Daft Punk — Random Acces Memories: la fiebre disco que les volvió casi humanos

Ya estábamos echando pestes de ellos, se habían pasado con el marketing. Nos habíamos jurado que más les valía sacar una obra maestra porque si no les íbamos a mandar a freír espárragos más allá de donde el Altísimo perdió la alpargata. Y entonces nos enseñaron Get Lucky; y algunos perdimos la fe, y otros se vinieron arriba. A grandes rasgos, así es como ha llegado el nuevo disco de los dichosos y queridos Daft Punk con Random Access Memories, el álbum con el que algunos les condenarán y otros les seguirán queriendo one more time.

Antes de entrar a analizar uno de los discos más esperados no sólo del año, sino de los últimos años, cabría convenir en qué esperábamos del nuevo disco de los robots más mediáticos del mundo. Muy a pesar de algunos, Daft Punk no parecen capaces de volver a sacarse de la manga un Homework, tampoco un disco casi redondo para la pista de baile como es el Discovery, y tampoco queríamos un Human After All con sabor agridulce.

Qué esperabas de Daft Punk

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En mi caso, y después de escuhar el primer single oficial, la verdad, tampoco me esperaba gran cosa. Además conforme iban pasando los años me preguntaba: “joder, dónde se habrán metido estos cabrones”. Han estado en la cueva el tiempo suficiente para salir a la luz y considerar que era el momento de darnos la droga, puesto que en alguna ocasión, Thomas Bangalter ya había avisado que volverían a grabar cuando tuvieran algo bueno y diferente. Ahora ha llegado el día de comprobar esa cosa tan magna por la que merecía la pena esperar tanto tiempo. O no.

Guy Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter se han rodeado de un soberbio elenco de colaboradores, conocidos del rock, el pop, de la electrónica y totems de la música Disco para apuntalar su nueva propuesta. Daft Punk nunca nos han traído una compleja propuesta musical en la que tener que entender qué demonios es lo que intentaban transmitir. Sus beats siempre han tenido una premisa, el disfrute; una propuesta fácil que sea asumible para consumir y dispuesta a partir la pana en las sesiones en directo. Y eso es lo que nos traen con Random Access Memories, más entretenimiento y momentos disfrutables que nos van a pasear con el buen rollo durante unos días. Artísticamente es lo más cercano que han hecho al Discovery, aunque eso sí, no es tan completo ni tiene unos hits de esos que vayan a crear escuela para quemarlos en los próximos diez años.

Principalmente ese es el problema que se encuentra en el cuarto álbum de los robots, que es demasiado irregular. Mientras que la primera mitad del disco es discreta, a excepción de ‘Giorgio by Moroder’, en la segunda encontramos más ritmo, más carnaza de hit, aunque tampoco en exceso. Pero no es algo casual, en este trabajo, Daft Punk han señalado en varias entrevistas que su idea era realizar un disco “más humano”, y para ello no sólo se han buscado un elenco de clásicos y jóvenes artistas, sino que han grabado con instrumentos de verdad, sin limitarse a producirlo todo con maquinitas y chismes electrónicos como han hecho siempre. Es por eso que en Random Access Memories hay baladas, melodías minimalistas y mucho peso humano. Aunque no pueden faltar los vocoders, esta vez las voces humanas, sin efectos ni trucos, tienen más peso de lo habitual.

Random Acces Memories, de menos a más

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El inicio del álbum, como a la mayoría, se me atragantó, empezaba muy tranquilito y sin la energía con que arrancaba por ejemplo Discovery, que arrancaba con cinco hits, uno tras otro. Es lógico que si comparamos el comienzo de ese trabajo no sólo con el de Discovery, sino con el del resto de discografía del dúo, quede bastante atrasado. Pero tras dos temas, uno casi hortera, como ‘Give Life Back To Music’ y uno plomizo como ‘The Game Of Love’, llega ‘Giorgio by Moroder’ para salvar los muebles y que no pensemos que la línea del arranque iba a ser la que marcase el disco.

En ella se escucha a Giorgio hablando en modo Dios de su trayectoria, grabado con un micrófono para cada época. La participación de Moroder acaba por conseguir uno de los mejores cortes del disco, aunque excesivamente alargado y que se haría bastante cansino de no ser por las modificaciones finales y un leve toque de auge. Después volvemos al problema del disco, la irregularidad, puesto que si lo que esperabas de Random Access Memories era más momentos para quemar la pista de baile y hits con bastante punch, seguramente te sabrá a poco. Después llega el turno de ‘Within’, una balada en modo Luís Miguel, que va a cansar a quien espere que de repente salte un Crescendolls. Aun así, el vocoder siempre tiene su punto, que se funde en una canción que tiene una estructura similar a Something About Us.

Humanos vs vocoders

Y este es uno de los puntos que más destaco del álbum, el retorno de los vocoders de Daft Punk, que nunca se exceden y quedan apuntalados en las canciones en el momento indicado. Pueden ayudar a suplir la calma de ‘Within’ y tienen su toque especial con un Casablancas llorica en ‘Instant Crush’, aunque al final nos obligue a sufrir su falsete propio de un eunuco. Con todo, hay que reconocer que estos cortes son canciones que a lo sumo suenan bien, algo que no está a la altura de los galos, de quienes ya sabemos que cuando se ponen a producir hits en modo fiesta sacan lo mejor de sí mismos.

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Es a partir de ‘Lose Yourself To Dance’ cuando el disco ofrece lo mejor que pueda dar, con buenrolleros riffs funkys, vocales muy setenteros y, sobre todo, la intervención robótica conjugada con la humana. El tema ya empieza con un ritmo bastante pegadizo y dispuesto para que entregues tu cuerpo como lo hace la buena gente del vídeo, y mejora con la entrada del vocoder predicando ese “come on come on”. La combinación que hace junto a la voz de Pharrell Williams y la guitarra de Rodgers es de lo más destacado.

