Disclosure — Settle: ojalá todos los refritos sonasen igual

La forma en que se renueva la industria musical en Inglaterra es admirable. Qué manera de absorber las modas del llamado underground y llevarlas al consumo masivo para lograr éxitos en las listas de ventas. Qué manera de convertir a esos clones malos en forma de caballos de Troya en un producto listo para ser consumido y a los meses olvidado. Disclosure son solo un nombre más a este proceso de absorción y posterior olvido. Son ese hueso de aceituna de la tapa de un bareto rancio de Madrid que queda en el suelo tras haberse aprovechado todo el jugo. Pero ahí están ellos. Y su corte, no olvidemos a su corte, sin la corte no hay caballo y no hay éxito. Ojalá este solo sea el primer paso.

Disclosure, los últimos en llegar

A cada nuevo remix o videoclip de Skrillex que puede subir en las listas de ventas de todo el mundo yo me alegro. Suyo es el mérito de meter algo de electrónica en unas listas de ventas pobladas de barbies pop luchando contras las bratz del “ghetto” de plástico cada vez más similares; eso sí, con producciones electrónicas adaptadas a ellas, poco a poco más duras en el acabado. Que Skrillex pueda ser un mojón es otro tema al margen, aquí lo que importa es dónde acaba llegando esa influencia.

Si alguien empieza en Skrillex algún día llegará a interesarse y a apoyar a otros artistas que suenen de forma similar, irá descubriendo otros grupos más allá de tal barrera y esto a la larga enriquecerá una escena “menor” frente a las “grandes” de siempre. La electrónica como nuevo pop masivo. Eso es algo muy bueno. A más público, más ideas, más movimiento, los artistas tendrán mejor apoyo, los sellos, la cultura crecerá fuera del hilo del Bershka… un largo etcétera. Los apóstoles del underground que cojan un cilicio y empiecen con su diversión que aburren.

Desde hace décadas los británicos van por este camino y las multinacionales van pescando propuestas sueltas para saciar ese apetito que aquí llega en forma de otro Alborán de la vida. En los últimos años del 2000 hemos ido viendo la sucesión de estrellitas de los últimos minutos del telediario llamadas Katy B, Magnetic Man, SBTRKT, James Blake, Skream, Mount Kimbie o ahora mismo los propio Disclosure.

La manera en que la industria musical británica ha logrado situar a un nivel masivo su escena de bajos es tremenda. Envidiable. En especial con el llamado Dubstep; aunque más bien son las etiquetas UK Garage y UK Funky las que engloban a todos estos descafeinados de la vida con Columbia, Universal — Island y Polydor incluidos — Rinse o Warp rentabilizando la jugada, entre otros sellos destacados.

Nada de soltar los 90

Los 90 dieron a los británicos sus primeras escenas electrónicas fuertes y no hay manera de que las suelten. Todo va tirando de ahí, en menor o mayor medida y les funciona. Siempre sin resultar pesados ni marcarse revivals al estilo del Garage o del Post-Punk. Aquellos golpes del 2-Step de Todd Edwards se han estirado tanto por las bases que parecen no haberse ido nunca.

Por desgracia, Todd Edwards, pese a haber sido una de las figuras claves del House sigue siendo un nombre desconocido para el gran público. Es irónico que los propios Daft Punk hagan de mecenas presentándolo en la promo de su último álbum cuando le deben tanto. Él debería de presentar a todos pero en esta escena falta aún todo por hacer y las primeras generaciones de innovadores con las maquinitas desde los 70 — antes de esta fecha todavía más — acaban siendo los negros del Blues a quienes nadie conoce pero pusieron la base para el estallido posterior.

En Inglaterra cogieron de forma hábil los sonidos importados de aquel Garage House, de aquel ácido y de las industrias de Detroit para mezclarlo con su poso europeo, al que añadir los queridos inmigrantes jamaicanos y su dub. De importar el sonido a exportarlo en los 90. A partir de ahí comienza la autarquía con las incorporaciones a cuenta gotas.

Su 2-Step tiene más vidas que un gato y sigue sonando fresco. Una habilidad tremenda, teniendo en cuenta lo deteriorado que están otros sonidos del 90 como el Downtempo. Lánguido en su momento, más soporífero ahora. En los últimos años la escena electrónica, una vez despertada de tanto Dubstep oscuro y más difícil de colocar a nivel masivo, ha ido pasándose a eso que han tenido a bien denominar como Future Garage donde cabe de todo.

Julio Bashmore, te lo deben a ti

https://www.youtube.com/embed/lwVEfh5ydpE?rel=0

Disclosure entran en ese garaje del futuro de la mano de Columbia que se los lleva a su sello tras un debut en 2010 con ‘Offline Dexterity’ en Moshi Moshi con el que pasaron desapercibidos. Tanto es así que su próxima referencia fue autoproducida por ellos un año más tarde: Carnival EP, en formato digital; Transparent se encargó de una versión limitada en vinilo con dos canciones.

