Mierda, toca hablar del “difícil segundo disco” y todas esas historias. Y para colmo, del de una banda con la que te mojaste y echaste las campanas al vuelo en su primer trabajo. Disco Las Palmeras! lanzaron hace un par de años Nihil Obstat, el que para mí fue el mejor debut nacional de su cosecha y ahora han publicado por fin Ultra, su esperada segunda referencia. Y cuando te has lanzado al hype de una nueva banda como si no hubiera un mañana, llega su continuación y la cosa tiene mala solución: si la defiendes a muerte, parece que lo haces para no bajarte del burro y te acusarán de tener la crítica escrita antes de escucharlo, a lo Hermann Tertsch; si te lo cargas, te dirán que lanzas grupos para luego olvidarlos como un vulgar NME. A ver cómo salgo de ésta, pues.

Ultra, publicado de nuevo por el imprescindible sello Matapadre, es antes de nada un disco continuista. Mantiene la misma atmósfera insana de su predecesor, su intensidad continua, esa idea de rabia y cabreo permanente con todo el que se ponga por delante, sea un político, una exnovia (no podía faltar) o el mundo en general; esa sensación asfixiante, de disco enfadado que no da tregua y no tiene la menor intención de hacer amigos, que tan bien funcionó en Nihil Obstat y tanta personalidad le dio, cortando de raíz la posibilidad de verlos como un mero clon de Triángulo de Amor Bizarro.

Permanece también la querencia por el ruido (‘Alfa y Omega’ es probablemente es corte más My Bloody Valentine que han firmado nunca) y también el interés por darle texturas y matices, por evitar la pelota amorfa de sonido; por darle, en definitiva, sentido. Como en ‘Ultra’, la canción, donde se acercan un poco más a The Jesus and Mary Chain o ‘Rodillas en el suelo’, donde es imposible no pensar en Sonic Youth. Y casi omnipresente permanece también la sombra de Los Planetas, que ya era fácil de detectar en su primera referencia.

Lugares conocidos, pues, en los que nos sentimos a gusto. Pero dos son las principales pegas que le pongo a Ultra: por una parte, creo que le falta un hit; por otra, me da la sensación de que éste es el primer disco del grupo y Nihil Obstat su continuación. Lo primero lo veo claro: aquí no hay una ‘A los indecisos’ o ‘La casa cuartel’: hay un nivel muy alto, que se mantiene sin problemas, pero que no acaba de estallar y culminar en un tema redondo, en la canción que haga de una vez por todas reconocibles a Disco Las Palmeras! y les coloque donde merecen. Y creo que el disco lo echa mucho en falta. Lo segundo es probablemente una impresión más personal y discutible, pero es algo que no me puedo quitar de la cabeza: aquí están las mismas ideas y el mismo brillante desarrollo, pero allí estaban mejor rematadas. Ultra parece más una carta de presentación de un sonido y unos postulados interesantísimos que, mejorados y ampliados, deberían llevar a Nihil Obstat y no al revés. ¿Paso atrás? No me atrevo a decir tanto, pero sí creo que merece la pena pararse un momento a pensarlo.

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DLP intentan además huir de una homogeneidad excesiva. Parece que son conscientes de que, más allá de las canciones, el disco necesita respirar un poco de vez en cuando y así, se agradecen enormemente detalles como las voces femeninas (son Marta y Antía de Wild Balbina) de ‘Algo mal’, el corte más claramente pop del conjunto, o los arreglos de sintetizadores de ‘Que rueden cabezas’, que a mí me recuerda a sus compañeros de escuderia de Lendrone. Quizá no siempre lo consigan y en determinados momentos del disco (¿’Parte del engranaje’, quizás?) surge una desagradable sensación de linealidad, pero por suerte ésta desaparece rápido.

7/10

¿Es un problema de expectativas? Probablemente, casi diría que seguro: si hoy escuchara Ultra sin tener referencias previas de estos gallegos, habría caído rendido a sus pies. Mi único problema con este buen disco (que lo es, es bueno, por si no está quedando claro) es que resulta “sólo” notable cuando ellos mismos habían llegado al sobresaliente, que me da la sensación de que este disco ya lo habían hecho antes y un poquito mejor. Por lo demás, que no se confunda nadie: son un grupo imprescindible en la escena nacional actual y esta segunda referencia es más artillería para sus incendiarios. Sólo por eso ya valdría la pena.

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