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Earl Sweatshirt — I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside

Earl Sweatshirt cuenta con una notable carrera musical pese a sumar veintiún primaveras. Y es que el californiano ya pisaba escenarios con tan solo dieciséis junto a los Odd Future, con quienes dio el salto a la fama. Quizás demasiado joven para que fuera tomado en serio y también para crear algo realmente transcendente. Earl (auto-editado, 2010) fue su debut en solitario, en formato mixtape, antes de su regreso a Samoa. Eso ocurrió en 2010. Tres años más tarde, de nuevo en terreno americano, soltó Doris (Columbia Records, 2013), primer álbum de estudio pero que no supuso ninguna revolución en el panorama pese a significar su retorno al país y a la música. Con I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside (Columbia Records, 2015) el rapero da la vuelta a la tortilla y consigue firmar un trabajo de notable altura.

Su precocidad jugó en su contra pero ahora supone un punto a favor para el MC. Toda la experiencia acumulada durante este tiempo, también en su faceta de productor, despierta en este LP. No es una obra magnánima dentro de la escena pero sí para alguien que se postulaba como futura estrella y que de no haber resuelto la papeleta lo hubiera hecho para juguete roto. Earl Sweatshirt disipa las dudas y logra por fin dar ese golpe en la mesa con el uno gana la atención de la totalidad de los presentes.

La sombría madurez de Earl

Si algo le pesó a Earl fue su actitud en el pasado. Más bien la temática y los actos que aparecían en sus letras. Resultaba chocante que alguien de dieciséis años hablara de forma explícita sobre drogas y sobre todo de violaciones o actos delictivos. Nadie cuestiona que fueran veraces o no pero resultaban chocantes y probablemente poco representativas para alguien de su edad. Su otra cara, sus rimas más satíricas, caló mucho mejor entre la audiencia. Lógico por otra parte ya que era más fácil asociarlo con su figura. Sin embargo, hubiera resultado inviable querer forjar con ella una futura carrera, tenía fecha de caducidad. I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside es el paso de la adolescencia a la madurez y la confirmación de que no solo hay madera de MC en Earl Sweatshirt sino también de productor.

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Randomblackdude fue un nombre que ya se vio la primera vez que pisó un estudio para grabar un álbum. Firmaba siete de los quince temas del trabajo. En su segundo –cuenta con diez- podemos leer hasta en nueve ocasiones el aka de Earl cuando este se pone a los mandos del sonido. Sus beats suelen tender hacia lo minimalistas aunque visten simples. No obstante deja detalles como el coleo de sus ritmos que, además de ser distintos al que acompañan a sus versos, consiguen un suave encadenado entre un track y el siguiente. Del mismo modo, también la atmósfera sombría y minimalista creada con sus melodías casa muy bien con el tono que emplea en sus letras. Es un primer paso hacia un LP que indudablemente supone una obra muy personal.

En sus barras Earl Sweatshirt se cuestiona absolutamente todo. Su figura pública –’Mantra’-, sus miedos –’ADN’– o la montaña rusa que vivió en la relación con su familia –’Grief’-. Temas reflexivos que se ven amplificados por el modo de abordarlos. El MC escapa del enfoque utilizado en anteriores trabajos. Ya no se conforma con dibujar paisajes o momentos sino que expone el trasfondo de los mismos. En el pasado se limitaba a mostrar una fotografía. Ahora ya no. Ahora la instantánea va acompañada de una radiografía de quien la toma. Sus reflexiones internas tornan en pensamientos en voz alta y en estados de ánimo — algo que se ve reflejado en el título de sus canciones- con cierto resentimiento.

Now you surrounded with a gaggle of 100 fucking thousand kids
Who you can’t get mad at, when they want a pound and pic
Cause they the reason that the traffic on the browser quick
And they the reason that the paper in your trouser’s thick

https://www.youtube.com/embed/mJG4AGs3tMw?rel=0

Nos encontramos ante un nuevo Earl, o mejor dicho, renovado. Sabe mezclar las virtudes del pasado con su nueva piel. Prolonga su estilo alborotado, perezoso, sin fórmulas y anárquico pero consigue a la vez sonar distinto a como lo hacía. Las colaboraciones lo ratifican. El artista prescinde de buscar firmas de renombre y apuesta por la nueva escuela. Wiki, de los emergentes Ratking, o su inseparable Vince Staples, quien ha aparecido en la totalidad de sus obras, se cuelan en este LP retroalimentándose con su aire fresco.

7.6/10

I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside prescinde de la sobriedad rítmica y del flow pausado que gobierna en él para finalizar con el corte de mayor potencia y labia lírica que se encuentra a lo largo de la media hora que dura –’Wool’-. El mejor final para el mejor álbum de Earl Sweatshirt. El cual hace justo aquello que dice: lo breve y bueno, dos veces bueno.

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