echolyn — I Heard You Listening

Echando la vista atrás y mirando con perspectiva, es estúpido culpar al Punk de la grave crisis que el Prog sufrió a finales de los años 70. Es cierto que la caída del segundo coincidió con el ascenso del primero y que tal hecho responde a un cambio ideológico y sentimental por parte del público, pero también lo es que gran parte de la responsabilidad de la repentina implosión la tuvo la propia escena, con sus características pasando de cliché a dogma y con la técnica acabando con la esencia o poniéndosela en los pies al artificio.

La respuesta, una vez muertos de éxito gente como Genesis o Pink Floyd, fue la experimentación minoritaria o la barbarie Pop. Ninguna de las dos opciones significó ni de lejos un rédito como el que se había atesorado años antes, pero la supervivencia del Prog pasaba por alejarse de los solos interminables, las suites sin hilo aparente y los mil enigmas por descifrar. Fue un renacer en territorio hostil, un duro invierno que cuantitativamente aún no ha acabado, pero esta larga travesía por el desierto ha hecho comprender al Prog que la quimera no puede nublar el horizonte, y que el pedante orgullo es la más pesada de las alforjas.

Hijos de esta lección son los norteamericanos echolyn (siempre con minúsculas), y fruto genuino de la misma es su octavo disco I Heard You Listening (Radiant Records, 2015), un álbum que desprecia el formalismo Prog para abrazar una fórmula opuesta, una muestra de libertad creativa quizás no tan transgresora como las realizadas por los referentes pero que muestra un conocimiento exacto de la historia del género y qué necesita el mismo para seguir resistiendo en estos años de consumo fervoroso, urgente y desaforado.

I Heard You Listening: equilibrio entre la exquisitez técnica y el sentimiento Pop

Con lo anterior no pretendo decir que este I Heard You Listening sea una especie de obra definitiva ni muchísimo menos o que plantee una ruptura sustancial o programática. Ni siquiera es mi intención destacar al presente como la mejor obra de la banda de Philadelphia. Pero sí quiero destacar la lección que de su espíritu se extrae, de ese canto de libertad creativa que emana de esa portada de tonos grises y azules y esos pájaros batiendo alas hacia el cielo, una libertad que huye del formalismo y que se refugia en el sentimiento, lo realmente importante.

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Lo nuevo de echolyn está lejos de las grandes piezas, de las suites interminables que parecen norma para el Rock Progresivo y que permitió a la banda presentar su obra más aclamada hasta el momento, Mei (Velveteen, 2002). El octavo disco de la banda norteamericana ahonda en una estandarización que en realidad no es tal, que huye de los corsés de las jams con la exhuberancia como objetivo y que prefiere esconderse bajo el aterciopelado abrigo de los estribillos tarareables y la dulzura del piano como razón de ser. echolyn se han descubierto para el Pop, vamos.

Lo revolucionario en I Heard You Listening es que no promete ninguna revolución

En cualquier caso, más allá de lo sentimental, I Heard You Listening es un disco que juega a dos bandas, que se acerca tanto al alegre y vigoroso Rock Progresivo de las actuales bandas escandinavas como a la vertiente más dulce y melancólica que fue norma en la Inglaterra de los años 80. El resultado, la combinación de ambos planteamientos, es un álbum que no aprieta pero tampoco huelga, que se ajusta como un guante desde la dulzura del espíritu Pop que es santo y seña, pero dejando lugar espacio para desarrollos instrumentales que en ningún momento hacen perder el hilo ni cortan el ambiente. Es primario, es poco enrevesado, es directo a veces, pero no cabe duda de que es Prog.

La rutina no tiene por qué ser una losa

Y así es como transcurre el disco, entre progresiones sin revirajes innecesarios y estribillos de esos que uno corea sin darse cuenta, chasqueando dedos mientras una sonrisa se dibuja en la cara. Lo nuevo de echolyn es como un regreso a casa tras un día de mil demonios, esa certeza que demuestra que la única rutina negativa es la que no nos gusta.

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Es posible que el disco decaiga un poco pasado el ecuador, que pierda parte del embrujo mostrado en esos primeros cortes en los que música y letra forman una conjunción mágica. Las constantes siguen siendo las mismas que en canciones como la emotiva ‘Messenger of All’s Right’ o la perfecta ‘Empyrean Views’, pero da la sensación de que los norteamericanos gastan toda la pólvora en un fulgurante comienzo de disco.

7.9/10

En cualquier caso esa cierta bajada de inspiración no echa a perder el conjunto ni muchísimo menos, sirviendo este I Heard You Listening para confirmar que echolyn se encuentran en su mejor momento, hoy precisamente que ya casi nadie les esperaba. Puede que no suenen tanto como otras resurrecciones como la de Big Big Train, pero aparte de guardar genéricamente bastantes cosas en común con los ingleses, echolyn no tienen nada que envidiar al talento de los autores del monumental The English Electric.

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