Ekoplekz — Reflekzionz

Hace tiempo que Bristol no es sólo la ciudad del trip hop, desde allí llevan años operando nombres bastante potentes a nivel electrónico. Entre ellos, brilla con especial fuerza Ekoplekz, uno de los hombres fuertes de la IDM actual, pero no de la más melódica al estilo Clark, sino de la que tira más por la vertiente experimental, con laberintos sonoros que están formados por frecuencias hipnóticas o por capas ambientales de distinto pelaje. Desde que está en Planet Mu, Nick Edwards está llegando a sus momentos musicales más álgidos, como ya hiciera con el anterior Unfidelity (Planet Mu, 2014).

Inspiración en el pasado para mejorar el presente

Este ha sido el año de Reflekzionz (Planet Mu, 2015), el tercer largo en la casa de Mike Paradinas, y que, de acuerdo a la trayectoria ascendente del inglés, ha superado el nivel de su anterior disco. De momento sigue demostrando que es uno de los productores más creativos de la actualidad, superando la maraña sonora que él mismo traza en cada referencia. No siempre es fácil llegar al final del rompecabezas y en esta ocasión, Edwards lo hace más notoriamente que en el mencionado Unfidelity. Quizá una de las claves está en lo que de él dicen de cara a la promoción del álbum:

A blurry, saturated false-memory of the Leftfield electronica that was the soundtrack to his life in the early to mid-1990s

Precisamente, el mismo Ekoplekz señaló que una de sus referencias para elaborar este trabajo había sido Aphex Twin, y precisamente, invocando al Selected Ambient Works II (Warp, 1994), Reflekzionz es un disco que se puede alinear con este por las sensaciones que transmite. A pesar de sus caminos intrincados y su vocación experimental, también es un LP con el que quedarse en blanco mirando fijamente a un punto, como si perdieras la consciencia. Una muestra más de que a pesar del carácter abstracto que pueda tener la IDM, puede ser igual o más sugestiva que otros trabajos del ámbito electrónico.

Ekoplekz sigue empeñado en construir su propio relato electrónico, siendo a día de hoy, prácticamente un oasis dentro del panorama internacional

En ese sentido, el nuevo trabajo del bristoliano traza las líneas maestras de su EP de este mismo año, Entropik E.P. (Planet Mu, 2015), dándole, entre otras cosas, un cariz más melódico que resalta ya en ‘A Caustic Romance’, la primera pista del disco y la más melancólica del trabajo. Parece que también hay emoción y alma más allá de apretar un par de botones, que dirían algunos. Esa es una de las principales puntas de lanza de este disco, que equilibra la parte más evocadora con las habituales secuencias hipnóticas del productor de Bristol en piezas como ‘Quakers Road Skank’ o ‘Seduktion’, una de las canciones más fieles al legado de su anterior trabajo.

La importancia de militar en Planet Mu

Reflekzionz es un conglomerado de doce canciones en las que Ekoplekz sigue empeñado en construir su propio relato electrónico, siendo a día de hoy, prácticamente un oasis dentro del panorama internacional; un forajido que opera en los márgenes de la IDM y la electrónica — en general — experimental. A día de hoy, este es su disco más completo, el más accesible; el mejor. Eso no es óbice para dejar de lado la parte más cerebral, y por supuesto, para meterse en terrenos más vivos y llenos de texturas como ‘Dubnium 268’ o ‘Cannon’s Marsh’ y sus sonidos orgánicos. Un acabado muy cuidado en el que el propio Mike Paradinas ha influido bastante, ayudando a Edwards en la selección de los temas para el álbum. Qué mejor que traer al presente el espíritu del género en los primeros noventa con uno de los artífices de ese sonido.

Si bien el trabajo está bastante bien distribuido, al final encontramos algunas de las mejores piezas, donde está el equilibrio entre esos beats electrificados y la belleza que rezuman sus composiciones. Lograr englobar dichas características en un mismo marco da como resultado temas tan vibrantes como ‘Saturation’, que aglutina todo lo bueno que ha hecho Ekoplekz hasta el momento, una pieza que viene a confirmar que está en el momento más alto de su carrera. Desde su arranque orgánico hasta la superficie de la canción, sumado a una sensorial ambientación, es uno de los cortes que más evocan a Richard D. James. Justamente.

8.6/10

Para cerrar la cuadratura del círculo analógico, ‘Day In May’, una bala directa al hemisferio derecho, el de las emociones, como aquél Selected Ambient Works II. Ideal para romper la entelequia snob que pueda orbitar alrededor del término Intelligent Dance Music y para despedir con maestría un trabajo que se me ha hecho fundamental este año. Y creo que lo es también para la electrónica en general. Nuevos y emocionantes caminos los que abre Ekoplekz por la vía experimental. Una trayectoria tan prolífica como impresionante.

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