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Devin Townsend — Z²

Si habláramos de un artista más underground o recóndito posiblemente sería imposible estar al tanto de todo lo que puede sacar alguien como Devin Townsend, pero al contar con un cierto reconocimiento y estatus dentro de la esfera del prog metal se hace más fácil estar al día de todo lo que planea este artista canadiense. Le cuesta demasiado estarse quieto y siempre anda con algo entre manos, incluso aunque sea alejado del metal o del prog. Por si no fuera suficiente el ser prolífico en su propio estilo, también le gusta abarcar a todo lo que le cause el mínimo interés y darle su particular punto de vista.

Townsend no anda preocupado por ser el Rey Midas del Prog, sino de disfrutar creando y tocando su música

Quizá alguno le gustaría que redujera el ritmo para así producir discos más consistentes y redondos que terminen de coronarlo como uno de los reyes Midas del prog de este siglo, pero la verdad es que a Townsend ese es un asunto que se la trae al pairo ya que solo busca disfrutar haciendo música que le fascina. Y las cosas como son, pocas veces ha fallado a la hora de acercarse más a un estilo o a otro, mostrando mucho más de lo que podrían esperar los que lo encasillaron como el cantante de la banda de Steve Vai.

Este año ha sido ejemplo de lo prolífico que es este músico, sacando adelante mediante crowdfunding el delicioso debut de su proyecto de country Casualties of Cool (HevyDevy, 2014) y dando a luz uno de sus discos más ambiciosos hasta la fecha, (HevyDevy, 2014). Dando rienda a la máxima expresión de su megalomanismo, lo que en principio iba a ser la segunda parte del tremendo Ziltoid the Omniscient (HevyDevy, 2007) se ha terminado convirtiendo en un disco doble donde también ha colado un disco de su Devin Townsend Project, pero bien podría haberse ido hasta las 70 canciones. Buena prueba de que estamos ante un músico sin límites.

Sky Blue, como un Epicloud descafeinado

Como es sabido, Z² son dos discos distintos aunque teóricamente complementarios. El primer disco es el conocido como Sky Blue, perteneciente al Devin Townsend Project que incluye a su habitual formación, entre ellos la habitual Anneke van Giersbergen, y cuyo sonido presenta numerosas similitudes a los otros discos sacados bajo este proyecto.

Sky Blue suena a disco de manual, algo inusual en Devin Townsend

Si en cierto modo Epicloud (HevyDevy, 2012) aglutinaba con mucho acierto todo lo realizado por el proyecto en sus cuatro álbumes anteriores (es decir, rock progresivo-experimental, metal popero, new age y metal extremo), Sky Blue sería su predecesor lógico y estilístico. En cierto modo se podría calificar como continuista, aunque el tono general recuerda más a un híbrido entre discos como Addicted (HevyDevy, 2009) o Ghost (HevyDevy, 2011) lo que lleva a algunos a echar algo de menos los otros elementos de la mezcla.

Quizá varias de las pegas que podríamos atribuir a este disco sea esa sensación de que Devin haya encontrado una zona de confort para dicho grupo y prefiera estancarse ahí antes que enriquecerlo o probar otras cosas. Probablemente eso no sería un gran problema si el disco no sonara tanto como si fuera un disco de manual, con esquemas fijos que Townsend solo tiene que reciclar una y otra vez pero con menos frescura y acierto.

6.5/10

No me atrevería nunca a negarle varios de sus aciertos como pueden ser temones de la talla de ‘Fallout’, ‘Universal Flame’ o ‘Before We Die’, pero la realidad es que los puntos álgidos en esta cara de Z² no pasan mucho de ahí. La sensación final que nos deja es la de estar ante un trabajo más de Townsend pero con menos aciertos y fracturas más evidentes, con partes que suenan forzadas y algunas que andan faltas de fuerza o brillo, por no hablar de que la mayor parte del conjunto suena bastante plano. Comenzar un doble disco en el que la primera parte ya comienza haciéndonos levantar la ceja resulta un fallo bastante importante.

Dark Matters, aguantando pero no maravillando

Pero no es hasta Dark Matters donde verdaderamente encontramos al teórico protagonista de este disco, que no es otro que el alienígena adicto al café Ziltoid, cuyas nuevas aventuras vienen de nuevo plasmadas por Townsend en una serie de histriónicos diálogos intercalados con la música que va creando el canadiense, ya más anclada en su estilo de prog metal característico, también conocido como el wall of sound.

Dark Matters muestra a un Devin más suelto, sin miedo a retorcer el sonido cuando la canción te lo pide

No obstante, al contrario que en la otra mitad del largo, el hecho de que suene característico a Townsend no supone algo que reste, ya que vemos a un Townsend más suelto, sin miedo a retorcer el sonido cuando la canción te lo pide, metiendo tralla sin forzar y adquiriendo mayor fluidez. Vuelve a haber menos sitios para las sorpresas, pero es un aspecto compensando con una mejor composición y ejecución, aunque se echan de menos un toque más industrializado o más potencia en la batería como pasaba en el primer volumen de las aventuras de Ziltoid.

https://www.youtube.com/watch?v=7iEAMeVlER0

Poniéndolo frente a frente contra Ziltoid the Omniscient está claro que Dark Matters palidece y no termina de cuajar tan bien, aunque teniendo en cuenta en su contexto, situado tras Sky Blue, resulta hasta refrescante y nos recupera el interés en el conjunto. Las canciones dan más sensación de viveza y con progresiones más vertiginosas y con gancho. La segunda parte de ‘Ziltoidian Empire’ resulta bastante estimulante, ‘Deathray’ posee una fiereza espectacular, de esa que tanto nos gusta en el tito Devin, la épica de ‘March of the Poozers’ es bastante poderosa, casi tanto como la garra de ‘Ziltoid Goes Home’.

7.7/10

Tras la escucha a uno le queda la sensación de si la estrategia de unir estos dos discos ha sido la más acertada, ya que la primera parte resta más que suma y requiere mayor esfuerzo del que ya es necesario para afrontar un disco doble. Posiblemente a Dark Matters le hubiera ido mejor por su cuenta, aunque se sigue quedando lejos de lo mejor de este músico, como Ziltoid the Omniscient por ejemplo. En conclusión, Z² queda como un disco discreto en la carrera de Devin Townsend, al que ya le va tocando pensar en reducir un poco el ritmo para coger aire y evitar el estancamiento de su carrera. Sería una pena que se una a la lista de bandas de metal progresivo que se quedan para vestir santos por no medir el momento correcto para enderezar el rumbo de navegación.

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