Dixebra en la Sala Albéniz (Gijón, 11–03–2011): bailando la crisis

Dixebra es toda una institución dentro de la músicas de fusión del Arco Atlántico y para quienes no les conozcan podríamos definirlos como unos Kortatu/Negu Gorriak asturianos. Un cuarto de siglo de carrera es suficiente haber como para tenerles en cuenta, máxime cuando preparan su primer concierto en la capital del reino en toda su carrera.

El grupo comenzó en Avilés en 1987 y en todo este tiempo ha habido cambios en la formación, entradas y salidas, pero siempre el mismo espíritu combativo y antisistema, reivindicando la oficialidad de una lengua vernácula que los políticos se empeñan en no declarar oficial y poniendo el dedo en la llaga a ritmo de punk, rock, ska, folk (la gaita no falta), reggae y, en los últimos tiempos, funk gracias a esa sección de metal que tan bien arropa muchas de sus canciones.

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Creo que Dixebra tocaron techo con su noveno larga duración, N’Acción (L’Aguañaz, 2006), un directo grabado en su ciudad natal que dejó bien patente que este grupo era bastante más que un clásico. Después ya nadie esperaba mucho más de ellos y se marcaron a finales de 2009 el soberbio Amor incendiariu, que nos reveló que el grupo debería tener bastante más recorrido en el tiempo y mucho que decir en este país de pandereta, pan y circo.

El compromiso real del grupo que lidera Xune Elipe con el país en el que le ha tocado vivir podría decirse que sigue vivo, y su rock radical astur cincelado con otros estilos y adobado con samples tiene todavía mucho futuro tal y como vimos en Gijón, donde llevaban cuatro años sin aparecer.

Dixebra, con formación esa noche de septeto, octeto si contamos al productor e ingeniero de sonido Sergio Rodríguez, no esperaba que me asombraran, eso lo llevan haciendo muchos años, pero me sorprendió que puedan seguir desprendiendo esa energía, esa vitalidad, ese buen rollo sin perder ni un ápice de credibilidad.

Estrenaron samples para esta gira, que además de a Madrid les llevará el 25 de junio al Derrame Rock en su primera edición en Ourense, y con la intro de ‘Bailla’l mileniu’ dieron comienzo a un concierto de esos que hacen afición.

Hubo caña en dosis justas: ‘Refugaya’ (YouTube), ‘Indios’, ‘Amor incendiariu’ o ‘Mañana fría’, con dos invitados de lujo: Miguel Fernandi (Skama la Rede) y Lobo (Fala non Caduca), que compartieron micrófono, stage diving y saltos con Xune Elipe, en el que pasa por ser el himno más atemporal de Dixebra.

También hubo funk-folk en ‘Grita’, ska en ‘De prau’, ya en los bises, funk rural en ‘Asturalia’, rock-rap-funk que bebe de las mismas fuentes que Def Con Dos, verdaderamente apabullante, la fusión total de esa oda rural que es ‘Asturalia’, con la gaita midi en tono Ullian pipe de ese portento que es Llorián García, el más joven del grupo. A cambio rescataron esas maravillas de etno-techno que es ‘La danza’, y esa certera radiografía del Paraíso Natural titulada ‘Esto ye Asturies’.

Aunque ni tocaron ‘Grieska’’, ni ‘Tía Nemesia’, ni ‘Rapaza nacionaliega’, si hubo en los generosos bises, temas añejos como el folk tabernario de ‘Nesti mundu traidor’, la tremendamente reivindicativa ‘Pallabres vieyes’, o ‘Gaiteru’, versión de Os Diplomáticos de Montealto, rescatada en el EP Bailla la crisis.

Con la noqueante revisión del ‘God Save The Queen’ que ellos titulan ‘Nun puxa’ volvieron a camerinos para volver para hacer ‘La partida’ y ‘Nun llores’, un último esfuerzo para sacar pecho, que pusieron fin a dos horas en las que Dixebra volvieron a hacer patria. Puxa Asturies Dixebrá. Volveremos a verlos en cualquier romería o verbena de prado este verano.

MySpace | Dixebra
Fotografías | Víctor Rodríguez en Flickr

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