Es difícil hablar de rock británico últimamente. El camino iniciado por Coldplay con Parachutes hace mucho que quedó extinguido, y grupos como Elbow o Doves están continuando en paralelo con una propuesta muchísimo más atractiva y honesta que los últimos trabajos de los de Chris Martin.

Concretamente Doves, con los hermanos Williams a la cabeza y cuatro discos a sus espaldas, se han construido un nombre con esfuerzo y talento y sin recurrir a promociones brutales ni a publicidad recurrente. Quizá por eso no hayan llegado todavía al lugar que se merecen y porten el que quizá es el peor estigma del indie, no alcanzar al gran público con lo que esto suele suponer a nivel de ventas.

Y no es por falta de medios, Kingdom of Rust, su cuarto álbum, es el perfecto transporte para rozar ese hito que todavía parece tan lejano. Es un disco absolutamente completo, coherente con la propuesta que hacen sin por ello dejar de lado influencias de otros estilos y sin pecar en ningún momento de la pretenciosidad que otros ostentan por bandera.

La apertura de ‘Jetstream‘, con un crescendo que no deja entrever hacia dónde nos va a llevar, en ocasiones rozando más la electrónica que el rock, va subiendo sin prisa pero sin pausa hasta tocar techo dejándonos con ganas de más. No es hasta la mitad del tema que vemos el ritmo de la batería fijando las premisas antes planteadas.

http://www.youtube.com/v/DaJ1X1tlJSI&hl=es_ES&fs=1&

http://www.youtube.com/v/kA_irOvzu9o&hl=es_ES&fs=1&

Ligeramente desconcertante es el inicio del siguiente corte, ‘The Outsiders‘, que afortunadamente resuelve pocos segundos después para mostrar un lado más oscuro de guitarra eléctrica y platillo abierto creando una atmósfera enrevesada que no deja descansar al oído en acorde alguno.

http://www.youtube.com/v/z9zYMDT4mOI&hl=es_ES&fs=1&

http://www.youtube.com/v/MhSODewCpSg&hl=es_ES&fs=1&

Sin embargo, ese primer puesto se lo lleva, de manera arrasadora a mi entender, ‘Compulsion‘, una de las mejores canciones del 2009 y para mí la mejor de toda la carrera de Doves. Con un ritmo casi sexual que exuda desengaño por cada nota apoyada en ese bajo que sostiene toda la canción, es imposible no caer en la tentación de escucharla una y otra vez. La letra, escalofriante. Mejor escucharla, todo lo que yo diga no le va a hacer justicia.

http://www.youtube.com/v/z1hIUNUSz8c&hl=es_ES&fs=1&

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments