Death Cab For Cutie — Narrow Stairs

Supongo que ya tocaba bajar el nivel. Y Death Cab For Cutie dejan de pisar el acelerador en Narrow Stairs. Desde We Have The Facts, su carrera había ido en una línea ascendente que conoció un pico enorme, Transatlanticism, y dos discos notables, The Photo Album y Plans. Tras este último se antojaba complicado para la banda de Ben Gibbard continuar por el mismo camino: era peligroso y resbaladizo profundizar en el rock adulto de Plans, donde sólo la emotividad de las canciones conseguía evitar los lugares comunes.

Narrow Stairs, su sexto disco, el segundo en una multinacional, va a despertar por igual adhesiones y odios, algo que se ha acrecentado desde su ascenso al estrellato indie con su extraordinario Transatlanticism. Lo que pasa que, en esta ocasión, hay razones de sobra para uno y otro bando. Es decir, que les ha salido su disco más discreto desde hace años.

Eso no quiere decir que Narrow Stairs sea horroroso. Posee un buen inicio, tiene un single desconcertante pero triunfador (I Will Possess Your Heart; youtube) y, curiosamente, falla donde uno menos lo esperaría: en las canciones pop que deberían ser más directa.

No Sunlight, por ejemplo, baja el nivel alarmantemente. Será que lo suyo no es el powerpop. Como tampoco me convence nada esa balada a lo Phil Spector que se marcan en You Can Do Better Than Me. La tensión de Long Division, uno de los mejores cortes del disco, acaba barriendo, hacia el final de Narrrow Stairs, cualquier duda al respecto: DCFC pueden transitar por el camino de la electricidad si lo desean, sólo les hace falta cocinar más sus canciones.

Por contra, su camino por la balada adulta continúa siendo apasionante: Bixby Canyon Bridge les muestra en plena forma, pese a un final con solos de guitarra dignos de Smashing Pumpkins (de los mejores, que nadie se lleve las manos a la cabeza). También Grapevine Fires resulta triunfadora, con su piano eléctrico esparciendo emoción a cada nota.

Eso sí, resbalan y se caen con todo el equipo en la aburrida, repetidísima y obvia Talking Bird, quizás la canción que demuestra los peligros de unos Death Cab For Cutie escorados hacia la melancolía y el sonido limpio, precisamente los que ellos quieren evitar. Y ni os quiero contar con Pity and Fear, un mal paso en toda regla.

En tierra media, aún por ver cómo crecen (o bajan de nivel) se quedan canciones como Cath, que tiene una pinta excelente pero no acaba de romper, o Your New Twin Sized Bed, que a mí, en este momento, se me hace aburridísima, pero sigue teniendo algo que me desconcierta.

En resumen, Narrow Stairs es un disco muy irregular, pero también un intento de Death Cab For Cutie por moverse, por no seguir en el mismo lugar donde se habían quedado en Plans (que fue poco más que la continuación pulida de Transatlanticism). Posiblemente, su irregularidad le hace bajar puntos, aunque sus mejores canciones miran muy dignamente a las mejores de otros discos.

Ellos lo saben. Cierran el disco con Y el cierre de The Ice is Getting Thinner, cuya letra casi parece un resumen de su situación actual:

We’re not the same dear and it seems to me
There’s nowhere we can go with nothing underneath
Then it saddens me to say what we both knew was true
That the ice was getting thinner under me and you

Veremos si, al final, el hielo no se rompe. Desde luego, el que no sea fan tiene aquí argumentos de sobra para vanagloriarse de su decisión.

Death Cab for Cutie: discografía

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