En este sentido, hay que reconocer que el momento más emocionante viene precisamente por el lado humano y no robótico, de la mano de Paul Williams en ‘Touch’, que emociona con una voz entregada al hedonismo. Porque no se puede negar que cuando la canción ‘revienta’ y entra la batería mientras que de fondo se escuchan unos arreglos muy trabajados, consiguen un buen rollo extraordinario que alegra el día hasta al más amargado oficinista. Las trompetas, el teclado, el cambio de ritmo que baja y después se eleva con los coros de los niños para rematar con un sonido estridente y la voz desnuda de Williams… Momento éxtasis. Es cuando Daft Punk consiguen su objetivo, el de humanizar el disco y el de conquistar al público. Y de paso demostrar una vez más que la electrónica, o la convergencia con esta, no tiene por qué ser algo necesariamente frío. Lástima que no consigan esta perfecta simbiosis a lo largo de todo el disco.

Conforme nos vamos acercando al final del LP tenemos primero el gran gancho comercial con el que han estado invadiendo nuestras vidas últimamente, ‘Get Lucky’ con Pharrel Williams y Nile Rodgers empeñados en que tararees la canción y arranques una sonrisa, como gran parte del disco. Sin ser precisamente un fanboy de Williams, esta propuesta humanizadora de unos Daft Punk que quieren alejarse del robotismo, al más puro estilo Electroma, es muy efectiva junto a la guitarra de Rodgers y sobre todo la parte en que entra el vocoder para exigir que vuelva el robotismo. El problema de este tema es que se le ha dado tanta cancha que ya cansa: mil remixes, cuñas publicitarias…

La robotización continúa en canciones como ‘Beyond’ o ‘Doin’ It Right’ con Panda Bear, donde en la primera aburre y en la segunda, vuelve a quedar una aceptable combinación entre el factor humano y los recursos vocales del vocoder de los franceses. El resultado está bien para escucharlo tranquilamente, afrontándolo desde un prisma diferente, ya que lo que se suele esperar de Daft Punk es que construya pistas infalibles para quemar un fin de semana. No obstante, aunque en este álbum se han pasado con las canciones lentas, no es algo que no hayan hecho nunca y que se les dé mal. De hecho, ‘Motherboard’ es uno de los cortes más interesantes y bonitos de Random Acces Memories, donde combinan una batería real que culmina finalmente con unos sintes orgánicos y de sonido cristalino.

Para los que buscaban esos hits supersónicos de petarlo gordo, de ir a por todas y de flipar en las mezclas que hicieron en el Alive, queda ‘Contact’ al final, uno de las canciones indiscutibles del álbum y sobre la que ya había trabajado Dj Falcon, otro colaborador. Entre la batería, los efectos de frenetismo que se aceleran sin control a lo Aerodynamite y los teclados con sabor a house refinado, Contact es una gran forma de finalizar el disco. Que se marquen un tema como este demuestra que pueden seguir por esta senda si quieren, pero Guy Manuel y Thomas han preferido esta vez probar cómo es eso de grabar como una banda terrícola.

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Una apuesta valiente

Random Acces Memores es otro álbum fácil de consumir, pero más complejo y ambicioso en su concepción de lo que pueda parecer, por su buena producción y mejores detalles, sabiendo que arriesgaban porque a muchos acérrimos del grupo probablemente no les iba a gustar un toque tan ‘humano’ y falto de hits. Por otra parte, para que no saliera el tiro por la culata al no otorgarle a la cacharrería electrónica todo el papel compositivo, se han rodeado de un elenco de artistas en los que no se puede desmerecer la aportación de Giorgio Moroder y ese placer por el ritmo de la automoción, los riffs de Nile Rodgers, y por supuesto, la sección vocal de, entre otros Paul Williams, que es probablemente lo mejor del álbum. Aun así, apelar a un giro artístico no tiene por qué ser bueno per sé, y menos si no está bien llevado a buen término.

En este sentido, está claro que no es un disco perfecto. Y además es irregular porque mientras que algunas canciones resultan insulsas, otras se alargan demasiado, creando una mitad del álbum a medio gas, y otra que tiene momentos muy intensos y que ya sea mediante vocoders, la combinación de estos con el factor humano o la introducción de instrumentos reales, están a la altura de Daft Punk. De hecho hay algunas estupendas que no vamos a dejar de escuchar en los próximos meses (cercanas al Discovery, además). No lograr enganchar con alguna de ellas hubiera sido un fail total. Por lo tanto, no está a la altura de lo mejor que han hecho, pero hay que apreciar el atrevimiento artístico; podrían haber hecho muchos ‘Contact’ y haber partido la pana para la mayoría, que seguramente lo preferiría así, pero hubiera sido lo fácil para ellos.

7,3/10

En mi opinión, si hay que criticar este álbum ha de ser porque no está equilibrado, y no porque hayan cambiado el modus operandi. Han dejado patente, una vez más (dejando a un lado Human After All), su capacidad de reinvención, sorprendiendo, para bien o para mal, al público. Dicho esto, seguro que como ya hicieron en el Alive, se van a sacar de la manga mezclas infalibles en directo. Y entonces recordaremos por qué Daft Punk, a pesar del marketing al que nos someten, son tan alabados, merecidamente o no. Que la cansina campaña publicitaria no tape este buen ejercicio en el que demuestran que no sólo funcionan con maquinitas.

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