De Belle and Sebastian, sospechas y certezas

Líneas invisibles dividen la experiencia sonora. A un lado caen los discos/canciones/instantes que se recrean sin pudor en la memoria, de forma tiránica y autárquica, no necesitan democracia ni más suficiencia que la suya propia. Semejante estado de retroalimentación continua que todos hemos atravesado alguna vez — y que para algunos simplemente se llama vida — es un rincón privilegiado en la memoria. No todos llegan ahí. ¿Por qué? Los designios del cerebro son caprichosos. El mío siempre ha preferido mantenerse un paso por detrás de las canciones de Belle and Sebastian. Nunca he logrado adivinar el por qué pero siempre he tenido algunas sospechas fundadas. De un tiempo a esta parte, en apenas dos o tres días, y también sin saber por qué, Belle and Sebastian están a punto de cruzar las dichosas líneas invisibles que dividen la experiencia sonora.

Belle and Sebastian son un grupo generacional, tan personal e intransferible para toda una serie de personas que comparten tiempo, gustos y estrato social como lo fueron en su día The Smiths. En ambos pervive la exquisita sensibilidad pop inglesa y ambos han conquistado a jóvenes que, años vista de sus días en activo, descubrieron en sus canciones y en su temática sensible y emocional el mismo significado vital que quienes los vivieron en su tiempo y lugar. Semejante comunión espiritual siempre me ha mantenido muy alejado de ellos. No puedo negar que, por ejemplo, If You’re Feeling Sinister sea un disco fabuloso, preñado de canciones inteligentes y para pasar en ellas muchos días a lo largo de una vida. Pero siempre había arqueado una ceja ante la muy juiciosa e idólatra masa de seguidores abnegados que tanto ruido causaban a mi alrededor.

¿Qué había en Belle and Sebastian, un grupo ante el que sentía un enorme respeto y cuya música me merecía más aprecio que desprecio, que yo era incapaz de ver?

Lo que conllevaba una reflexión obligatoria: ¿qué había en Belle and Sebastian, un grupo ante el que sentía un enorme respeto y cuya música me merecía más aprecio que desprecio, que yo era incapaz de ver? Este texto no trata sobre Belle and Sebastian y tampoco trata sobre mí: sólo son preguntas al aire que tratan de explicar, a buen seguro sin éxito, el momento exacto en el que todo comienza a encajar. De formas inexplicables y revolucionarias, las canciones Pop a veces cambian el universo en apenas un par de acordes. Clic: algo se enciende en el cerebro y todo cobra sentido. Determinados grupos, The Smiths, Belle and Sebastian, Neutral Milk Hotel, The Pastels, sólo tienen sentido en un mundo donde todo vale la pena y donde el maximalismo todo lo copa. A mí las líneas invisibles, tan caprichosas, me empujaron a amar a todos ellos, prácticamente sin excepción pero también con diversos grados.

Supongo que, tras tanta reflexión, también a Belle and Sebastian. Obligado a elegir, prefiero amar y no odiar If You’re Feeling Sinister. ¿Fueron los instantes finales de ‘Like Dylan In The Movies’ o fue la pausa cerebral pero pasional que vertebra ‘If You’re Feeling Sinister’ y por extensión todo el disco? No lo sé, pero en algún momento consideré más apropiado valorar la pretendida ingenuidad de sus canciones frente al desprecio hacia su temática blanda y ñoña. Colocados en una balanza, Belle and Sebastian también podrían servir para negar la condición generacional de cualquier género musical. Los géneros o los grupos sólo pertenecen a quienes se recrean en ellos. Belle and Sebastian, como Elliott Smith, no hablan de cuestiones que atañan a sus contemporáneos. Yo podía creerlo antes, pero no después de, en algún momento remoto de mi memoria, caer rendido ante sus canciones.

Es posible que nada de esto tenga demasiado sentido y que los cuatro párrafos anteriores sólo sean una nebulosa de ideas abstractas y palabras inconexas. Una vez más me he sentido incapaz ante el fenómeno que se ha desarrollado en mi cerebro: este texto sólo trataba de poner orden y concierto, de dar sentido a los tres días seguidos en los que no he dejado de pensar en las canciones de If You’re Feeling Sinister. Ni siquiera atravieso una fase emocional propicia para caer rendido a los tentáculos de Belle and Sebastian, se trata de algo más, probablemente radicado en el talento de sus miembros y no en tanta teoría vacua presentada aquí. Pero dada la tiranía informativa a la que nos sometemos no quisiera sino subrayar la idea fuerza de este artículo, articulado en torno a de repente me gustan mucho Belle and Sebastian y nunca os deis por vencidos. Las primeras impresiones son unas rameras. Incluso si crees, con toda la razón del mundo, que odias a Belle and Sebastian.

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