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Daniel Avery — Drone Logic


Este año hemos tenido un año estupendo de ambient, con lanzamientos francamente fantásticos, pero hay que tocar todos los extremos, y no todo lo que utilicemos para quemar el suelo bailando tiene por qué ser a base de cajas de ritmo infinitas como las de Factory Floor. También queremos ser esclavos de golpetazos techno y sonido más vigoroso y contundente, y ahí es donde entra en juego el debut en formato LP de Daniel Avery, titulado Drone Logic, que podría haber explotado más esos aspectos, pero cumple sobradamente ese cometido.

Tech house y otras excusas para bailar

https://www.youtube.com/embed/ElrBlYIsfqk

Pero aquí nada de drone ni nada parecido con ambientaciones etéreas que se disipan sin que te des cuenta, aquí hay más hedonismo, más sonido musculoso, mucho más punch. Tras un par de años dando tumbos en diversos epés, el londinense pega el salto a Because, un genuino sello en el que encontrar a especies que van desde Manu Chao hasta Klaxons, pasando por Charlotte Gainsbourg. Y claro, alguien tenía que echarle un poco de salero al asunto, remover el sello para promover fiestas entre el populacho. Ese es Avery.

Drone Logic es un álbum bastante versátil, que a lo largo de las doce canciones transcurre combinando algunas de las diferentes vertientes que permite el techno. Por una parte, tiene esa contundencia del género, con graves potentes y bases regias en ocasiones, pero que también cae en la vertiente tech house más discotequera y hedonista, sin perder algún trazo de sofisticación pop que lo hace especialmente delicioso. En ese sentido, no se trata de un álbum típico, a pesar de que no inventa nada nuevo, incluye ciertos recursos que le quitan de la auto complacencia. En muchos casos es muy efectista por recurrir a terrenos casi siempre adictivos, pero las elocuentes variaciones que tiene en prácticamente cada uno de los temas lo hacen manifiestamente divertido. Lo mismo te lo pinchan a las 5 de la mañana que te lo pones para limpiar la habitación, que te vas a enchufar y a disfrutar igual.

Disperso pero eficiente

Esa concepción del álbum se extiende en las propias canciones, con esquemas inesperados en los que la paleta sonora puede cambiar 180º grados y dejarte descolocado. Ayuda a que el disco avance con mayor fluidez, si fuera más lineal no sería un trabajo que se desmarcara de patrones más canónicos. Aun así, sería interesante escuchar a Avery con un álbum más centrado en unas pocas ideas menos, pero más concisas y concentradas. Sólo como experimento y posible paso para remodelar su fisionomía sonora, que conforme está montada en Drone Logic, ya tiene pepinazos efectistas.

En el arranque del disco ya se percibe que sigue la línea de los epés, con techno melódico y resultón como el de ‘Water Jump’ (ya publicada anteriormente) con recursos vocales filtrados que están presentes a lo largo de todo el disco. Cuando estás metido en la línea rítmica que vertebra el álbum, Avery cambia la dirección de algunos cortes, transformando ‘Drone Logic’ en una canción que parece salida del costillar de Underworld o derivando ‘Naive Response’ hacia terrenos más electro en los que hay sintes kraftwerkianos.

https://www.youtube.com/embed/wsAVOjhi_-4

Estos pequeños cambios de recursos y de velocidad en los bpm son el secreto para que Drone Logic funcione tan bien en todo su recorrido y que no desfallezca. Mediante el vocoder de ‘Need Electric’ o los destellos de un modesto acid house y el contenido progressive house del final, mantiene el interés por su debut. Aunque bien es cierto que se le podría atacar por esa falta de homogeneidad, precisamente el hecho de que modele bien las canciones cuando cambia de registro es algo que genera buenas sensaciones.

7.4/10

Un buen debut del inglés, que sin rasgarse las vestiduras, ejecuta un techno aperturista que apunta a su vertiente más moderada de club, sin meter mucha caña, y acercándose a terrenos house. Puede funcionar bien para pinchar pero también para escuchar por esa heterogeneidad que utiliza en su registro. Con la distorsión de Death In Vegas y la electricidad de Underworld en el retrovisor, Daniel Avery ha confeccionado unos cuantos pepinos en la primera mitad que pegan muy fuerte, pero que se desinflan en la segunda mitad por falta de punch.

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