El metal en 2014 (y II): Death, Black, Doom y Sludge

Seguimos con nuestro repaso a todo lo que ha dado de sí el Metal durante este año. Siendo tantos estilos los que han surgido del estilo base que ayudaron a conformar Black Sabbath, es natural que tengamos que dedicar varios posts para poder abarcar todo lo destacable del palo. En la entrega de hoy nos acercamos a terrenos más extremos, tocando desde el Death Metal hasta el Black, desde el Doom hasta el Sludge, incluso algún que otro cruce entre todos ellos, sólo algunos o incluso con otros estilos.

Death Metal: del old school a Göteborg

Empezando por el género que tanto le debe a Chuck Schuldiner, revisamos primero varias bandas más apegados a la vertiente tradicional u old school, bien por estar toda la vida dedicados a ellos, como el caso de Cannibal Corpse que nos entrega el mismo disco de siempre pero peor, o bien por deseo de acudir a la raíces, encontrando doble satisfacción en los álbumes de Vallenfyre y, especialmente, Bloodbath. Y cuidado, que viendo los dos últimos mencionados igual el año que viene nos toca destacar a Paradise Lost en este apartado.

Pasando a la rama de la escuela de Göteborg, mejor conocida como Death Metal melódico, hay que destacar el notable regreso de unos pioneros como At the Gates o el tremendo trabajo de Insomnium en uno de los discos del año en el subgénero, Shadows of the Dying Sun (Century Media, 2014). A unos que ya no se les espera por esta rama son a In Flames, que quién sabe si por tener bajísmo el listón o por un asentamiento auténtico en su nuevo estilo, a mi compadre Cronopio le ha terminado pareciendo aceptable su Siren Charms (Epic, 2014).

En el apartado de viejas glorias, Septicflesh se han mantenido fieles a su Death sinfónico, acertando sin necesidad de reinventar la rueda, aunque más bestial y certero ha sido el regreso de Goatwhore con su potente estilo a medio camino entre el Thrash y el Death más clásico. Casi repartiendo tanta buena zapatilla como Misery Index, que han vuelto con un portentoso disco de deathgrind muy cañero.

Acercándonos al mestizaje de este palo con otros estilos metaleros, toca destacar a Pyrrhon entre las propuestas arriesgadas por su demencial cruce de Deah técnico con Mathcore y Noise. Pero el mestizaje más dominante suele ser el que cruza este estilo con el Black Metal, y hemos tenido como destacados tanto a unos viejos lobos como los polacos Behemoth, más Death que Black eso sí, como a grupos jóvenes y ambiciosos como Bölzer o los madrileños Teitanblood. Estos dos últimos portando la densidad y la aniquilación por banderas.

El Black Metal que todo lo cubre

El Black Metal nos ha vuelto a brindar un año estupendo y muchos de los lanzamientos más destacados del género, o del año, han venido de aquí. Nombres propios hay muchos y bastante innovadores, pero cabe destacar algunos discos de palo más clásico como el monumental segundo disco de Triptykon, donde el gran Tom G Warrior vuelve a erigirse como una enciclopedia y profeta del metal extremo desde los inicios del mismo. Melana Chasmata (Century Media, 2014) es un manual instrucciones que muchos grupos noveles deberían seguir como los notables Sun Worship, que han sacado el disco que Wolves in the Throne Room deberían haber sacado este año, o el hype del año como ha sido la danesa Amalie Bruun con Myrkur, que no pasada de eso, de hype.

Otros que han respondido tremendamente este año recurriendo a un sonido más clásico han sido los franceses Blut Aus Nord con la tercera entrega de su Memoria Vetusta que está a la altura de sus dos predecesores. Unos que no han conseguido igualar los niveles excelsos de su discografía han sido Agalloch, pero que esto no nos lleve a engaño porque The Serpent & The Sphere (Profound Lore, 2014) sigue siendo superior a un gran porcentaje de discos del género. Más o menos como el nuevo trabajo de Darkspace, que vuelven a llevarnos a la estratosfera con su cuarto disco lleno de black atmosférico y dark ambient.

Tras el estallido el año pasado de Deafheaven, estaba claro que muchos iban a poner el foco en un blackgaze que cada vez más opta por alejarse del metal. No obstante, grupos como Botanist o Funeralbloom no terminan de carburar y ofrecen esfuerzos a medio gas, muy lejos del trabajo de Woods of Desolation que se erigen como campeones en esta categoría. Una categoría de la que Alcest directamente se han bajado para meterse de llenos en el shoegaze, con eróticos decepcionantes resultados.

