“Cuzo-Son-Imaginacions-Teves” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/650_1000_Cuzo-Son-Imaginacions-Teves.jpg" class=”centro” />

El trío catalán vuelve a subir del infierno a lugares más terrenales en los que fagocitar al personal con su nuevo disco, Són Imaginacions Teves (BCore), un conjunto de ocho temas en el que quedar enredado entre cambios de ritmo, teclados con más peso y áridos golpes de psicodelia asesina. De hecho, este quinto álbum es manifiestamente superior que su trabajo de 2012, Alquimia Para Principiantes. De nuevo, Cuzo en el ojo del huracán. Dominándolo.

Aprovechando las opciones que da la psicodelia

Al igual que su disco predecesor y otros anteriores, Són Imaginacions Teves tiene ocho cortes, pero se hacen más cortos que los de los discos predecesores. Es así gracias a la estructura y a la concepción de este nuevo larga duración. Obviamente es así porque el metraje es más corto, esta vez ningún corte dura más de seis minutos. Pero la clave de que se haga más efímero es básicamente porque es más adictivo, más completo. Frente a discos anteriores en los que caía sobre nosotros un buen músculo psicodélico, este quinto lanzamiento es menos enmarañado, pesado y denso. Y con todo, continúa siendo un trabajo con enjundia.

En este sentido, a pesar de que hayan reducido tonelaje a su música, el aumento del protagonismo del sintetizador y el ensamblaje entre bajo y batería no radicaliza esa impresión. Algo que han conseguido gracias al cambio en las estructuras de sus canciones: ahora hay más cambios de ritmo, más punteos y menos riffs que se expandían a lo largo de toda la canción. Así pues, con este trabajo, los catalanes han logrado ofrecer otro cambio a su música, introduciendo nuevos patrones y matices, sin perder un ápice de personalidad. En cada disco han ido incluyendo pequeñas modificaciones, lo suficientemente milimetradas para que no cambien sus pilares maestros, pero lo necesario para cambiar la concepción del álbum.

Dentro de su estructura musical en la que parece que sólo caben riffs potentes y momentos de jams improvisadas, creando un espectro sonoro limitado, Cuzo continúan retorciendo las aristas de su música y encontrando nuevos huecos que rellenar con elocuentes fórmulas que esta vez han acabado por confeccionar su disco más abierto. Que hayan elaborado un trabajo más fácil para la escucha no es algo que haya que temer, han rebajado algo el músculo, pero su propuesta sigue siendo potente. Y más atractiva ahora.

Cambios de ritmo, sintes y el anatolian rock

‘Caída y Auge del Heavy Metal’ es una bonita metáfora para empezar el disco, sepultando oídos a base de guitarras que irrumpen inflamables para trazar un viaje space rock engalanado de teclados cósmicos. Cuando Cuzo quieren, se disfrazan de gigantes del rock setentero, con ostentosos guitarrazos y siderales chirridos como los de esta pista encargada de abrir el disco. En este sentido, el trío barcelonés ha llegado a un perfecto equilibrio entre músculo y recursos electrónicos, sin acabar de nivelar la balanza hacia alguno de los dos lados. Y eso les favorece; no hay más que analizar el segundo corte, ‘Algo Que No Ves’, donde el ácido teclado jalona la guitarra de Pantaleón, que pronto irá mutando a lo largo del tema para hacer diferentes exhibiciones, ya sea en forma de cambios de ritmo o de punteos salidos de una jam.

Para complementar con poso el toque cósmico que poco a poco va teniendo más presencia, es ineludible hacer referencia al esqueleto inflamable del bajo y la batería de Román y Caravante. A modo de mellizos, funcionan con la precisión de un reloj suizo que ha sido poseído por un ritual místico. Es complicado fijarse, porque entre tanto riff y chirrido al vacío uno queda obnubilado, pero si se le presta atención se podrá comprobar ese esqueleto sincronizado en el que batería y bajo ponen el cuerpo para que las exhibiciones guitarrescas y tecladistas no queden sin cuerpo.

Por otra parte, respecto a discos anteriores, es interesante que en este Són Imaginacions Teves exista un mayor peso de los cambios de ritmo en prácticamente todas las canciones. En la gran mayoría van edificando una estructura progresiva para después romper con un sonido expansivo a lo space rock y emulando viajes psicodélicos. Se agradece que ese instante tan disfrutable se encuentre a lo largo de los ocho cortes. La otra novedad reseñable es el acercamiento al anatolian rock, bebiendo de los ritmos de ese género turco con reminiscencias funk y amor por el progresivo y la psicodelia. En cortes cono ‘Tünel’ y ‘Ne Kadar’ el homenaje no queda sólo en el título de las canciones, sino en esa forma de tocar la guitarra con escalas, con punteos al más puro estilo Selda.

“nota-cuzo” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/650_1000_nota-Cuzo.jpg" class=”derecha” />Són Imaginaciones Teves es el mejor trabajo de los catalanes desde Otros Mundos. Si bien allí hacían gala de su arrolladora energía, como mejor funcionan es con esa faceta o con la que presentan en este nuevo disco: con un buen equilibrio entre los recursos del teclado, todo el ensamblaje spacerockero propio de las jams, los intensos e inflamables cambios de ritmo y ese pequeño giro al anatolian rock. Muestran una vez su destreza y siguen configurándose como un grupo muy regular, con pocos altibajos en su carrera. Con este quinto disco, ocho pistas más para quemar salas y entrar en trance.

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