Como sabéis, en Hipersónica somos muy dados a llegar tarde a muchas cosas, a veces llegando al punto de no llegar siquiera. En nuestro esfuerzo por hablaros de la música que más nos ha impactado y gustado, en ocasiones nos dejamos muchas cosas en el tintero. Por eso surge este post, para hablar de discos del año pasado más que mencionables pero que, por una causa o por otra, no se han podido hablar aquí. Sé que este post habría tenido más sentido antes, cuando aún estábamos con 2013 en la cabeza y no pensando en lo que nos depara 2014, pero es que hasta para esto tenemos que llegar tarde.

Ataraxie — L’être et la nausée

Un disco que perfectamente podría haber tenido sitio en nuestra lista de los mejores discos de Metal del 2013. En su cuarto trabajo de estudio, los franceses Ataraxie subieron un escalón más en su carrera y firmaron este estruendoso y brutal ejercicio de Funeral Doom Metal, enriquecido con varios detalles menos pesados y cargados de brillantez. Igual no alcanza la profundidad y transversalidad que alcanzaron los alemanes Ahab en 2012, pero este disco puede ser el primer paso para que los franceses firmen su propio de The Giant. Tablas tienen.

Persefone — Spiritual Migration

En Andorra hay mucho más que productos a precios más bajos por duty-free. También salen grupos como Persefone, que se marcaron un trabajo sorprendente y cautivador para él que aquí escribe. Metal Progresivo de altura y con mucha querencia por los toques extremos del Death Metal. No es una fórmula novedosa, pero el grupo sabe tocarla con gracia y energía, cosa que se agradece en un género donde es fácil quedarse en el onanismo instrumental antes de buscar transmitir.

Olvido — Luto

No nos íbamos a olvidar tampoco del apartado nacional, que el año pasado también tuvo sus joyitas. Entre ellas, luce mucho la segunda pieza en largo del sexteto catalán Olvido. En Luto pasamos por todas las fases que pasa una persona en proceso de duelo, y el grupo nos guía mediante un Metal Experimental con mucho gusto por el Progresivo y el Metal Gótico. A destacar el sublime sonido de los teclados y un cantante que se sale con su registro en casi todo el álbum.

Calvaiire — Forceps

Volvemos a parar por Francia para rescatar un disco que, de haberme topado antes con él, hubiera acapado en mi Top particular de Metal del año pasado. No es para menos, pues el debut de Calvaiire es una absoluta locura arrolladora ante el que es imposible no rendirse. El hecho de que uno de los primeros nombres que vengan a la mente mientras se escucha este Forceps sea el de los Coverge de Jane Doe dice mucho a favor de esta banda. Su nivel aun no llega para igualarse con esa magnífica obra de Mathcore, pero no son mancos, desde luego.

Windhand — Soma

La primera vez que me topé con este disco, reconozco que lo primero que me vino a la cabeza fue el Doom Metal de los ilicitanos Hela (aunque puede que no sea el mejor ejemplo). Quizá la mayor diferencia que podemos encontrar en el debut de Windhand es el estar menos encorsetados en los cánones del Stoner y sí dejarse llevar más por los excesos. Que los treinta minutos de ‘Boleskine’ me sirvan de prueba para lo que intento expresar. Pero aun así, Soma es un disco embriagador y cautivador, que una vez te caza no te deja escapar.

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