2012 fue su año, en el que comenzaron a petarlo. Los hermanos Lawrence, Guy y Howard, se abren camino gracias al EP The Face (2012). De nuevo vuelven a tener un buen contacto detrás que se los lleva a su redil. Greco-Roman es quien publica tal referencia. Y Greco-Roman es el proyecto de Joe Goddard (Hot Chip), de Alexander Waldron (Full Nelson) y de Dom Mentsh. EMI y Warner detrás de la publicación. Casualidad.

https://www.youtube.com/embed/fSDssvF67Mw?rel=0

Disclosure solo necesitaban las cantaditas para hacer aún más accesible su discurso. Sinead Harnett y Ria Ritchie se ocuparán de eso en dos canciones de The Face (‘Control’ y ‘Boiling’). Aunque la mujer que más les va a ayudar es Jessie Ware, a quien le hacen el remix de ‘Running’, de su exitoso álbum Devotion (2012, Island). Que para más inri, el tema original se lo produjo Julio Bashmore junto a Dave Okumu. Ironía porque Julio Bashmore es la verdadera estrella de esta escena de bajos pero sigue en un segundo plano.

Con Devotion haciéndoles el trampolín Disclosure solo necesitaban aprovechar el momento y pasar el correcto sonido de The Face al formato disco, que el público masivo no está atento a la escena de las referencias pequeñas. Rápido que se pasa el arroz. En un año ya tenemos este largo que tiene el detalle de incluir el tema ‘Running’ como último corte por si acaso alguien se lo compra y lo echa de menos. Todo por los fans.

Settle, póngame kilo y medio

https://www.youtube.com/embed/93ASUImTedo?rel=0

Settle aporta tanto como quienes veían en Mount Kimbie la nueva era del Dubstep con etiquetas inventadas para la ocasión, quienes situaban a Magnetic Man como el nuevo supergrupo electrónico siendo un mojón seco al sol o Katy B como algo más que una cara bonita igual que Christina Aguilera pero con un Benga detrás añadiendo bajos sucios (pero sin pasarse). Settle es eso. Más de lo mismo y peor que lo mejor de la escena que tendrá que ver cómo los ganan en público, ventas y festivales. Lo mismo logran ser otro grupo de ruptura y después de ellos vienen mil más. Ojalá.

FaltyDL es uno de los que ha ido ganándose más nombre mezclando de todo un poco, metiéndo más Pop a su sonido y en Disclosure hay bastante de esto. Pero sobre todo yo me quedo con dos nombres que sí son lo más grande en nuevos talentos similares: Julio Bashmore y Jacques Greene. A la lista se podrían sumar Jamie Grind, KingThing, Swindle, Krystal Klear, Kodiak, Surkin, Joy Orbison, Boddika, Pearson Sound y tantos otros.

El primer éxito de Disclosure, ‘Latch’, con Sam Smith a la voz, se recupera para seguir siendo aquel himno de Deep House pero con más vida. Cantadita y arriba, con un mínimo hilo más duro por ahí suelto. No falla. Esta estructura se repite de forma similar en ‘January’ con el mismo éxito. Solo que ahora es Jamie Woon quien se suma a la voz. Los dos mejores momentos del álbum están ahí.

https://www.youtube.com/embed/FTwCgK-zTEs?rel=0

El resto de Settle aburre. La nómina de artistas vocales prefabricados de Island se va repartido por temas como si estuviésemos en un patio de colegio y se estuviesen sorteando los equipos. ‘White Noise’ es para AlunaGeorge, con un bajo asesinado y una voz de doblador español para 20 personajes. Todos iguales. Aunque el momento James Blake con ‘Second Chance’ es peor aún. Muy melodrama Anatomía de Grey, qué dura es la vida, mira cómo me gusta el pesado de Bon Iver. ‘Help Me Lose My Mind’ también es para pegarse un tiro vestido con las tendencias que captan los fotógrafos de street style en un festi.

https://www.youtube.com/embed/3ODD2EQ19ec?rel=0

Tanto refrito de los buenos momentos trae el recuerdo de Moloko y los grandes éxitos orientados hacia el Pop. En ‘Confess to Me’ Jessie Ware hace las veces de Róisín Murphy. La vida es dura y las comparaciones aún lo son más. Al menos es más atractiva que otras canciones de Settle, en especial si hay algo de Inner City en la fórmula. Como álbum de 16 temas podría dejarse casi todo el equipo en casa y ganar más enteros con dos o tres estrellas seleccionadas.

5.1/10

Disclosure son jóvenes, tienen a Columbia detrás, saben coger el sonido del Garage y no cargárselo del todo pero sí quitarle gran parte del groove negro que lo vuelve una droga impresionante, son peores que otros tantos talentos por ahí sueltos sacando 12″ de Deep House con 2-Step mil veces mejores — se busca padrino — , hacen temas que Todd Edwards tendría para sostener la mesilla pero ojalá hubiese mil como ellos copando las novedades de Columbia y de las listas de venta, por favor — de Columbia o de cualquier “indie” corriente, vaya. Bendita industria británica y sus mil clones.

Julio Bashmore saca ya un álbum en largo, cabrón.

Anuncios