Nuestra R.A.E: define engaño como la acción o efecto de engañar, o la falta de verdad en lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre. Quizás también deberían añadir “en lo que se pincha, se produce”.

Porque, si en España tenemos a nuestro pequeño Nicolás, como maestro del engaño, en Francia, en lo musical tienen a su David Guetta, que bien podría hacer las veces de pequeño Nicolás.

David Guetta, el pequeño Nicolás del DJing

Como el pequeño veinteañero con grandes ínfulas, Guetta se ha ido ganando al personal. Primero a su mujer, que vio en él la “cara bonita” que necesitaba para subir a las cabinas primero y los grandes escenarios después. Luego encandiló a algún sello que otro y fue publicando singles y discos, y como colofón a su millonaria estrategia y con los primeros actores como participantes necesarios, terminó camelándose al público. Y no a una o dos personas, no: a millones y millones de ellas, dispuestas, como en el caso de Nicolás, a reírle las gracias y aplaudir su maestría para el engaño.

Porque ya podemos echarle el freno al mundo, que Monsieur Guetta tiene un nuevo disco. Su engaño está listo una vez más, y sólo hay que ver cuántos de sus millones de fans son los que sucumben a éste. Cuántos se hacen con una copia de Listen, y cuántos se dejan los cuartos para verlo ido ante los platos, o para asistir brazos en alto y jaleando a cómo el astro galo vuelve a meter la pata, ya sea con la playlist errónea o con el USB estropeado de turno.

Sólo han hecho falta 3 años para que el multimillonario Nothing But The Beat tenga relevo. La inspiración para el productor francés no se termina fácilmente y el mundo pide más hits suyos: hay que dárselos. Hemos esperado esos 3 años para esto. ¿ESTO? Si; ESTO.

Porque de poco más de que de “ESTO” podemos calificar a Listen (What A Music, 2014). En su sexta entrega en formato largo, Guetta se atreve a pedirnos que escuchemos. ¿Tendrá algún as más en la manga para culminar su carrera de engaños?

Nuestro pequeño Nicolás del DJing no quiere que bailemos esta vez. Quiere que escuchemos. Sus catorce nuevas canciones (dieciocho si nos hacemos con la edición deluxe). Si, canciones. Porque todas tienen letra esta vez. Para todas ha sido capaz de embaucar a un renombrado cantante y letrista que se ha dejado meter en camisa de once varas, y de algunos de ellos, la verdad choca.

Será precisamente por ellos por los que Guetta nos pide que escuchemos. Al fin y al cabo, en el mundo de la electrónica, las letras suelen correr a cargo de quién las canta, y yo, desde luego, prefiero escuchar lo que me tengan que decir gente como Sia, John Legend, Ryan Tedder, Ms. Dynamite, Nicki Minaj, The Script, Emeli Sandé o Birdy que lo que pudiera tener que decirme el mismo Guetta. Y aún así, ya podéis imaginar la profundidad que pueden tener letras tan “valientes” como para mezclarse con los beats de este hombre…

Sea como sea, todos estos nombres no se han ruborizado en absoluto a la hora de ponerse al lado del del galo. Algunos desde luego, no podrían, más si cabe cuando gran parte de su estatus actual se lo deben a él, como es el caso de Sia, estupenda compositora y voz, que, hoy por hoy vende como churros más por sus pasados éxitos junto a Guetta que por méritos propios (y no es que le falten, tanto para sí misma como en composiciones para otros). Así las cosas, la australiana no ha tenido problema en añadir otros dos números a la cuenta Guetta-Sia para este Listen.

