Despojada la sección del Metal Progresivo de sus dos principales estandartes (Leprous y Haken), por la transversalidad que supone el poseer una calidad casi imposible de acotar y merecedora de ser citada desde el primer momento, entiendo sintáis una sensación cercana a la orfandad por lo descafeinado que puede haber resultado el ya terminado 2013 para el Prog en general y su vertiente metálica en particular. Poco impacto han tenido las sorpresas de este año, algunas por cuestión geográfica y otras por índoles cualitativas, pero muy sonoros han sido los descalabros.

Y todo esto sin reparar demasiado en una plaga que sigue extendiéndose de forma aparentemente imparable y que ya ha echado a perder a una de las máximas esperanzas del género. Lo siento pero no vais a encontrar alabanzas para el Djent en estas líneas, para algunos podrá ser éste un vacío imperdonable, para el que escribe es una cuestión de principios, pues el Prog no puede ser cuestión de modas, es un género que las crea, no se sube a ellas. Mis respetos a Messuggah antes de comenzar con las buenas noticias de este 2013 para acabar con las indigestiones y el empacho por brownie. Atentos.

Tres confirmaciones: Orphaned Land, In Vain e Ihsahn

A la estela de Leprous y Haken se sitúan tres proyectos muy dispares pero que tienen como denominador común el haber dado un gran paso adelante, unos refinando su propuesta, los segundos manteniendo el nivel en el temido tercer disco y el último confirmando que su campo de actuación es la inmensidad, la ruptura de normas, cánones y tabúes. Ninguno de los tres álbumes han recibido la atención mediática que probablemente merezcan pero, estando el paso del tiempo para poner a cada uno en su lugar, no me cabe duda de que All is One, Aenigma y Das Seelenbrechen serán tres de los álbumes más recordados del curso que acabamos de cerrar.

Las virtudes de All is One no emanan solamente de lo talentosos que son Kobi Farhi y compañía en lo estrictamente musical, sino que es el caracter universal e integrador, la intención de pacificación y hermanamiento entre culturas en colisión lo que convierte al sexto álbum de Orphaned Land en un bálsamo, en un removedor de conciencias que radiografía, unifica y muestra al mundo las músicas del área más convulsa de nuestro planeta. Todo All is One es un himno, pero ‘Brother’ se levanta sobre el resto de temas como un disclamer incontestable, un discurso capaz de aguarnos los ojos por forma y contenido.

En el caso de In Vain todo es menos trascendente en términos sociológicos pero igual de inabarcable en lo meramente artístico a pesar de que los noruegos hayan acotado algo más su sonido. Ya no parecen tan ‘alocados’ como en su álbum de debut ni tan ‘perdidos’ (en el buen sentido de la palabra) como en Mantra, ahora suenan definitivos, aplastantes y sólidos, muy sólidos. Quizás me haya sentido algo decepcionado con Aenigma por la desaparición del aroma Folk norteamericano, pero es indudable que el tercer álbum de los noruegos los confirma como la mayor apisonadora progresiva a nivel mundial. Y eso, es una magnífica noticia.

La división de opiniones supongo llegará con Ihsahn y su álbum más complicado y, para mí, más ambicioso hasta la fecha. Conocido y reconocido por ser una especie de alquimista, un investigador centrado en derribar fronteras estilísticas, ha alumbrado este año una obra que para algunos deambula pero para mí transita por firmeza por las fronteras de la música extrema moviéndolas a su antojo e invadiendo terrenos como la electrónica con imponente maestría. Difícil me resulta considerar a Das Seelenbrechen como su mejor álbum hasta la fecha, pero no tengo duda de que es el más importante, no ya por lo que supone para la carrera del artista noruego, sino por lo que significa para el Metal y las vanguardias en general.

Una clase media sin posibilidades de dar la campanada

Cercanos al maestro Ihsahn por lo geográfico y por su pasado en el avantgarde, Vulture Industries han presentado este año un álbum más interesante por lo que significa para su carrera que por lo que realmente aporta fuera de ella. Parecido ha sucedido con Protest the Hero y su retorno a la agresividad de discos anteriores y alejándose con Volition, en cierto modo, de la melodía de Scurrilous, lo cual ha contentado a muchos y ha decepcionado parcialmente al que escribe.

