Dan Deacon — Bromst: el estrépito multicolor

Dan Deacon vuelve con Bromst por la misma senda que ya mostrara en su debut: dispuesto a pintar la música. Como me comentaban no hace mucho, pocas veces está tan justificada la expresión “paleta de colores” para hablar de música como cuando se refiere a Deacon. Sus discos son toda una explosión de tonos, una sucesión de melodías alucinógenas con un punto infantil.

Bromst es su segundo disco, y aunque puntúa por debajo del primero, vuelve a estar en lo notable. A Deacon a veces le puede lo abigarrado, su necesidad de hacer canciones estruendosas y sin espacio para respirar. Al oyente puede llegar a ahogarle la experiencia y acabar agotado.

De hecho, en Bromst, Deacon va bastante más a piñón fijo que en Spiderman Of The Rings. De aquel cuento alucinado con gatos de cristal, pájaros locos y tonos rosas que nos enseñó en su debut no queda casi nada: ahora este loco de la colina prefiere ponerse frenético.

Que después del subidón de ‘Build Voice’ decida meternos por vía auditiva el pinchazo de ‘Red F’ (un pildorazo de éxtasis musical, como el ‘Born Slippy’ de Underworld, pero en pop y sin momentos de calma;) y, tras él, la acelerada ‘Padding Ghost’ dice mucho de que Deacon no está dispuesto a darnos ni un momento de calma.

Pese a no estar de acuerdo en que las primeras impresiones sean siempre malas compañeras, con Bromst sí que me ha pasado que no alcancé a comprender su impacto en primeras escuchas. Es curioso, porque el espacio que no da Deacon a sus canciones las buscan ellas en la habitación del oyente. Así que oír Bromst con auriculares se convierte en una experiencia agobiante y, por momentos insoportables.

Así que la verdadera prueba de fuego de este tour de force que plantea Bromst está en llegar a los tramos más ligeros, más suaves, de canciones cosas como ‘Of The Mountain’ o ‘Snookered’, tomar aire y seguir adelante, disfrutando de esta bendita locura.

Es la misma sensación que se tiene en los videojuegos en los que, para pasar una fase, llegas siempre justo de tiempo. En el momento en que cruzas la línea que te da tiempo extra, respiras tranquilo, aunque sea sólo un breve instante porque luego el agobio empieza de nuevo. Claro que justo en eso está la diversión, ¿no? Bromst: un arcade con cuenta atrás hecho música.

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