Vamos con retraso, pero ahora que estamos preparando la proxima visita al Mondo para celebrar su décimo aniversario, quizás sea un buen momento para hacer, aunque sea, una breve reseña de lo que fue una noche única. Una cita en la que, hartos de macroclubes, masificaciones y festivales, Noctamina volvía a los orígenes de la cultura nocturna, a los clubes, para disfrutar de uno de los Djs más emblemáticos del viejo continente. Ni más ni menos que el veterano Dj Hell, toda una institución gracias a su trabajo de mezclador, productor y mecenas de infinidad de artistas, gracias a su plataforma Gigolo Records.

No creo que Hell pinche muy a menudo en clubes pequeños y recogidos como el Mondo, de una capacidad no mayor de 300 personas, donde el público salta y baila a un metro del artista. Y quizás esa proximidad fue lo que hizo la noche tan especial. Noche que, para muchos, había empezado en el Santiago Bernabéu, o delante del televisor, viendo cómo el Bayern de Munich salía derrotado de la final de la Liga de Campeones. Y os aseguro que en algo influyó el partido en la noche de fiesta que os estoy narrando.

El caso es que ese día Madrid estaba tomada por italianos y alemanes. Hell pinchó el sábado casi por sorpresa, sin estar incluido en la programación mensual del club. ¿Sería que estuvo en el estadio y aprovechó para dar un bolo? El caso es que el Mondo estaba plagado de alemanes. Y la mezcla germano-hispánica ayudó a generar una atmósfera increíble de fiesta y diversión. Pero para que la noche sea completa, los noctamínicos no sólo necesitamos rubias europeas, algunas copillas, amigos y risas.

El club, escenario perfecto. El ambiente, de diez. El sonido, más o menos a la altura. Y la música, que juega un papel fundamental en cualquier noche. En primer lugar, debo destacar el papel que hizo Gerardo Niva. Este Dj, más que conocido aquí en Madrid, tiene un papel muy protagonista en la macrofiesta por excelencia, Goa, de donde es residente. Nunca me acaba de convencer en estos eventos masificados, pinchando tech-house repleto de subidones y disparos de megatrón delante una audiencia de 5000 personas.

http://www.youtube.com/v/XttGd57987Q

https://www.youtube.com/v/XttGd57987Q

Sin embargo, el Mondo es su casa, y su discurso radicalmente diferente. Su techno es realmente funky, divertido, bailongo, muy alemán pero nada aburrido ni minimaloso. COnsigue que, entrando a primera hora, los minutos vuelen hacia el ecuador de la noche. Ya son las tres de la mañana, la pista está abarrotada, los alemanes no pueden esperar a ver a su ídolo, y en cabina aparece Dj Hell, camiseta negra y melena rubia, dispuesto a conducirnos a todos con su música.

Nunca había visto pinchar a Hell, y no sabía muy bien qué esperar. No pensaba que me fuera a gustar, ya que, conociendo lo que tradicionalmente ha congregado alrededor de su marca Gigolo, pensaba que iba a vivir una sesión más macarra, llena de temazos emblemáticos, con escasa técnica y mucho desfase. Resumiendo, que me esperaba un Tiga y me salió un Sasha. ¡Sim palabras! ¡Sesionón!

Hell comenzó bajando el ritmo con respecto a Gerardo Niva. Cinco o seis temas deep, bien encadenados y mezclados, nos dejaron claras sus intenciones. Después, poco a poco, nos fue llevando a su terreno, colocando una música divertida pero con mucha clase y elegancia. Vocales gamberros, bajos juguetones, melodías muy elegantes y nada empalagosas, toda la noche a medio camino entre el house, el techno y el electro pero conservando la misma línea.

En resumen, que no hay nada como una noche en la que acompaña la gente que te rodea, el club como escenario perfecto y la musica para divertirse. ¿La culpa del éxito? Promotores, público y Dj. ¡Así, sí! Esperemos que con James Holden, el próximo sábado 19 de Junio, se repita la jugada.

En Noctamina | Paul Kalkbrenner en Mondo: la crónica

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