Los polacos Votum y los franceses Lalu han dado un paso más en sus sólidas carreras con, probablemente, sus mejores trabajos hasta la fecha, manteniendo los primeros su apuesta por un Metal Progresivo de corte gótico y modernizado y apostando los segundos por una senda más clásica pero muy efectiva. Quedan ambos combos a la espera de un mayor reconocimiento internacional, el cual llegará más pronto que tarde. Reconocimiento del que han gozado y gozan Fates Warning por su rol de iconos del Metal Progresivo y su importante labor en la dinamización de la escena. 30 años de carrera han celebrado con el lanzamiento de un decimosegundo álbum mucho más sólido de lo esperado y que profundiza en las vergüenzas de uno de los nombres destacados que citaremos más adelante.

Pendientes de poder consolidarse están los belgas Epysode y su Metal Progresivo de corte sinfónico y teatral, los polacos Blindead y su Prog con toques Sludge y Doom que les emparenta con la oscuridad de sus compatriotas Votum, los ingleses Jolly que han recordado bastante a sus compatriotas Enochian Theory y su modernizada propuesta, los holandeses Elivius con su poso Jazz Rock metalizado y los andorranos Persefone, quienes con su cuarto álbum siguen eliminando tópicos y venciendo reticencias geográficas.

Cierra este apartado de menciones el maestro Dan Swano y su nuevo y afinado proyecto Whitherscape con su particular combinación entre Death Metal Melódico y Metal Progresivo, combinación a la que deben su esencia bandas consolidadas como los noruegos In Vain o tres de los rookies de los que paso a hablaros en las siguientes líneas.

Carving Colours, Grey Season y Nero di Marte: las sorpresas

Sinceramente, no se me ocurre mejor forma de reivindicar a un músico, en cierta medida, minusvalorado como el que tres de las más interesantes irrupciones en el terremo del Metal Progresivo salten a la palestra siguiendo los dictados, directa o indirectamente, de lo desarrollado por el músico allá por los inicios de su carrera. Dan Swano y su labor en Edge of Sanity es el faro y Carving Colours, Grey Season y Nero di Marte los nuevos veleros que embisten sus primeras olas con el seminal Death Metal Progresivo de Crimson como referente.

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Cada uno a su manera y con matices propios, más personales Carving Colours y más parecidos a otros Grey Season (The Ocean) y Nero di Marte (Gojira), las tres jóvenes bandas cuentan con argumentos más que suficientes como para construir una sólida carrera. Quizás españoles e italianos lo tengan más complicado por su origen geográfico que los germanos Grey Season, pero la importancia que ambos debuts tienen por lo que simbolizan para el terreno que transitan, aparte de su aplastante calidad, es un factor suficiente para erigirse, desde ya, en nombres a tener muy en cuenta en el presente y en el futuro.

Decepciones: el brownie, la montaña rusa y el Djent

Aunque hace bastante tiempo que un posible descalabro de Dream Theater ha dejado de dolerme, no puedo ocultar mi decepción ante el enésimo mal disco la que fue una de mis bandas preferidas hasta mediados de la década pasada. Y en el caso del álbum homónimo duele particularmente pues no es un disco carente de ideas como sí sucedió en ocasiones anteriores, sino porque es un disco apresurado, poco depurado y muy mal grabado, cuestiones que deberían ser imperdonables para una banda de la trayectoria de Dream Theater.

Parecido sucede con Ayreon aunque en el caso del holandés Arjen Lucassen los problemas técnicos desaparecen pero ganan peso los de concepto y compositivos, constituyéndose su The Theory of Everything en una montaña rusa en la que los loopings y sobresaltos no dan tiempo a que se desarrollen las interesantes ideas planteadas y se echa por tierra el imponente trabajo de los vocalistas invitados. No llega a ser tan fallido como el homónimo de Dream Theater pero constata que la fórmula de Ayreon, tal y como la conocemos, parece agotada.

Distinto, para terminar, es el caso de los polacos Disperse, quienes han supuesto el mayor frenazo a una carrera prometedora de todo el año. Destacados por doquier tras un debut sólido e imponente, el cuarteto ha cometido un error imperdonable, subirse a una moda de cuestionable gusto con la intención de saltarse varios pasos en lo que debería ser una progresión natural. Paso en la dirección equivocada que no echa por tierra un brillante futuro pero sí despierta suspicacias en muchos de los que nos alegramos por el empuje de Journey Through the Hidden Gardens.

Y con estos tres fiascos ponemos cierre a un análisis de un año muy irregular, donde los puntos altos han sido muy altos y donde algunos batacazos han sido de órdago. Floja ha estado la clase media y pocas han sido las sorpresas de relumbrón. Esperemos este flojo periodo no suponga un freno al crecimiento que el Prog había experimentado en los últimos años. Veremos.

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