No cabe duda de que este era el verdadero momento de la verdad para Dream Theater. No lo fue antes, con su primer disco sin aquel líder con mano de hierro y que aporreaba bombos a mansalva de nombre Mike Portnoy. Aquel fue un álbum convulso, tanto por las circunstancias que le precedieron como por el resultado final del mismo. Dos años después llegan queriendo demostrar mayor estabilidad y lo querían apostillar otorgándole a este disco un título homónimo al grupo. Ya sabéis, el clásico “ahora somos más nosotros que nunca y como este disco lo demuestra, lo hemos llamado como el grupo”.

Sin embargo, más que estos antecedentes, hay que echar la vista un poco más atrás y comprobar como, con el paso del tiempo, los fans de la banda neoyorquina se han ido casi polarizando hasta formar dos grupos: los que prefieren la época noventera del grupo, la de antes de la llegada de Jordan Rudess (exceptuando el sobresaliente Scenes From A Memory), y los que prefieren sus trabajos más recientes. Eso es lo que puede parecer, pero luego están otros que acaban encontrando el disfrute en ambos periodos, como pasa con él que aquí les escribe. De hecho, se puede preguntar a 10 fans diferentes por su clasificación particular de la discografía del grupo y probablemente no encontraríamos dos tops iguales.

Lo que sí parece haber claro es que se ven unas claras diferencias entre los Dream Theater clásicos y los actuales. Los primeros realizaban ese estilo progresivo con toques metálicos realizado con grandísimo cuidado y creando unas composiciones que eran capaces de estremecer y emocionar al que las oía. Un estilo impecable que le ha llevado a firmar varios discos imprescindibles para la época, siendo entonces la vanguardia y los lideres del género progresivo como lo son actualmente grupos como Leprous o Haken.

No obstante, tras la publicación de Six Degrees of Inner Turbulence, el disco con el que se puede decir que empieza verdaderamente la época Rudess, se observó un cambio de enfoque. A partir de dicho disco, lo que primaba (y aun lo hace) era la apuesta por el músculo en la instrumentación y por la técnica pulida, vertiginosa y complicada. Sus composiciones se volvieron más complejas y con gran cantidad de matices, pero estas se volvieron bastante más frías y requerían un esfuerzo extra para captar esos matices y para poder conectar con ellas. Aun así, cabe decir que discos como el citado Six Degrees o unos de mis predilectos, Train of Thought, me siguen pareciendo discos realmente notables y muy recomendables.

Dream Theater, primando el virtuosismo a la emoción

Finalmente, como le sucede a gran cantidad de bandas, el estancamiento creativo les llegó a los neoyorquinos y se metieron en un ciclo continuo de disco-gira-disco-gira en el que arriesgaban poco con su sonido y procuraban no fallar, pero era evidente que este extenuante bucle estaba haciendo mella en el grupo. Portnoy denunció este hecho, pero sus compañeros no lo veían de la misma manera, lo que provocó la marcha del miembro fundador y la llegada de Mike Mangini como su sustituto.

Al final, A Dramatic Turn of Events no supuso un cambio radical para el grupo, al menos en cuanto a su sonido, pero sí que veo que las composiciones estaban bastante menos inspiradas que en el pasado, hecho provocado por apresurarse tanto en su publicación, apenas dos años después de Black Clouds & Silver Linings. No obstante, no han corregido el método en esta ocasión. Nueva gira y, casi inmediatamente después de terminar, directos al estudio para trabajar en el siguiente, solo con breves esbozos de canciones y no con ideas concretas.

Hace más de una semana que han puesto en streaming este nuevo trabajo y desde entonces me he dedicado a desgranarlo y escucharlo numerosas veces. Yo me situé entre los que se quedaron decepcionados en sus primeras impresiones del álbum, pero no cejé en mi empeño y seguí trabajándome el disco. Si algo caracteriza también los álbumes más recientes del grupo es que siempre se suelen recibir de manera un tanto fría y requieren algo de paciencia y esfuerzo por parte del oyente, y este desde luego no ha sido una excepción.

DT12 y las tenues luces

https://www.youtube.com/watch?v=-asSHdONDSU

Son muchos los aspectos que se pueden valorar en este disco. Empezando por los más positivos, debo decir que este DT12 (como será conocido a partir de ahora) presenta ideas muy buenas y superiores a las de su predecesor, con algunos riffs y estructuras realmente buenas de auténtico Rock Cuántico. De hecho, está claro que John Petrucci se siente muy seguro de sí mismo como líder y como compositor viendo la gran cantidad de ideas presentadas en este disco (aunque este aspecto al final termina volviéndose en su contra, pero ya lo veremos más adelante).

En este DT12 también vemos algunos pasajes y temas retrotraídos de su época pasada, como se aprecia en ‘The Looking Glass’ o en ‘Surrender To Reason’, que recuerdan bastante al sonido de Falling Into Infinity (incluso hasta suenan más clásico y nos hace rememorar a los canadienses Rush, principal influencia de dicho disco y de Dream Theater en sus comienzos). También cuenta con muchos elementos de su época actual, como ‘The Enemy Inside’, que sigue la estela de los últimos singles de la banda, o ‘Behind The Veil’, cuya mayor pesadez nos puede llegar a recordar a su Train of Thought, exceptuando su estribillo. Es un disco que casi parece un paseo por las diferentes facetas de la banda neoyorquina y eso podría servir para justificar la homonimia del título.

