Daft Punk: repaso discográfico

Daft Punk son un buen caso de estudio respecto a los que les rodea más que a sí mismos, que no dejan de ser un dúo correcto de electrónica con un gran álbum y dos malos, uno muy malo, horrible, sí. Ahora andamos con ellos de vuelta en Random Access Memories (2013, Columbia) y ese estudio mejora aún más puesto que se reabre la polarización entre el culto a cuando alguien considera a un grupo bueno por ser (supuestamente) íntegro a un sonido (que hasta hace dos días le era tan indiferente como una vichyssoise) o denostarlo por venderse al capital y que lo escuche hasta mi abuela en el telediario. Tres álbumes resumen la discografía de Daft Punk y la amplitud de miras de muchos.

Homework (1997, Virgin)

Apoteósico, insuperable, perfecto, “disco redondo”, disco de culto, disco insuperable, disco generacional… Se han dicho tantas cosas sobre Homework que parece que haya que bajar la cabeza y decir sí a todo por pensar lo contrario. Homework es un coñazo. Es el House sin alma, la culminación del House machacón que se ha cargado todo el poso negro que llevaba en los inicios de Chicago hasta lograr embasarlo en un tetabrick de plástico, ponerle una etiqueta cool y venderlo en grandes superficies. Adiós a cualquier groove querido.

Homework es PUM PUM PUM PUM en un momento en que el Big Beat estaba triunfando con guitarras y electrónica, al tiempo que el Trip Hop y el Downtempo seguían rellenando recopilatorios. Los mejores años de la electrónica. Salvo ‘Around The World’ y ‘Da Funk’ el resto son carne de incitación a las compras en tiendas de moda low cost con olor a plastiquele.

‘Rock’n Roll’ es uno de los peores temas de Daft Punk en ese intento de pachanga de verbena que ha acabado convirtiéndose en dogma de fe indiscutible. Para este sonido mejor irse a los distintos 12" de AFX, un tipo de producción más orgánica y con mayor fuerza, puestos a buscar caña. Aunque con Homework la caña se busque entrando al mar con los pantalones remangados por si se te mojan los bajos.

5.1/10

El Electro de sus queridos artistas recitados en ‘Teachers’ (siempre viene genial tener algo así para adueñarse de los valores positivos ajenos y de paso facilitar la tarea al plumilla) acaba transformado canciones anodinas, en pequeños fogonazos donde el Funk no existe pero se le reivindica, al igual que el Acid donde las tabletas de mascar se han transformado en una base de cemento armado sobre la cual rebotan distintos secuenciadores. Qué diferencia de uso de samples de los grandes artistas frente a ‘High Fidelity’.

Homework es el culmen de una década que tras el subidón inicial volvía a tocar el suelo sobre el cual coger fuerzas para el próximo siglo. En la sombra el resto ya se encargaría de levantar lo tirado.

Discovery (2001, Virgin)

Discovery es el mejor álbum estructurado dentro del mainstream y de paso del resto de escena, puestos a generalizar, de los últimos años. Es un álbum conceptual en el mejor sentido y no en el de máquinas de pin ball y Elton Johnes horteras. Te coge en el segundo uno, te mete el sample de ‘More Spell on You’ de Eddie Johns, te canta el ‘One More Time’ las veces que haga falta y no te deja suelto hasta que en ‘Veridis Quo’ se pasan de nuevos vástagos (lejanos) de papá Moroder y le hacen casi un calco al productor italiano.

Ahí comienza el descenso con calma, ‘Short Circuit’ es lo que antes ha sido ‘Superheroes’ o ‘Voyager’, pequeños altos en el camino de un álbum con un inicio hasta ‘Nightvision’ de escándalo. Las cinco primeras canciones funcionan como una sola de 21 minutos. Ni silencios de salida al final ni entrada con subida gradual. La unión son unas campanadas para los tres primeros cortes.

Discovery es el álbum con el que Daft Punk se merecen toda la gloria por lo eficaz de su producción. Si solo pudiésemos salvar un himno ahí estaría ‘One More Time’ con su correspondiente corte abajo prolongado con el que yo me vengo arriba cual hooligan. Qué manera de estirar esa sensación entre bucles de panderetas, sintes y voces filtradas cantándole a la evasión.

8/10

No son los únicos puntos positivos. Está el Synth Funk metido en ‘Harder, Better, Faster, Stronger’, jitazo quemado por los creativos publicitarios sacados de una tómbola, el bajo del medio tempo ‘Something About Us’, está el éxtasis de Hi-NRG de ‘Superheroes’ y de ‘Crescendolls’, hasta las guitarras cutres filtradas de ‘Aerodynamic’ y ‘Digital Love’ de los 80 merecedoras de una pira casan aquí.

El sonido de la infancia de Daft Punk convertido en un álbum enorme.

Human After All (2005, Virgin)

De cuatro en cuatro, sin buscar explotar demasiado la gallina de los huevos de oro en álbumes de estudio, aunque sí con alguna parada en forma de directo o remix, Virgin tenía que hacer caja. Human After All vuelve a ser el tercer cambio que Daft Punk propone. Si alguno bueno tienen los franceses es su escaso estatismo en una fórmula que les ha funcionado y podrían haber estirado más.

Con Discovery ya adelantaron su entrada al Electroclash, aunque desde ‘Teachers’ ya dejaron claro que el Rock, entendido de la forma más amplia, es parte de su caldo de cultivo (‘The Brainwasher’ es la continuación de ‘Rock’n Roll’). El Electroclash como tal es uno de los mayores mojones que ha podido dar la música electrónica y en los primeros años del 2000 lo sufrimos bastante. Human After All se hace un Bowie y llega tarde a los Miss Kittin & The Hacker, Vitalic, Ladytron y Felix da Housecat (quien se salva de tanta quema).

2005 es el año del horror del Electroclash. El año en que sale este Human, el OK Cowboy de Vitalic, el Witching Hour de Ladytron y el Odyssey de Fischerspooner. Rock y Electro. A estas alturas el House que en algún momento pudieron tener ya ha desaparecido. El Big Beat tiene una continuación a su altura en forma de canciones de anuncio y de vuelta a la farra de verbena.

2/10

Era difícil mantener la excelencia de Discovery y más aún el poder de algunos himnos sueltos. En Human no hay himnos, más bien hay genocidios (‘The Prime Time Of Your Life’). Es mejor no pensar en el camino que abrieron algunos nombres como Kraftwerk, Afrika Bambaataa o DJ Hell porque en el tercero de Daft Punk esto acaba en un best seller de tapa blanda regalado con un periódico gratuito en una gasolinera.

Y a partir de aquí, con ‘Television Rules The Nation’, Justice cogerían el relevo del público dos años más tarde.