Pasando ya la categoría de mestizaje con otras vertientes, el ganador absoluto no puede ser otro que Panopticon, que logra en Roads to the North (Bindrune, 2014) la simbiosis definitiva entre black metal y bluegrass además de uno de los discos más brillantes y deliciosos de 2014. También han dado un (buen) golpe sobre la mesa Young and in the Way con un mortífero combo de black, crust y mucha mala baba que destroza a todo el que se ponga por delante. Esta combinación también la ofrecen los prometedores Ancst como han mostrado en un nada desdeñable In Turmoil (Vendetta, 2014).

https://www.youtube.com/watch?v=zQHId-0-vTM

Twilight también han ofrecido una interesante combinación de factores, esta vez entre black y noise, en su tercer y último disco donde han contado con el mismísimo Thurston Moore. Pero uno de los discos más ricos e interesantes lo han firmado los catalanes Foscor con un impresionante y sublime Those Horrors Wither (Alone, 2014), perdiendo unos cuantos trves en el camino pero abriendo unas cuantas fronteras que deberían permitirles llegar a un público más diverso.

Por último toca destacar el trabajo atronado de Anaal Nathrakh, uno más, en un Desideratum (Metal Blade, 2014) con menor carga black pero el mismo industrialismo y hasta un toque más épico. No obstante, los que más se han cargado de épica este año han sido Primordial con un correcto Where Greater Men Have Fallen (Metal Blade, 2014), aunque el black aquí ha brillado más por su ausencia que por otra cosa.

Doom: de lo clásico o lo fumeta a la mugre y lo extremo

Unos doomsters que han causado bastante revuelo fuera de los círculos especializados han sido Pallbearer, recopilando una gran cantidad de elogios (bastante merecidos) en Foundations of Burden (Profound Lore, 2014), aunque sin alcanzar tanto impacto como hicieran el año pasado Deafheaven. Bastantes han recopilado también YOB, que siguen manteniendo alto su propio listón con un poderoso Clearing the Path to Ascend (Relapse, 2014) Unos que no han recopilado tantos elogios internacionalmente han sido los bilbainos Horn of the Rhino, y es una lástima porque han sacado uno de los discos más completos, vibrantes y demoledores del año con Summoning Deliverance (Doomentia, 2014).

Godflesh han regresado con todas las de la ley este año, con un disco que recoge lo mejor de sus primeros tiempos y machacando como entonces con rabia industrialoide y potente. Electric Wizard no necesitan recuperar el sonido de sus orígenes porque siguen fieles desde el día 1. Time to Die (Spinefarm, 2014) es el mismo disco de doom fumeta que llevan sacando años, pero esta vez un poquito mejor. No obstante, es hora de que cedan el trono a otros de su misma división, como pueden ser Conan, que este año han entendido como pocos el legado de unos Sleep que han regresado este año, con un solo tema pero #todobien.

Y a la hora de alabar discos situados en la frontera entre este Doom y el Sludge que viene más adelante, los ganadores absolutos este año no son otros que Thou, que compensan su hiperactividad que hace su discografía un poco difusa con una maravilla despedazadora como es Heathen (Gilead, 2014). Otros que se han lucido han sido los demenciales Indian con un nuevo tratado sobre la locura en su cuarto disco. Mención especial para dos grupos que han dado la sorpresa y que deberíais apuntaros como son los mastodónticos Bongripper, los intensos Moanna o los agónicos Churchburn.

Desde el Sludge de NOLA hasta el Sludge atmosférico

De entre toda la tela que hay que cortar dentro del Sludge, primero nos toca parar por la parte más mugrienta de New Orleans. Tanto Down como Eyehategod, dos iconos del estilo en la zona, han repartido una buena somanta de tortas con sus respectivos esfuerzos que demuestran que el que tuvo, retuvo. Aunque Inter Arma este año no han retenido tanta calidad como el año pasado en su one-track-album The Cavern (Relapse, 2014), pero no salen mal parados, eso sí. Y mientras seguimos esperando el próximo trabajo de Baroness, tenemos a Hark ocupando ese hueco de grupo con regusto stoner y esencia progresiva en sus venas.

La animalada del año en el género nos la han brindado Old Man Gloom por partida doble en dos discos distintos con un mismo nombre, The Ape of God (Profound Lore, 2014). Su épica trolleada a los medios se encuentra a la altura de los sendos pepinazos que se han marcado. Otros animales han sido Process of Guilt y Rorcal en su EP de este año, pero también The Body con sus voces de manicomio y su Sludge Drone apocalíptico, que alcanza una nueva dimensión en I Shall Die Here (Rvng, 2014) gracias al toque de -chapa y pintura- electrónica que aporta The Haxan Cloak. Y su EP junto a Thou tampoco se queda muy a la zaga. Y ya que hablamos de Drone, uno de los discos más ricos del año ha sido el de Wrekmeister Harmonies, adelantando por la derecha a unos Earth más lisérgicos que nunca este año.

Pasando ya a zonas más atmosféricas, toca hablar de post-metal. Han faltado grandes nombres, destacando entre ellos a Rosetta con un EP más interesante por planteamientos que por composición. Sin embargo, no resultan decepcionantes como sí lo han sido Terra Tenebrosa en su EP. Este año las mayores alegrías las hemos tenido que encontrar entre los grupos sorpresa, como Beak, The Matador, Raum Kingdom y, especialmente, Nod Nod, estos últimos con una propuesta elegante y con influencias más que interesantes.

El metal de 2014 en Hipersónica

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