Y claro, con más letras que bocinazos EDM, estrellas pop y un título que nos pide escuchar, ¿será que Guetta se ha puesto serio en este nuevo disco? Pues si y no. El hombre lo ha intentado, y ha querido sacudirse el sambenito de productor EDM para dar un paso más en ese apocalipsis del pop que se lleva vaticinando tanto tiempo, el de la convergencia de éste con la electrónica facilona, la del productor de dormitorio

Listen: all for the money

Dos son las cosas que quedan claras tras escuchar Listen: que la habilidad para la imitación de Guetta sigue intacta, y que por mucho que hable de Música (con mayúsculas) está en esto por el dinero. Porque poca gente puede presumir de haberse labrado una millonaria carrera de la noche a la mañana apenas siendo una spotylista andante. Porque, no cabe en cabeza alguna que una persona cuyo mayor arte es pinchar mal un USB (y no digo hacer el DJ desde un pendrive, sino pincharlo en el puerto USB) sea capaz de tener el caché del francés. Pero tanto tienes tanto vales, y hoy por hoy, todo se mide en el número de cándidos fans que eres capaz de abducir en Facebook o Twitter. Y evidentemente, un artista (o “artista”) con casi sesenta millones de “me gusta” en la primera y casi dieciséis millones de followers en la segunda, debe valer su peso en oro.

Y claro: dinero llama a dinero. A mayor caché del productor, mayor caché de los colaboradores, que, poco en cada entrega son más conocidos y en algunos casos, también más acaudalados. De hecho, en Listen, apenas hay alguien que aún tenga que hacerse un nombre más allá de Sam Martin, que se encarga de los dos singles que conocemos del álbum hasta la fecha. A este joven americano si que le ha tocado la lotería de navidad.

Pero tampoco es que David Guetta trate de ocultarlo. Si no, ¿cómo explicar una verdadera oda al vil metal como ‘No Money No Love’, en el que da pena ver a una otrora grande Ms. Dynamite?

En cuanto a lo segundo, lo de ir al sol que más calienta, Guetta ya ha demostrado de sobra su valía en otras ocasiones y esta no iba a ser menos. Como decía, en estos tiempos en los que los límites entre el pop mainstream y la electrónica “de consumo” se difuminan, Guetta ha empezado por seguir los pasos de su colega Avicii y ha dejado que su house pregresivo y electro se haga irreconocible, siendo un producto pop más que se mezcla con todo lo habido y por haber.

No hay más que escuchar ‘Dangerous’, actual single y tema con el que se abre Listen. De los bajos a las melodías de cuerdas al final pasando por el piano que vertebra toda la canción: todo es puro Daft Punk. Guetta parece haberse mirado en el éxito de sus compatriotas robóticos. Sólo faltaría que la voz de Sam Martin hubiera sido convenientemente robotizada para que pensar que estamos ante un tema pretérito de Bangalter y Homem-Christo… Lástima que a Guetta se le haya escapado que para hacerse un ‘Get Lucky’ hace falta algo más de gracia y savoir faire.

La mencionada ‘No Money No Love’ tampoco se queda atrás y es algo así como si el Skrillex reggae se uniera al Guetta más ramplón. Pero las pinceladas jamaicanas no se quedan sólo ahí; más adelante nos encontramos con el “original” hasta en el título ‘Sun Goes Down’, un tema que mezcla reggae con desenfreno fiestero. Y también hay tiempo para otros toques africanos, como los de ‘Lift Me Up’ cortesía del conocido coro sudafricano Ladysmith Black Mambazo.

Si Avicii y Robin Schulz están de moda, ‘Yesterday’ es el reflejo. En él cabe todo. Desde los ritmos y melodías electro de Avicii, a la imitación a Robin Schulz pasando por el toque orquestal y jamesbondesco tanto en la intro como en el outro.

Diplo y su proyecto en Major Lazer también quedan convenientemente fusilados en Listen. No hay más que escuchar su colaboración con Niki Minaj, ‘Hey Mama’, con toques del blues más digno de New Orleans y ritmos hechos a medida del trasero y el twerking de la Minaj. Todo ello sin olvidar que su colega Afrojack hace acto de presencia evocando una vez más a Avicii más que a sí mismo.

Pero es que el sueco es una constante referencia en este disco. Es como si Guetta fuera consciente de que el rubísimo Tim Bergling le viene comiendo el terreno bajo sus pies y no le quedara otra que invitarlo a colaborar (una vez más, no olvidemos aquel ‘Sunshine’ incluido en Nothing But The Beat), e incluso sucumbir a sonar como él siempre que fuera posible. Porque como tercer botón de muestra tenemos que decir que ‘Lovers On The Sun’, no sólo tiene esa mezcla de estilos que tanto gusta a Avicii (aquí la música de western), sino que su melodía central es puro Avicii, por mucho que el nombre que figura en la portada del single sea el de Guetta.

