DIIV — Oshin: la cómoda posición al otro lado del frente

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“DIIV” src=”http://img.hipersonica.com/2012/07/DIIV — Oshin.jpg” class=”centro” />Captured Tracks se ha ganado una posición de referencia dentro del indie pop contemporáneo. Lo ha hecho gracias a cuidar a sus bandas señeras, como Beach Fossils, creando anualmente hypes de menor intensidad. En esta ocasión el disco del que todo el mundo habla es Oshin, de DIIV, que también se enrola dentro del sonido característico del sello: guitarras preñadas de reverb, un gusto exquisito por los desarrollos instrumentales y un aroma nada disimulado a post-punk. Pero no a uno deprimente o envuelto en guitarras de ida y vuelta, sino a uno tan brillante que deriva hacia la lisergia.

Oshin: las distintas líneas que separan las fronteras

Son delgadas las líneas que la voracidad de los tiempos modernos dibuja entre grupos y estilos. Por eso no cuesta encontrar en DIIV las virtudes compartidas del dream pop, el jangle pop o el post-punk. Hay de todo eso en Oshin y resulta meritorio que DIIV no se ahogue en exceso ante un mar de amplias referencias que, además, tiene espejos donde mirarse. Lo que hacen no es nuevo. Ni siquiera en perspectiva presente. No cuesta recordar, sin ir más allá de su propio sello, las guitarras cristalinas de Beach Fossils en todos los rincones de Oshin.

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No es casualidad, claro, ya que su líder, Zachary Cole Smith, ha trabajado con el grupo de Brooklyn durante sus giras. Así que su proyecto particular deriva inevitablemente hacia el sonido tan bien cultivado y proyectado por Beach Fossils y que de tan buena acogida ha gozado: guitarras en casacada que rebotan en las cuatro paredes de la habitación, líneas de bajo graves pero delgadas y cierta psicodelia. Esto último es una mera aproximación que, de explorarse, les llevaría a un terreno donde Real Estate sobresalen.

DIIV no se decantan excesivamente por ninguna de sus dos imperceptibles variantes. Si ‘Human’ es Beach Fossils ‘Air Conditioning’ es Real Estate. Hay más ejemplos a lo largo del largo tracklist y, por suerte, yo me encuentro con mayor frecuencia con Real Estate o con The War on Drugs que con Beach Fossils. Especialmente por los desarrollos instrumentales que relegan a un segundo plano las empapadas voces. DIIV tampoco tienen prisa. Las guitarras se engarzan entre sí y vuelan y crecen hasta el infinito. Y en esos momentos, tan dream pop como psicodélicos, son estupendos.

Desde una perspectiva más lejana en el tiempo, DIIV brillan más en su versión Echo and the Bunnymen que en su versión New Order. Entonces, ¿en qué trinchera se esconden? ¿En la del post-punk más synth? ¿En la del jangle pop más psicodélico? ¿En el dream pop de guitarras? Su virtud, y esto es algo muy positivo, es la de acariciar todos esos estilos sin perderse en sus tópicos y referencias. Los aúna y se los apropia. El resultado es una amalgama que diferencia al grupo de todos sus compañeros de generación sonando tal y como suenan ellos. Tiene mérito.

Se pierde cuando se prolonga

El problema de Oshin es que sus momentos verdaderamente brillantes y de pura exquisitez pop, como ‘Wait’, quedan aplastados por un minutaje demasiado amplio que guarda demasiadas canciones de relleno. Hay instantes fascinantes, expulsados, de lo delicados y equilibrados que son, de las garras de lo grotesco. También ‘Earthboy’ o ‘Past Lives’ trazan ese camino, haciendo de Oshin un disco tan compacto que cuesta comprender por qué era necesario alargarlo hasta lo innecesario.

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La recta final del disco es una repetición de las mismas fórmulas pero carentes de la inspiración que hacen especiales a sus primeras canciones. Por ejemplo, ‘Sometime’ es un calco de la anterior, ‘Follow’, sin que aporte ninguna virtud particularmente especial. ‘Oshin (Subsune)’ es aún peor, porque relega las maravillosas guitarras de DIIV a un segundo plano, desdibujadas por presuntas armonías vocales psicodélicas que se quedan en la más anodina nada. ‘Doused’ intenta recuperar pulso, y lo consigue, pero desde un tono más acelerado y ausente de las atmósferas pausadas del principio.

“7,20” src=”http://img.hipersonica.com/2012/07/7,20.jpg" class=”derecha” />Es posible que con tres o cuatro canciones menos un debut interesante fuera sensacional. Puede que DIIV también sean como Beach Fossils, Real Estate u otras bandas también semejantes en espíritu y forma como Weird Dreams o The Radio Dept. y sean incapaces de alcanzar la regularidad. Puede que por eso sus canciones de cristal, las más notorias, sean aún más engimáticas, porque las demás son un remedo de cosas que escuchamos ya y en las que no merece perder el tiempo. Y puede que eso, pararse a contemplar la delgada línea que divide los frentes, sea suficiente.