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Dreambeach Villaricos 2013 (sábado): pocas sesiones flojas y grandes actuaciones

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Después de una satisfactoria primera jornada de festival, el sábado fue claramente la mejor. Lo era a priori y lo fue a posteriori, con grandes actuaciones, con prácticamente la mayoría de los cabezas de cartel a la altura (salvando excepciones), y de nuevo muy buenas sensaciones con artistas españoles. Un sábado bastante completo en el que si uno era capaz de sobrevivir al calor, el cansancio y la tierra, se podía encontrar con la mejor parte del Dreambeach.

Anthony Rother

Sólo llegué a los últimos minutos de la actuación, y fue una pena, porque por lo visto, lo de Anthony Rother fue una sesión de calidad y bastante divertida. Tampoco había excesiva aglomeración de gente, quizá por ser demasiado pronto. En cualquier caso, el público allí congregado no se correspondía con la talla de Rother. Además, la propuesta del alemán era única en todo el festival. Y se demostró en el final del concierto. Su utilización del vocoder con sus bases de electro melódico funcionaban bastante bien. Una actuación fresca, con groove y con Rother ejerciendo de robot, como suele hacer en sus directos. Lo malo es que fue un concierto corto, pues no llegó a la hora de duración. (7)

Mauro Picotto

Después de ver unos minutos de JC Morillo, que pinchó después de lo previsto, era el turno de ver a Mauro Picotto, que lejos de centrarse en sus producciones más cercanas a órbitas trance, se dispuso a hacer una imperiosa sesión en la que sacó a relucir galones y a subir el ritmo y los decibelios de la noche. Tech house hipnótico, electro house vocal y algún ramalazo trancero, pero los justos. Buena sesión en la que el italiano hizo gala de saber hacer buenas combinaciones entre los diferentes terrenos electrónicos que practica en sus producciones. La noche iba avanzando y Picotto iba aumentando sus decibelios para dejar el listón alto y dejar buen sabor de boca. Lo consiguió con esa combinación de diferentes géneros en los que el personal cada vez pedía más. (7,5)

Vitalic

El galo suele ser un seguro, y ejerció como tal. Ante una gran masa de gente que se desplazó al escenario grande para ver su nuevo espectáculo de luces, el VTLZR, Vitalic hizo una actuación calcada a la del SOS, probablemente incluso en el mismo orden. Cada cierto tiempo va variando su repertorio para los directos, y todavía continúa con el mismo, pero da igual porque sigue sonando arrollador en bastantes ocasiones. El remix llevado al límite de ‘La Rock 01’, la preciosista ‘One Above One’ con ese vocal tan distinguido… Ver al francés más de una vez al año es garantía de que vas a escuchar los mismos temas, pero siguen impresionando en directo, sólo había que ver cómo reaccionaba la gente al escuchar petardazos como ‘My Friend Dario’ o ‘Poney Part I’. Por otra parte, era importante acudir a las actuaciones de gente como Vitalic o Anthony Rother, ya que rompían con ese halo de tech house que gobernaba, como mínimo, la carpa Dreams Tent y que al final puede acabar creando una buena sensación de monotonía. Volviendo al repertorio, ‘Stamina’ sonó de nuevo un par de veces, una durante la actuación y en el cierre. Aunque la canción que sigue siendo una joya de ver en directo es su edit de ‘Sabali’, momento muy emocionante cuando se junta con las impresionantes luces naranjas que emiten sus equipos. En resumen, y como estaba previsto, de lo mejor del festival. (8)

Amo + Navas

El dúo español demostró por qué son unos de los abanderados del techno house en nuestro país, poniendo sobre la mesa sonidazos, ritmos vertiginosos y un constante golpear que impedía que pararas de bailar. Hacían sudar, y lo conseguían gracias a remixes de ‘I Feel Love’, tema que nunca falla en directo a pesar de que sea la versión original y con clásicos al final como ‘Rej’ de Ame. Contundentes, divertidísimos y con buen gusto en la selección de los temas. Añadieron más calidad que la mayoría a esas sesiones festivaleras de clubber que a veces eran demasiado clónicas. Altamente recomendables en directo, ideales para disfrutar y sudar en la pista de baile. Se podían escuchar los gritos de alucine de los presentes. (8,3)

Pendulum

Otro de los reclamos del festival eran los australianos Pendulum, que abarrotaron el San Miguel Open Air y agitaron a las masas. Mucha gente que no paraba de botar y de bailar. A pesar de la gran empatía con el público, con los tipos entregados en el escenario, me pareció una actuación bastante plana, puede que por culpa de sus propias canciones, que están cortadas por el mismo patrón. Siempre los gritos para agitar a los presentes y después las bases agresivas mezcladas con algún chirrido. Y esa era la estructura con la que construyeron su concierto. A los fans y a la mayoría de los asistentes les gustó bastante viendo sus reacciones, además interpretaban fielmente sus temas en directo. La cuestión es que al ser casi todos iguales, la cosa acabó derivando en una actuación anodina, pero no porque no tengan actitud, sino porque sus canciones son un lastre. (4)

Feed Me

Con Feed Me tuve una sensación similar a la de Pendulum. Empezó con un electro que no estaba mal, con sonidos electrizantes y algún que otro momento de bases potentes que aplastaban. Pero poco a poco fue enfocando el set hacia ese dubstep macarrista que Skrillex y otros amiguetes están encargándose de emitir por el mundo. Es entonces cuando se volvió al problema de Pendulum, a repetir patrones, una y otra vez con sonidos y bases sucias que no ofrecían nada de variedad. Una sesión que pudo ofrecer más de sí, pero que perdió parte de interés cuando entró en escena el dubstep. (5,5)

James Zabiela

Mientras que Gonçalo preparaba el terreno con algún tema de Tiefschwarz, James Zabiela empezaba a pinchar para ver el sol con la mejor actuación de todo el festival. Lo del inglés fue una exhibición en toda regla. Su sesión fe de menos a más, empezando con minimal techno y cajas de ritmos tenues sobre las que ir modificando las líneas melódicas, para después sorprender a los que estábamos allí delante con su destreza sobre los platos. Lo dejó todo sobre el escenario, concentrado y a veces entrando en trance cuando empezaba a tocar sus chismes electrónicos. Frente a tanta sesión efectista que ofrecía hedonismo puro, Zabiela ofreció esto pero también calidad, técnica y gusto. No había mucho, pero de vez en cuanto soltaba alguna sección vocal que aportaba valor añadido a su set. Pero sin duda, lo mejor vino al final, cuando pinchó ‘Bad Kingdom’ de Moderat y empezó a hacer scratches sobre ella, dejando esa prueba de destreza y una gran ovación de los que aún aguantábamos hercúleamente por la mañana. Fue un ejemplo de cómo llevar una sesión, contentar al público y dominar los tiempos del set. Cómo no, se fue con una sonrisa de oreja a oreja. Impresionante. (8,5)

Ben Sims

Otro clásico de los festivales y especialista en cerrarlos, Ben Sims. Otro que demostró gran sobriedad a la hora de pinchar, sabiendo mover a su antojo a los supervivientes del domingo por la mañana. Una sesión contundente, frenética y repleta de sonidos y ritmos de elocuente tech house que en más de ocasión dejaron boquiabiertos por repentinos cambios de ritmo y tema. Una buena sesión para despedir un festival que ha empezado con buen pie en Villaricos. (7,7)

Foto | Amado Lindo
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