El nivel de epicidad alcanzado por Death Grips está fuera de toda escala, y ellos son más que conscientes de lo grandes que son, por eso se aprovechan continuamente de ello para dejarnos el culo torcido con cada movimiento que hacen. El año pasado se pasaron su propia leyenda entregando la primera parte de su álbum doble con el grandioso título de Niggas on the Moon (Third Worlds, 2014) y más tarde anunciando a través de una servilleta que se iban a separar. Y el resto del año sin noticias de cuando saldría la segunda parte de The Powers That B.

De momento, con tres meses de 2015 cumplidos, Death Grips siguen reventando los medidores del molonismo (o molonómetros) con un disco nuevo aparte de The Powers That B, el instrumental Fashion Week (Third Worlds, 2015) que no hemos reseñado pero que es la caña (especialmente por el acrónimo que forman los títulos de las canciones), y por el anuncio de una gira mundial aun estando oficialmente separados. La guinda, por el momento, la ponen con la esperada publicación de este Jenny Death (Third Worlds, 2015) donde la epicidad reside en su interior, en sus canciones.

Death Grips, reventando espejos, caras y escalas

No cabe duda, Death Grips han echado el resto en este disco, quién sabe si porque verdaderamente este va a ser su último trabajo o porque su talento es así de abismal. El caso es que en Jenny Death el trío opta por ir a la directa, tirando menos de la experimentación machacona y abstracta y más yendo por la vía de The Money Store (Epic, 2012) pero llevado aún más allá, es decir, siendo más hardcore, más abrasivos y más destructivos.

Death Grips han echado el resto en este disco, quién sabe si porque va a ser su último trabajo o porque su talento es así de abismal

Abrir con un tema como ’I Break Mirrors With My Face In The United States’ es toda una declaración de intenciones, porque es todo un puñetazo contra nuestras jetas, un jitazo de altas dimensiones como sólo Death Grips podrían hacer. MC Ride desatado, Zach Hill dejándose las manos mientras aporrea la batería y Andy Morin dando forma a una base punzante e intensa, conformando entre todos una de las mejores piezas de la historia del grupo.

Y la retahíla de temazos no termina ahí, como demuestra, por ejemplo, ‘Turned Off’, probablemente mi favorita del conjunto por su fuerza, su rabia y su energía incontrolable. Es imposible mantenerse impasible ante semejante cañonazo sucio y macarra. ‘Why A Bitch Gotta Lie’ tiene ese toque histriónico y visceral que sólo ellos mismos pueden lograr que suene tan convincente y brutal, casi parece que tenemos a MC Ride al lado nuestro escupiendo sus versos y gritos mientras juguetean con su voz a base de efectos.

Death Grips reducen la experimentación abstracta y opta por ser más hardcore, más abrasivos y más destructivos

The Power That B’ es pura dinamita para nuestros oídos, una espectacular bola de demolición en forma de ruido penetrante y distorsionado, realizando cambios de ritmos que nos rompen la cintura por completo como al defensa tronco ante una elástica ejecuta a la perfección. Y si ves que tu cuerpo está moviéndose de manera incontrolada, probablemente es que esté sonando la adrenalítica ‘Beyond Alive’. Y como mejor muestra del estallido sonoro que son capaces de desplegar, ahí está ‘On GP’ con su alma más rockera.

8.2/10

En Jenny Death vemos a cada uno de los miembros desplegando su mejor juego, ya sea en las bases, en la percusión retumbante o en un MC Ride que parece brindarnos una de sus mejores exhibiciones en el micro. Probablemente sea el último disco de Death Grips, o tal vez no lo sean y están preparando su siguiente jugada maestra mientras escribo estas líneas, pero no cabe duda de que son epiquérrimos. No sólo por sus actos, también por su explosiva música, que en este disco alcanza uno de sus mejores niveles y consigue hacer estallar nuestras mentes con genialidad y extremismo.

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