Spiderman, Batman vestido de rosa y hasta un Pájaro Loco cuyo sampleado abre el disco con canción perfecta acompañan a Dan Deacon en una de las aventuras pop más enloquecidas de 2007.

Si Panda Bear eran engullidos por la ola eterna de los Beach Boys, Deacon abre la cabeza de todos los genios tarados del pop (Barret, Wilson, etc…) a la manera en lo que lo haría Sylar, el malo de Héroes: con la mirada de un relojero envidioso, buscando imitarlas, robarles la fórmula de la locura.

Con sonidos infantiles y maneras de DJ, Deacon crea su propio muro de sonido: una fiesta en la que los gatos de cristal se visten con los ropajes de unos Grandaddy aún más desquiciados o de unos Devo de procesión por Rascapiquilandia. O, yo qué sé, como Kraftwerk enseñando a componer canciones divertidas a Air.

Canciones como petazetas, chispeantes y con buen sabor mientras duren el tiempo justo en la boca. Justo la gran virtud de Deacon, que corta sus desquiciamientos musicales antes de que puedas pensar siquiera en cansarte de ellos.

Disco de broma muy serio, con una perspectiva similar a la de los cómics de Astérix (anacronías y humor con frescura y respeto, mirando la historia con pasión pero sin reverencias), Spiderman Of The Rings descoloca tanto en la primera escucha como llena en las siguientes. Si acaso, su escucha es tan agotadora que a veces dan ganas de parar el disco y empezar de nuevo más tarde.

Obra magna y un tanto extraña, sí. A colocar, por tanto, junto a Person Pitch y a Animalitos. Porque lo bizarro no quita lo valiente ni lo excelso.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments