Hablaba ayer sábado en Gijón con Antonio Ortiz delante de un café tras la mesa geek del Internet Meeting Point sobre algunos temas que podíamos tratar en Hipersónica, y salió el nombre de David Bisbal, que esa misma noche ofrecía un concierto en la ciudad. Coincidimos en la conveniencia de tratar temas más, podemos decir, mainstream que no siempre tocamos.

Con el benepácito del ‘jefe’, a quien veo de año en año, me fui al concierto con otra mentalidad. Volvía el ricitos de oro a la Plaza de Toros de El Bibio tres años después de pasar por aquí con el Premonición Tour, detalle que el se encargó de recordar en el primer tema del bis, ‘Dígale’, que es un clásico de sus conciertos y que el público cantó a capella en aquella y esta noche.

“Bisbal en tiempos de crisis” titulaba un diario regional, pues del lleno total de 2007 se pasó a 3.500 personas, casi media entrada en una noche marcada por el partido de cuartos de final de la selección española que el público pudo ver en las dos pantallas laterales que había colocadas al lado del escenario.

La crisis se notó en el escenario, sin apenas escenografía salvo unas pantallas de led bastante resultonas. Ya no estaba el provocador de la gira Premonición que acercaba al artista al público, ni las coristas que si no me equivoco le acompañaban entonces, sustituidas ahora por sonidos pregrabados.

Hasta entonces Bisbal había ofrecido un derroche vocal que dejaría deslumbrado hasta a quien no es fan como yo, algo muy distinto a lo que notamos en 2007 en la que el almeriense llegó muy falto de voz. Donde no se escatimó fue en el sonido 10.000 vatios de sonido ni en la luz, 250.000 vatios, que llenaron por completo el coso gijonés.

David Bisbal no fue el gimnasta de anteriores visitas. Sudó la camiseta pero no dio las carrerras de antaño que le hacían perder el resuello, aunque los saltos y esos gestos tan característicos suyos no faltaron esta noche. Igual fue por la alegría del triunfo de España que se encargó de destacar un exultante Bisbal pero no me pareció un concierto aburrido.

Salvo por esos medleys de baladas, el ritmo no falto en la actuación en el que se alternaron lo temas más movidos como ‘Sin mirar atrás’, tema que da título a su nuevo disco y a la gira, o ‘Al Andalus’ u ‘Oye el boom’, que confieso me pareció irresistible, con baladas como ‘Mi princesa’, tocada en formato semiacústico tras el cambio de vestuario informal por un traje chaqueta negro con camisa blanca.

Fueron dos horas que culminaron con ‘Ave María’ y ‘Bulería’, dos imprescindibles en un repertorio en el que no faltó ‘Waving Flag’, el himno del mundial de Sudáfrica interpretado a pachas con el somalí K’Naan, cuya voz y coros fueron sampleados. ‘Silencio’ y ‘Esclavo de tus besos’ pusieron el punto final a una, tengo que decir, noche de paseo triunfal del almeriense.

Sitio oficial | David Bisbal

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