Poco le queda ya a Phil Anselmo por demostrar en el negocio de la música, así que no es de extrañar que últimamente se dedique a hacer las cosas como le viene en gana, disponiendo de sus diferentes proyectos según le conviene. Buena muestra de ello la tenemos en el recorrido iniciado por Down en 2012 consistente en editar una serie de EPs bajo el título de Down IV, del cual recibimos este mes su esperada segunda parte.

Según han explicado los miembros de la banda, el objetivo de esta atípica vía de edición, posible gracias a que ellos mismos se lo guisan y se lo comen, es poder mantener abierto un surtidor constante de nuevos temas que les sirvan para dar frescura a sus actuaciones en vivo, que son uno de sus grandes puntos fuertes. La solución de dividir y vencer también da pie a que consigan llegar al público temas que podrían haber sido descartados de optar por la clásica estructura de LP.

La saga IV está siendo particularmente tormentosa en lo que a cambios de alineación se refiere para el supergrupo de Nueva Orleans, pues si ya antes de Part I tuvimos que decir adiós a un mito como Rex Brown, sustituido en el bajo por Pat Bruders, ahora el que se marcha es el enorme guitarrista Kirk Windstein, quien dice adiós para centrar todas su energías en Crowbar. Difícil papeleta para su sutituto, Bobby Landgraf, la de lograr que olvidemos a un monstruo como Windstein.

Los conocemos bien y sabemos que no fallan

Down IV — Part II es una clarísima continuación de lo que ya desplegaron en el primer EP de la serie, en el que optaron por una producción descarnada, carente de artificios en busca de esa esencia de pura fuerza que nos devolvía como un torbellino al colosal NOLA. Sobre dicha base, la propuesta gana en esta ocasión algo de complejidad, con riffs más ornamentados pero que no pierden la fuerza y la inmediatez de un buen gancho de derecha lanzado directo a su objetivo.

Es cierto que ‘We Knew Him Well’ no resulta un adelanto tan efectivo como lo era ‘Witchtripper’, que te tenía ganado a la primera escucha, pero en cambio demuestra tener más madera detrás para seguir ardiendo en nuestra mente durante mucho tiempo. Lo que no cambia es la absoluta ausencia de puntos débiles en su sludge que concentra todo lo bueno de la demoledora escuela metalera de Lousiana.

Vuelven a optar por una base de seis temas que supera la media hora de duración, aunque ganando esta vez algo de extensión que beneficia directamente a cortes como ‘Conjure’ y ‘Bacchanalia’, ambos muy por encima de los 8 minutos. Tan poco tiempo les da de sobra para alternar guitarras vibrantes con construcciones doom, para probar que Anselmo sigue siendo el rey y hasta para cerrar todo con aires de stoner psicotrópico.

En una reciente entrevista, Pepper Keenan aseguraba que de cara a la tercera iteración de la serie los caminos podrían volverse más acústicos, en busca de otras formas de dar rienda suelta a esas grandes dosis de energía que fluyen entre estos poderosos músicos. El cambio está por llegar y lo recibiremos con los brazos abiertos cuando sea el momento, pero ahora todo lo que debemos hacer es rendirnos ante una nueva demostración de maestría.

8/10

Es cierto que demasiado bien nos tienen acostumbrados, pero de momento queda claro que creer ciegamente en cualquier cosa que produzcan Down es apostar a caballo ganador. Con Part II tenemos ya cubierta la primera mitad de un ambicioso reguero de lanzamientos que muestra en este punto la grandiosa pegada de una agrupación con una personalidad a prueba de bombas.

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