Puestos a imitar, Guetta tampoco deja escapar la ocasión para autoreferenciarse, y en ‘Bang Your Head’, la primera de las apariciones de Sia, nos encontramos con el clon perfecto de ‘She Wolf (Falling To Pieces)’, al menos en la parte que a él le toca, con un “estribillo instrumental” que es un verdadero calco del de aquella.

El resto del disco se pasea por los terrenos del pop bailable, como en las colaboraciones de John Legend en el tema que da título al disco, que no destaca ni siquiera por la voz del americano, o de Emeli Sandé, ‘What I Did For Love’, donde una vez más el piano es el que manda, marcando el ritmo en una línea house bastante clásica, o en ‘Goodbye Friend’, donde la parte vocal cantada por Danny O’Donoghue, de The Script (mejor usar el nombre de la banda, que es más conocido y reportará más ventas) se mezcla con momentos de subidón más dignos de DJs trance de la cuerda de Armin van Buuren que del propio Guetta. O, en el caso de Ryan Tedder, (aquí sí, hay suficiente renombre como para olvidarse de la banda, de OneRepublic), en ‘S.T.O.P.’, que es prácticamente un clon de ‘What I Did For Love’, pero en versión masculina.

Y para afirmarse como estrella del pop, esta vez, Guetta se atreve incluso con las baladas. Para cerrar la edición estándar del disco, ‘I’ll Keep On Loving You’ cuenta con el apenas conocido americano Jaymes Young y con Birdy, para aprovechar el tirón de su reciente Fire Within. En él, los beats bajan el ritmo, aunque parecen excesivos para lo apropiado para ambas voces, que si se llevan bien en cambio con el piano que marca el ritmo una vez más.

The Whisperer’, el cierre del disco, por contra, es más bien un tema de Sia que se ha incluido en un disco de Guetta que otra cosa. No hay producción electrónica. Es apenas una balada tocada ante un piano en la que la verdadera protagonista es la voz de Sia y las cuerdas que se dejan escuchar por aquí y por allá. Un tema fuera de lugar a todas luces, que posiblemente sea el mejor de todo el disco y que hubiera merecido que Sia se lo hubiera quedado para ella misma y para su 1000 Forms Of Fear.

El que busque al Guetta menos pop, al más chabacano, el de las pistas de baile, ese que se dedica a lo que todos en la EDM, puede hacerlo en los cuatro temas extra, aunque sean sólo tener la cortesía de añadir producciones ya conocidas, como ‘Shot Me Down’ o ‘Bad’, y una remezcla, precisamente de ‘Dangerous’ precisamente, de Robin Schulz: a los “enemigos” mejor tenerlos cerca.

2.1/10

Así que nada nuevo bajo el sol. En Listen tenemos a Guetta haciendo lo que mejor sabe: ganar dinero. Que quiere que lo escuchen… Bueno, habrá quién ponga atención a sus letras, aunque para profundidad mejor busquémonos algún cantautor.

Este pequeño Nicolás del DJing trata de colarnos como nuevo algo que ya tenemos más que escuchado si hemos oído últimamente a Avicii, a Robin Schulz, algo de trance, bandas sonoras de westerns, reggae, música africana, pop de radiofórmula… Algunos dirán que Guetta es un maestro porque sabe mezclarlo todo. Yo digo que sólo sabe copiar y arrimar el ascua a su sardina. Si aquel tiene éxito con esto, yo lo copio. Si el otro hace dinero con aquello, me lo quedo para mi próximo disco… Es una buena filosofía si lo que quieres es hacer dinero, como el pequeño Nicolás, pero luego no me vengas hablando de Música, con mayúsculas. Eso, a gente como David Guetta, es algo que le viene grande. Si me vas a pedir que escuche, al menos, que sea música, de verdad.

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