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Dignan Porch — Observatory

Ay, el aumento de las temperaturas. La consolidación de los anticiclones en buena parte de la península. El asalto a playas, chiringuitos y terrazas como si no hubiese un mañana. Los acelerones en las dietas, en la restricción calórica, en el trabajo a muerte con las pesas o el agosto de los productos adelgazantes que dentro de dos meses estarán fuera del mercado tras probarse que eran ya no sólo una puta mierda, sino incluso peligrosos para la salud. El desembarco de esos turistas casi albinos que se marcharán del pueblo costero en el que permanecerán alojados un poquito más cerca de conseguir alcanzar su ansiado cáncer de piel. Ha llegado el verano, amigos. Y también la música de verano, para disfrutar son una camiseta y pantalones cortos, sin que necesariamente sea la de los anuncios de cerveza. Un disco tan fresco y agradable como Observatory, el segundo trabajo de los británicos Dignan Porch.

Observatory y la luz del solsticio

Observatory mejorará vuestro día. Dará ese soplo de psicodélico aire fresco que tanto necesitáis porque todavía os queda mes y medio para pillar vacaciones, cuando los primeros colegas de oficina que llegan de Torremolinos vienen más morenos que Engonga. Os imprimirá un buen rollo ya detectable en ‘Forever Unobscured’, que te hace desear mover las caderas y empezar a bailar (siempre que el postureo lo permita). Recordad no agitar la cabeza al estilo heavy, que causa daños cerebrales. Además, seguramente no sería lo más propio para esa etiqueta lo-fi que colgaremos a Dignan Porch, para disfrutar plenamente de ‘Deep Deep Problem’, una canción que incluso sin ver todavía el sol te llenará de luz la jornada. No estamos hablando del disco de tu vida. Posiblemente, ni siquiera el que más te guste de los que has descubierto en las últimas semanas. Pero seguramente sí de uno de esos que recomendarías a ciegas a cualquiera, porque en mayor o menor medida, le gustará, fijo.

Ese aspecto, el más festivo, es también el mejor de Dignan Porch y su Observatory. La otra cara es la más acústica, encarnada por canciones como ‘Veil of Hze’, que es igualmente complaciente y honesto, con ese puntito californiano a lo Mikal Cronin, pero que no funciona tan bien como éste ejemplo en todos los casos. Momentos puntuales en los que hay cierta pérdida de norte. Sobre todo a tres cuartos de disco, con canciones algo desorientadas como ‘Dinner Tray’, menos atractiva, más sosa e insustancial. En todo caso, para llegar a los debes de Observatory, primero pasamos por caminos de paisaje variado y llenos de encanto. Que van desde la cadencia cansina y apática de ‘No Lies’, que dicho así suena a ‘sal corriendo y no mires atrás’, pero que engancha con insultante facilidad, a la taquicardia eléctrica de ‘Between in the Trees’, tan adictiva como efímera.

Dignan Porch son tus colegas adolescentes

Esa esencia amateur, sucia, de producción mejorable, se acaba convirtiendo en la mayor virtud de Observatory. La que hace que Dignan Porch te recuerden a cuando tus colegas montaron un grupo a los 16 y ensayaban en la casa abandonada de la abuela del que tocaba la batería, a riesgo de que el techo se viniese abajo más pronto que tarde. Por eso otro de los aspectos quizás algo reprochables de Observatory es cuando quiere ponerse guapo para la foto, trabajarse algo más las melodías. Intentar ser trascendentes, como en ‘Wait & Wait & Wait’, que no me acaba de convencer. Sobre todo cuando volvemos a esa invitación playera de ‘Harshed’, menos preocupada por los adornos y mucho más por la autenticidad, por lo honesto. Una vía por la que cogerle cariño a Dignan Porch es casi la única solución, la de permanecer atentos a su nombre, conservarlos en la memoria quizás no como grupo de cabecera, pero sí cuando menos como recurso para mejorar tu humor.

7.1/10

Como dijimos, Observatory presenta algunas dudas llegando casi al tramo final, hasta que ‘Got to Fly’ aporta la inyección de energía necesaria en ese último esfuerzo, la que consigue que te decidas entre si sólo ha sido media hora larga más, sin mucha historia, o si volverás a escuchar el disco. Gana la segunda, con creces. Incluyendo en esa decisión los sonidos punzantes y agudos del perecimiento de ‘Swing By’ y, de su mano, de Observatory mismo. Un disco que gustará a toda la familia, bueno, quizás no a tu abuela fan de Antonio Machín, pero a casi todos los demás. A los que echen en falta los maravillosos años ’60 con sus espirales de colores y psicodelia, o a los que ansíen un agosto lleno de horas de luz solar y vistas al mar, mientras suenan Dignan Porch de fondo en el chiringuito de la playa en el que has decidido pasar tu verano. El verano así, el verano mejor.

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