“Duo Tata Souvenir de París” src=”http://img.hipersonica.com/2013/06/duotatasouvenirdeparis.jpg" class=”centro” />

Caminaba el otro día por París, rumbo a mi entrevista con Dúo Tata, y decidí montarme en un taxi. No llevaba prisa ni tenía problemas en encontrar el lugar de nuestra cita, no. Al fin y al cabo habíamos quedado en una de esas boulangeries famosas que crecen al calor de los locales y saquean a los foráneos. Lo de levantar la mano y llamar al taxi fue cosa de pura necesidad de tópico: ¿qué hace un crítico musical en un país que no es el suyo si no es estar metido en uno?

“Duo Tata, oui, oui, je sais qui ils sont”, me dijo el taxista con acento de Albacete cuando le respondí a por qué quería ir a esa panadería en particular. “Los nuevos Daft Punk”, me dijo, efectivamente hablando en albaceteño. “Tuve que emigrar a Francia, en España no se puede vivir ni aunque seas el ganador del Campeonato de Europa de Camiones”. ¿Un camionero escuchando a Dúo Tata? “No, un taxista, aquellos sueños de gloria ya pasaron”.

José Antonio Navarro, ahora convertido en Jean Jacques Navarre (“para esconderme, la vergüenza de tener que dejar de ser lo que fui, dejar de levantar copas y simplemente levantar maletas”), fue suficiente para confirmarme que lo de Dúo Tata estaba, tal y como me habían contado, a punto de reventar el panorama cultural francés. Curioso, se ve que llevar máscara robótica garantiza algún tipo de triunfo y eso que se sospecha que Dúo Tata podrían ser emigrantes también, como el propio Jean Jacques.

Hay quien dice que son el sobrino del primo de Daft Punk que tocaba en The Third Twin. Otros cuentan que las canciones de Dúo Tata parecen salidas de lonjas de Rubí, tras un fin de semana destroyer con el que olvidar la cadena de montaje. Quizás la única pista real sea la que les enlaza con Hidrogenesse. Estos, en sus últimos conciertos, han hecho un ejercicio de retcon, introduciendo en sus canciones cosas que nunca estuvieron allí. Por ejemplo, Hidroboy ha dejado de escuchar a Dinarama para escucharles a ellos, al Dúo Tata.

¿Pero quiénes son en realidad? ¿Por qué tienen pinta de hermanas de Marge Simpson con máscara robótica? Poco se sabe y poco sé aún. Jean Jacques Navarre cree que en realidad son franceses fingiendo ser inmigrantes españoles. “Eso es muy del arte, como ellos mismos”.

“Son muy del arte”, tiene sentido. En la Boulangerie elegida por ellos mismo la amable dependienta me hizo pasar a una trastienda profusamente decorada con bollos y flores. “No, señor, no solemos tener esto así, ha sido idea del Dúo”. Cuando me senté, no había nadie aún, pero empezó a sonar esa intro de 40 segundos llamada ‘Dúo Tata’ y que les define tan bien: juguetona, falsamente melancólica. Y sí, me pareció estar en un cuarto rojo lynchiano, sólo que cambiando enanos bailarines por croissants colgados del techo. Que no es mal cambio porque todo el mundo sabe que los enanos no se pueden comer.

“Amamos París” es lo primero que me dijeron el Dúo Tata cuando salieron detrás de la cortina al ritmo de ‘Yves Jauneau’. Hablaban francés de-allí-de-París, no puedo especificar el barrio (hablándolo después con la dueña de la panadería ella me dijo que era acento “de París de toda la vida”). “Lo amamos y nosotros amamos a nuestros amigos, por eso cuando les vimos en el vídeo de Hidrogenesse quisimos dedicarles todo un disco”. Ya, pero… ¿qué relación hay con el universo Austrohúngaro? “Ninguna, sólo terceras conexiones, eso dice nuestro Linkedin”.

No supe diferenciar bien quién era Tata Charlus, la voz de la bella, quizás la de espigada figura, y quién Tata Gineste. Pensé que Gineste sería la del acordeón, como citan en sus créditos, pero luego se cambiaron el instrumento y ya me descolocaron tanto como en sus canciones.

– ¿Jugáis al despiste?
– No es nuestra intención.
– ¿París os ama?
– Amamos París.

Dúo Tata me confesaron que han rechazado un remix de ‘Emmanuel Segoviano’ de Daft Punk porque perdía ese aire a Black Box Recorder y uno ha de ser siempre fiel a sus gustos. Esa misma noche Sparks actuaban en un teatro de la capital francesa.

– ¿Vais a tocar con Sparks?
– Eso esperamos.
– ¿Sois Sparks?
– Eso esperamos.

Ellos son encantadores tras sus máscaras, pero no hablamos mucho más. Se rieron amablemente cuando les dije que el mejor periodista musical vivo, Julián Ruiz, les había puesto de mamarrachos después de verles actuar en una fiesta privada:

“Que se quiten , joder, los cascos. Veamos lo que son sin ellos, como quiera que se llamen”

Eso les dije que Julián me había contado al oído tras hablarme de su colección de miles de discos y de sus ciento y pico producciones. Dúo Tata se rieron amablemente y se pusieron a bailar el ‘Wagner Reggae’ por toda respuesta, encima de la mesita baja de aquella trastienda de la Boulangerie.

Cuando salí, el sol ya caía sobre París, y por la calle pasó, a toda velocidad, un coche en el que sonaba, atronadora, épica, ‘Emmanuel Segoviano’. Efectivamente, París les ama. Cogí el teléfono: “Amigo Jean Jacques, cuéntame otra vez lo de los camiones, let’s jam”.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments