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Down, el rugido de New Orleans

Es raro que cada X tiempo no salga alguna noticia rosa en diversos medios especializados en Metal que no hable sobre la posibilidad de que algún día se produzca una reunión de los monumentales Pantera, aun a pesar de que uno de sus pilares fundamentales, el talentoso Dimebag Darrell, lleve muerto casi diez años. Cualquier palabra que diga su hermano Vinnie Paul Abbott sobre el tema es casi primera plana y en cualquier entrevista que le hagan a Phil Anselmo no dudan en hablar sobre ello. Por favor, hermanos del Metal, juntémonos todos y gritemos: basta ya.

Porque no necesitamos una reunión de tres cuartas partes de Pantera. Por muy buen sustituto que se lograra encontrar (muchas veces se ha apuntado a Zakk Wylde como candidato más asequible), ninguno será capaz de cubrir ese hueco que deja para siempre Dimebag. Pero el motivo más importante es que tenemos a Anselmo muy ocupado en otra banda de alto nivel que, aunque no se mueva exactamente en las mismas coordenadas que Pantera, no tiene tanto que envidiar al fin y al cabo. Porque Down es una banda que siempre hay que reivindicar.

Los orígenes de Down se remontan a tiempos en los que Pantera aun estaba en auge. De hecho, no hacía ni un año de que se publicara Cowboys from Hell (1990, Atco Records) cuando Anselmo se reunió con Pepper Keenan de Corrosion of Conformity, Jimmy Bower de Eyehategod y Kirk Windstein y Todd Strange de Crowbar para hablar de su afición por Black Sabbath y otras bandas de Doom Metal como Saint Vitus o Trouble. Bandas que se convertirían en las principales influencias de ese proyecto que poco más tarde haría una demo de tres temas que compartirían por el underground estadounidense para ir enganchando a la gente. Eso sí, sin decir que ellos eran los miembros de la banda que había grabado la demo. Más tarde realizarían un concierto en su ciudad natal, New Orleans, y cuando se revelaron sus identidades les llegó una oferta para grabar su primer disco.

NOLA juntaría en un mismo sonido los universos del Doom de Black Sabbath, la rabia del Punk y el feeling del Blues sureño de Nueva Orleans

NOLA (1995, Elektra Records) juntaría en un mismo sonido los universos del Doom heredero de Black Sabbath, la rabia del Punk y el feeling del Blues sureño de su lugar de nacimiento. Elementos que son la base fundamental del denominado Sludge Metal que inunda cada minuto de este disco. Aquí cada riffs en un gancho directo a tu mentón, con un esfuerzo instrumental de auténtica locura y visceralidad, hasta diría con más atractivo que muchas de las bandas de las que provienen sus integrantes. Por no hablar de Anselmo, que aunque nunca fue un cantante sobresaliente firma aquí una de las mejores interpretaciones de su carrera. Un debut impecable y que cuenta con temazos que ya les gustaría a muchos sacar en su primer álbum, como ‘Temptations Wings’, ‘Lifer’, ‘Underneath Everything’, ‘Eyes Of The South’, ‘Stone the Crow’ y ‘Bury Me In Smoke’.

Sin duda, parecía que el divertimento de Anselmo, Keenan, Windstein y demás tenía muchísima más miga de la que sus integrantes llegaron a pensar al formarlo. Las alabanzas a su debut fueron numerosas, hablando de una piedra angular para el futuro del Metal, pero el grupo no tardó en ponerse en pausa debido a las obligaciones de sus miembros. Años más tarde se reagruparían para preparar su segundo asalto, pero esta vez sin Todd Strange a bordo del barco, por lo que su puesto fue otorgado a otro superviviente de la disolución de Pantera, Rex Brown, para que otorgara tanta solidez a la línea rítmica como ya hiciera en su banda primigenia.

Su segundo disco fue fruto de varias jornadas de grabación donde las drogas de diversa índole fueron circulando de aquí para allá

Varias jornadas de grabación donde las drogas de diversa índole fueron circulando de aquí para allá de manera continua terminaron dando forma y marcando el sonido de Down II: A Bustle in Your Hedgerow (2002, Elektra Records). Ese sonido caótico y cargado fue poco bien recibido por los críticos en su momento, pero el disco sobrevivió al paso del tiempo por su calidad intachable. Más lleno de Blues y lisergia que nunca, el grupo sigue mostrando músculo además de versatilidad en un trabajo que es pura energía. Una pena que entonces muchos no supieran apreciar la grandeza de ‘There’s Something On My Side’, ‘Ghosts Along The Mississippi’, ‘Learn From This Mistake’,‘The Seed’ o la asombrosa ‘New Orleans Is A Dying Whore’.

Tras este álbum sí que se esforzaron en realizar una gira más apropiada para una banda con tirón, pero también tuvieron un breve parón para darle su debida importancia a Crowbar, Corrosion of Conformity y la reactivación de otro proyecto de Anselmo y Bower con una década de existencia por entonces, Superjoint Ritual. Tras un razonable y apropiado tiempo para madurar buenas ideas, Down regresarían para preparar su siguiente trabajo, marcado por tres hechos fundamentales: el asesinato de Dimebag Darrell, la recuperación de Anselmo de sus problemas de drogas y de espalda y el Huracán Katrina que arrasó su ciudad natal.

La muerte de Dimebag, los problemas de Anselmo y el desastre del Katrina marcarían su tercer disco

Hechos que harían de Down III: Over the Under (2007, Warner Music Group) uno de sus trabajos más rabiosos y con más mala leche hasta la fecha. Podríamos calificarlo como el disco menos brillante y espectacular del grupo, pero sigue siendo una apisonadora de buen y punzante Sludge, con temas ante los que dejarse el cuello como ‘N.O.D.’, ‘I Scream’, ‘Never Try’ o ‘3 Suns 1 Star’.

Más tarde, el grupo se lo tomó con aún más calma antes de pensar en publicar un hipotético Down IV. Tanto que durante la espera se dió de baja a Rex Brown y se reclutó, una vez más, a un bajista de Crowbar: Pat Bruders. Hasta se decidió cambiar la manera de publicar material y Down IV se convirtió en una serie de EPs de los que hasta ahora sólo hemos recibido dos entregas, pero que sin duda son la mar de gratificantes.

A lo largo de los años se ha visto que esta es una banda que sabe muy bien a lo que juega y se lo toma con paciencia y buena letra

No obstante, aunque estemos ante una teórica serie perteneciente a un mismo disco, el sonido en los EPs no es idéntico y se mueve bastante en el rango de influencias de Down. Down IV — Part I (2012, Down Records) supone una exploración más cercana al Doom, dejando mayor regusto a esas influencias de sus inicios. Es decir, un EP donde ganan peso los Black Sabbath, Trouble y demás y con temas intachables como ‘Levitation’, ‘Witchtripper’ o ‘Misfortune Teller’. Sin embargo, yo me quedo más con Down IV — Part II (2014, Down Rercods), primer disco sin Kirk Windstein pero con un sustituto de muy buenas tablas, Bobby Landgraf, con mucho sabor sureño en el sonido de su guitarra. Sin duda, me pueden más temas como ‘We Knew Him Well…’, ‘Sufferer’s Years’ o ‘Bacchanalia’, con su vena tan brutota que te arranca hasta las entrañas.

A lo largo de los años se ha visto que esta es una banda que sabe muy bien a lo que juega y se lo toma con paciencia y buena letra. Por eso sigue siendo una banda de muy sólido presente y futuro interesante sin necesidad de tener que derribar nuevas fronteras en el Metal. Bastantes rompieron cuando irrumpieron. Larga vida a Down.

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