Por supuesto, en la lista de pros figura un nombre propio, y ese es ‘Illumination Theory’. De igual manera que sucedía en BC&SL con ‘The Count of Tuscany’ o en Systematic Chaos con las dos partes de ‘In the Presence of Enemies’, esta suite se convierte en la joya de la corona de DT12. Aquí se da rienda suelta al desarrollo de las ideas y se hacen más sólidas que en ningún otro momento del disco. Los movimientos funcionan realmente bien y están tocados de manera notable. Hasta ese detalle del final (el llamado “easter egg”) de Rudess al piano tocando un segmento que, si bien no suena diferente a algo que ya hayan hecho previamente grupos como Anathema o Riverside en su último trabajo, suena muy bien y cierra bien la suite. La máxima pega que le puedo encontrar sería esa poca conexión o relación entre los movimientos, sonando más como ideas diferentes y hace que me cueste ver esta canción como una suite. Perfectamente podrían haber separado los movimientos, desarrollarlos un poco y presentarlos como canciones únicas.

DT12 y las oscuras sombras

https://www.youtube.com/watch?v=FFnOatod5GQ

De hecho, esa es una de las principales lacras de DT12: su inconexión e inestabilidad. Ya he dicho que aquí la banda está en ebullición de ideas, pero el problema es que son demasiadas y no muy bien desarrolladas. Cuando presentan un buen riff o un segmento realmente atractivo, en vez de seguir trabajándolo o desarrollándolo, pasan directamente a otro, sin apenas transición entre uno y otro. No son pocos los temas con los que tengo dificultades para identificar debido al amplio repertorio de estructuras que mezclan en poco tiempo, como sucede en ‘Behind The Veil’ o ‘The Bigger Picture’. Eso hace que intentar conectar con las piezas sea un esfuerzo aun más titánico que en anteriores ocasiones, siendo los temas que mejor están desarrollados los más lucidos y memorables del conjunto, tanto ‘Illumination Theory’ ( por su mayor duración para explorar bien las estructuras) como ‘The Enemy Inside’ (por su condición de single que hace que tenga una estructura más convencional y accesible).

Como he dicho, de entre las muchas ideas que presentan hay varias que están muy bien, por lo que también se puede deducir que hay algunas que no me resultan tan convincentes, como por ejemplo la instrumental ‘Enigma Machine’, con muchas bases no demasiado adecuadas sobre las que construir una canción, quedando como una jam instrumental con poco brillo que solo sirve de lucimiento técnico de sus instrumentistas. Por otro lado, entre lo más decepcionante figura ‘Along for the Ride’, otra balada insulsa y poco inspirada de las que Dream Theater lleva ofreciéndonos demasiado tiempo, por no hablar del solo de teclado de Rudess, que roca lo estridente.

https://www.youtube.com/watch?v=Ta3nqHK1wgE

Otro de los aspectos más desastrosos y que me hacen muy difícil disfrutar de este álbum es su terrible producción. Es la segunda ocasión en la que Petrucci se encarga de ella y aquí hace un trabajo horroroso y que no hace justicia a una banda como Dream Theater, que se convierte en otra víctima de la loudness war. El sonido está comprimidísimo y mata los pequeños matices que uno disfruta tras varias escuchas de un disco del grupo. Hasta se permite darse más protagonismo en la mezcla y muchas veces sus pesadas guitarras fagocitan el bajo de Myung (ya acostumbrado a vivir en la sombra aunque en este disco hace un par de actos de presencia), los teclados de Rudess (lo que en ocasiones se agradece) y hasta el sonido de la batería de Mangini, cuyo sonido también desagrada en varios puntos (lástima que Mangini no haya aprovechado la libertad que le han concedido en este álbum para brillar y mostrar que de técnica está más que sobrado y podía superar a Portnoy).

Parece obvio que a Petrucci este barco se le queda demasiado grande para navegarlo con solvencia. Su catastrófica labor a la producción y su falta de filtro o selección de sus propias ideas ha dado lugar a unas canciones no bien desarrolladas y con un sonido pobre, aunque técnicamente vuelve a mostrar, al igual que sus compañeros, que está a un nivel superior. Pero por muy técnico y habilidoso que se sea, si sus composiciones no consiguen transmitir algo positivo o excitante, esta habilidad se queda en nada. A la banda le vendría bien la labor de un productor externo que les ayudase a orientarse y concentrarse.

“4,50” src=”http://img.hipersonica.com/2013/08/4,50.jpg» class=”derecha_sinmarco” /> Si habéis conseguido leer hasta aquí o directamente habéis scrolleado para ver la nota y observáis este par de numeritos que se supone representan el valor numérico que considero merece este álbum, podréis deducir que para mí los contras de este pesan más que los pros en la balanza. Fácilmente lo coloco como una de las mayores decepciones que me ha dado este grupo junto con su anterior lanzamiento que, aunque sus ideas sean menos brillantes que las de este, presenta una mayor coherencia que DT12. A la banda seguramente le importará poco que yo o mucha más gente se sienta decepcionada con este flojísimo trabajo, más aun teniendo a mucha gente que lo disfrutará incondicionalmente. Me apena que una de mis bandas preferidas desde hace tantos años como Dream Theater se contente con tan poco y no pongan remedio a la situación, se dejen de este ciclo continuo de disco-gira-disco-gira, reposar y parar por un local de ensayo para conectar entre ellos y volver a sentirse como una banda de nuevo.

Tracklist de Dream Theater

  1. False Awakening Suite
  2. The Enemy Inside
  3. The Looking Glass
  4. Enigma Machine
  5. The Bigger Picture
  6. Behind the Veil
  7. Surrender to Reason
  8. Along for the Ride
  9. Illumination Theory

Dream Theater en Hipersónica

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