Vaya por delante que no me gustan nada los tributos pero que, desde que hizo su aparición el p2p, sí suelo escucharlos. Son los típicos discos que (salvando excepciones de las que en breve hablaré) se escuchan una vez, se sacan conclusiones y luego se abandonan.

Así que no, no recomiendo la compra de Dig For Fire, ni siquiera para completistas de los Pixies. Pero ¿deja la iniciativa algo especial, algo digno de mención, algo que se salga de la norma? Pues algo de eso hay, aunque tampoco mucho, para que nos vamos a engañar. La mayoría de las versiones optan por el respeto excesivo y sólo cambian un par de arreglos o le meten algo más de electricidad o quizás unas acústicas.

En serio: ¿qué sentido tiene hacer una copia de la original? Si por lo menos los regalasen, pues vale: agradecería la intención de los grupos de dejar claro que quieren mucho a la banda original y punto.

Vamos a lo estrictamente salvable del tributo a los Pixies, sea por lo raro o por lo directamente bueno de sus enfoque: British Sea Power hacen de Mogwai con Caribou (lo cual no quiere decir que sea bueno); Mogwai de quinceañeros con Gouge Away (ya la escuchamos); OK Go se dejan de new wave a piñón fijo y le dan a Gigantic un toque bizarro que la original no tenía; They Might Be Giants hacen de Havalina la canción de cierre que le faltó al Flood y John P. Strohm, pese a optar por la fidelidad a la original, demuestra que a Where Is My Mind le sientan bien todo tipo de arreglos sutiles.

En la parte que va directa a la papelera de reciclaje los para mí desconocidos kNIFE & fOrk se ceban de manera teatral con Motorway To Rosswell y el toque Rapture que Fashion Victims le meten a Hey la deja hecha un guiñapo. Lo demás es prescindible. Lo dicho: el mal de siempre.

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