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Deafheaven — Sunbather: la cuadratura del círculo

El año pasado The Quietus, revista musical indispensable hoy en día, se preguntaba si no habíamos tenido ya suficientes clichés y conversaciones sobre el Inner Circle a cuenta del Black Metal. Dos décadas después de su surgimiento y ecolsión, el género ya ha alcanzado otro nivel, contaba The Quietus, y conviene comenzar a tomárselo en serio, obviando la primera generación de grupos noruegos, los asesinatos, a Vikernes y todo en lo que se vio envuelto el Black Metal en su momento. No de un modo literal, pero resumiendo su historia a las virtudes artísticas como influencia primaria para la nueva generación de grupos norteamericanos y europeos que parten del Black Metal espoleados en todas las direcciones. Desde aquí queremos recoger el testigo: sí, ya es hora. En Estados Unidos el nuevo Black Metal hace días que copa las revistas especializadas. Y bien por ellos. Grupos como Deafheaven y discos como Sunbather lo merecen ampliamente.

¿Deafheaven como punta de lanza?

El Black Metal en la brecha, ¿dirección mainstream? No tan rápido. Pese a que Pitchfork apadrinó en su momento a un buen puñado de grupos del género y a que el Primavera Sound introdujo el año pasado a otros tantos en su cartel — Wolves In The Throne Room y su último disco, Celestial Lineage, como ejemplo paradigmático de todo ello — , el Black Metal, incluso en sus variantes más accesibles, sigue estando muy lejos de ser mínimamente popular lejos de los círculos especializados y preocupados por la escena. Eso sí, un buen puñado de grupos ha copado en los últimos años el universo cerrado del indie y de las tendencias modernas, y por ahí seguirán colándose grupos y bandas mientras el agujero se vaya ensanchando gracias a trabajos del estilo Sunbather, el segundo disco de Deafheaven. Podrá gustar más o menos — seguramente menos — a los más seguidores del género, pero el camino ya se ha trazado.

Por todo ello conviene aclarar, antes de desmenuzar lo que el grupo de San Francisco ofrece en Sunbather, que este no es un disco de Black Metal convencional. Lejos quedan ya los totémicos trabajos de Varg Vikernes, Mayhem o Ulver. Personalmente opino que para bien: si hay un gran género que está sabiendo reinventarse, aportando nuevas y excitantes perspectivas y pariendo grandes trabajos de tanto en cuanto, ese es el Metal. Como conjunto. Y el Black Metal en particular, dado que es un género joven y cuyas aristas se pueden estirar, por el momento, todo lo que la imaginación esté dispuesta. Por eso Deafheaven no tocan aquí Black Metal, ni Black Metal Atmosférico. Deafheaven suenan a otra cosa, a mitad de camino entre las guitarras necróticas del género, la densidad Shoegaze y los vocalistas del Screamo.

Y de fondo, el pop. Ahí reside gran parte del encanto de Sunbather, al que algún compañero de esta casa ha llegado a calificar como “Black Metal en un anuncio de compresas”. Lejos del chiste, es cierto que el sonido de Deafheaven en Sunbather es mucho menos pesado de lo que a priori debería ofrecer un género tan extremo como el Black Metal. Pero hay que insistir: esto no es Black Metal. En Rate Your Music la etiqueta en cuestión ha sido bautizada como Blackgaze. Y es cierto que el sonido se acerca a lo que ofrecen grupos englobados bajo la misma, como Alcest y proyectos paralelos de Neige, Krallice, An Autumn For Crippled Children, Woods of Desolation o Latnlôs. Con sus más y sus menos, la idea cuadra: capas y capas de ruido desde la perspectiva del Black Metal. Adiós a la baja fidelidad de la primera generación noruega.

Sunbather: hacia el sonido limpio

Sunbather es un disco exquisitamente producido, nada que ver con la, en su día, obsesión de Vikernes y demás compañeros de grabar en las peores condiciones posibles. Es posible, incluso, que Deafheaven sea el grupo de su generación que mejor suene. Ya lo hicieron de manera tremenda en el muy recomendable Roads to Judah, mucho más canónico que su continuación. Cuatro canciones, ninguna de ellas por debajo de los seis minutos, y la fiereza inabarcable de Wolves In The Throne Room mezclada con el lirismo noise pop de Alcest. A mí Road to Judah ya me parecía un disco con las ideas muy claras, muy bien construido y, sobre todo, muy emocionante. Deafheaven me hacían vomitar el corazón por la boca. Y, bueno, Sunbather no baja el listón. Es la misma fórmula, pero aún más orientada a un público masivo.

¿Por ahí cabe el pop? Sí en la canción que abre el disco, ‘Dream House’. El pop de manera figurada. Deafheaven haciendo lo que mejor saben hacer: acelerar hasta el infinito, colar las baterías repetitivas y adictivas del Black Metal, filtrar el sonido de sus guitarras hasta que la canción quede bien empapada, y gritar como si no hubiera un mañana. Visceralidad emocional mezclada con la virulencia natural del género. Lo bueno de Sunbather es que entre sus grietas caben un montón de rebotados del Indie Rock o del Post-rock. No es un disco incómodo pese a la voz desgarrada de George Clarke. Deafheaven no dan miedo. Mirad su portada: os quieren.

7.8/10

Desde My Bloody Valentine hasta muy especialmente Explosions In The Sky, si alguna vez hubo un grupo desde el que acercarse a un género tan retorcido como el Black Metal ése es Deafheaven. Sunbather fluye como el aire, es un disco largo pero es un disco rápido, los trances más duros se intercalan perfectamente con los episodios más Post-rock, las canciones emocionan, divierten y enganchan. Parece mentira pero no, Deafheaven han cuadrado el círculo: el punto exacto entre la agresividad del Metal y el encanto omnisciente del pop. ¿Es Sunbather la punta de lanza que podría derribar la barrera entre uno y otro mundo? Es pronto para decirlo, pero como mínimo lo intenta con ahínco. Es posible que les caigan palos por todas partes, pero a mí Deafheaven me han vuelto a cautivar.

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