Earth — Primitive And Deadly

No cabe duda que los buenos gourmets de lo que conocemos como drone se están frotando las manos cada vez que se anuncia un nuevo disco de Earth. La banda de Dylan Carlson volvió de la tumba nueve años después de su reposo sine die con HEX; Or Printing in the Infernal Method (Southern Lord, 2005), un cuarto álbum de estudio que fue otra cima dentro de la carrera de la banda, con mucha fuerza, sentimiento y pasión, además de una oscura belleza escondida en cada acorde. Con Primitive And Deadly han vuelto a sorprendernos, incluyendo voces invitadas y alejándose en cierta medida de ese drone que tantas alegrías nos ha dado.

En Primitive And Deadly al lado de Carlson vuelve a estar la batería Adrienne Davies, y se echa de menos a Lori Goldston y su cello, fundamental pieza en las dos partes de Angels of Darkness, Demons of Light. La formación de Earth se ha recompuesto en esta ocasión con Bill Herzog, bajista de Sunn O))), Joel RL Phelps, Jesse Skyes y the Sweet Hereafter. Además, han colaborado Brett Netson, guitarrista de Built To Spill y Caustic Resin, Jodie Cox, de Narrows.

La sensación que tenemos es que estamos más que nunca ante un disco de una banda de rock. Earth han vuelto a sus orígenes, desviándose del camino que habían trazado en los últimos discos pero tomando uno paralelo que les llevará al mismo destino.

Una bomba de relojería para unas composiciones que parecen hechas a propósito para la meditación

Instrumentalmente Primitive And Deadly es una bomba de relojería, capas y capas de riffs, guitarras rasposas, bucles sonoros sin final para unas composiciones que parecen hechas a propósito para la meditación. La portada del álbum, una auténtica obra de arte que bien merece el prensaje en vinilo, es el fiel reflejo de lo que nos encontraremos en esas cinco canciones que en un viaje psicodélico nos atrapan y obligan a escuchar de nuevo.

En ‘Torn by The Fox of a Crescent Moon’ Bill Herzog aporta un bajo crepitante, zumbador, acoplado a esa batería severa y ritual de Adrianne Davies, y un riff de guitarra solista asociado a las maneras clásicas de Metallica. Se trata de un corte hipnótico y por momentos misterioso, con Dylan Carlson mandando en las seis cuerdas y bien escoltado con dos geniales escuderos: Jodie Cox y Brett Netson. Pero también, sus casi nueve minutos lo hacen solo digerible por iniciados, a los que no les parece importar ese trayecto en modo automático como en una gran noria tipo London Eye.

La voz humana en Earth era algo que no encontrábamos desde que Carlson prestara la suya en ‘Petastar’ en 1996. Ahora, reaparece en ‘There is a Serpent Coming’, un título muy de canción de metal extremo, con un invitado de excepción: Mark Lanegan. Parecía imposible que el que fuera invitado de Soulsavers, un crooner en toda regla, cuadrara perfectamente con los requisitos de la banda.

Y Lanegan, en una tesitura bien distinta a los que nos tiene acostumbrados, canta una letra profunda en la que entre otras perlas encontramos ésta:

I see a behemoth coming. I see a serpent coming. I see a best is coming. I see a deadly heat is coming.

El apocalipsis es ahora. Tiempo de revelación que repite el ex Screaming Trees.

Randall Dunn, un personaje clave dentro del psych/drone/metal, arregló y mezcló estos temas preparados en el Rancho de la Luna del Joshua Tree, junto a Dylan Carlson. Él fue quien aconsejó la presencia de Rabia Shaheen Qazi, de los Rose Windows de Seattle. Ella canta en ‘From The Zodiacal Light’ que los propios Earth han definido como “una torch song que mezcla el sonido San Francisco de finales de los 60 con la jazz-rock trascendental de The Bees Made Honey In The Lion’s Skull”. En realidad, no es más que un tema de psych-rock de profundo espectro, cautivador y cuasi orgiástico. Once minutos y medio de alto octanaje.

8/10

‘Even Hell Has Its Heroes’ es una exhibición de guitarras. Una jam session de casi diez minutos impagable, con tres guitar héroes presumiendo de técnica, pasión y poderío. Finalmente, Mark Lanegan vuelve al escenario para cantar ‘Rooks Across The Gates’. El tema parece indicado para una ceremonia de iniciación, ese tintineo inicial da paso a un viaje abisal cuasi épico en el que el cantante emerge tras tres minutos y medio de intro tejido con ese sonido tan Earth. Su grave voz resuena como la de un predicador arengando a una masa que ha sobrevivido a un apocalipsis. Grande.

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