no puede existir cielo sin el infierno haciendo de contrapeso. Un músico personal y con una obra que no está hecha para todo el mundo, todo sea dicho.

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