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Un día menos de cartel que en las dos pasadas ediciones para un nuevo DCode que logró vender todas las entradas a dos días de que comenzasen los conciertos, para alegría de Live Nation, su organizador. El público respondió ante una propuesta que podría convertirse en la marca del festival. Anodino, resultón gracias a algún gran nombre que has podido ver más que a tu madre y muchos pequeños grupos que mañana quizá desaparezcan como los fichajes de invierno cedidos en el Getafe. Un festi cómodo que pide una noche de fiesta.

L.A.. fueron de los mejores de ayer en cuanto al directo. Su rock añejo de referencias estadounidenses a mí no me engancha pero suenan que da gusto, cualquier salto hacia el gran público — Universal los tiene en nómina — será una buena noticia, nada que ver con el coñazo que puede suponer echarse a la cara a Love of Lesbian en un estado coelhista cada vez más intenso, en unas letras que rozan la vergüenza ajena.

LOL han intensificado el toque ochentero en los sintetizadores para el directo y las canciones beneficiando el efecto de ocultar a un Santi Balmes sin voz que sufre cuando sube a Eva Amaral para cantar con él y esta le saca los colores a poco que canta. ‘Los Toros En La Wii’ es su cierre y lo que mejor representa el momento del grupo. También es el horror del ‘Fantástico’ de la paella (o arroz con cosas para otros). Cuando llega el final Balmes entona hablando sobre la canción de fondo: “Si volviera a nacer, sería un bebé. ¿Qué otra cosa podría desear como amante que ser tu eterno lactante, un mutante suplicante? Ya sé que no somos una pareja al estilo de antes, pero no es necesario tener principios, lo importante es tener finales. Gracias”. Muy duro todo. Ellos tan felices: la gente lo vive, lo da todo con sus canciones más recientes y se van a casa triunfando sabiendo que mañana les volverán a llamar.

Foals es uno de los nombres que el Dcode siempre pone en el cartel para compensar la maniobra de ir a lo fácil e intentar jugar con distintos targets. Foals fueron los Sigur Ros de 2012. Igual de coñazo que los islandeses solo que por suerte le dan más a la guitarra al final de su concierto, comenzando abajo, haciendo que experimentan y estiran el sabor del chicle de cinco céntimos para decir adiós con unas guitarras un poco más contundentes e igual de soporíferas que en formato estudio.

Menos mal que Vampire Weekend cogieron el testigo. El nombre extranjero más interesante del cartel de 2013 cumplió. El pedal de la batería de Chris Tomson tiene bastante que ver en ese buen resultado, marcando el ritmo de los neoyorquinos y aportando la percusión a unas canciones animadas que entran solas por mucho que repitan la misma estructura durante una hora seguida con los riffs de guitarra del resto del grupo. Saben empezar arriba con ‘Diane Young’, ese espacio reservado para copiar a Prince y quedarse tan a gusto (otra cosa es llegar).

El momento cena y eterna cola para pedir un kebab se zampó la hora entera de Amaral a lo lejos (y tenía ganas de verlos). Un aspecto negativo que el festival debería de corregir de cara a una mejor organización en próximas ediciones.

Si Foals eran Sigur Ros, Franz Ferdinand eran los Killers del año pasado. En categoría correspondiente que no en calidad. Ya les gustaría a las plumas de Brandon Flowers tener un mínimo de pegada como la que tienen los escoceses. Podrán ponerse en modo orquesta de grandes éxitos con tan solo cuatro discos en nueve años o hacer las mismas maniobras para epatar con el público que cuando empezaron — ese cierre tan original de toda la banda tocando la batería al mismo tiempo-– que Franz Ferdinand es un grupo a ver y disfrutar en directo.

Deben ir bien pasados en confianza para establecer un setlist tan raro como el que llevan en la actualidad. Tienen suficientes cartuchos para repartir durante toda su casi hora y media de duración pero confían en dejar los bises a una bajona que ni siquiera ‘Jacqueline’ salva. ‘Treason! Animals’ y ‘Outsiders’ son relleno para la mitad y no para la despedida. Veníamos de disfrutar de algunos de sus jitazos seguidos como ‘Michael’, ‘This Fire’, ‘Take Me Out’, ‘Ulysses’ que pedían a gritos un final divertido y a botes, por mucho que se dediquen a estirarlos y a jugar con ellos, restándoles a veces la contundencia original. Franz Ferdinand tienen repertorio y directo para permitirse todos los mojones como Right Thoughts, Right Words, Right Action (2013, Domino) que quieran.

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