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El Pecho de Andy — Llegará octubre (1987)

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No sé en qué momento escuché por primera vez a El Pecho de Andy. Quizá fue rebuscando en los catálogos de una de las mejores compañías que ha habido y habrá en nuestro país, Nuevos Medios. Fundada por Mario Pachecho, el sello se convirtió en una amalgama de estilos y discos que solo requerían un mínimo de cariño para ver la luz. Por eso no desencaja que Llegará octubre (1987) tenga un lugar de oro en las antologías de la música moderna española, pero sí extraña que EPDA solo sacaran poco más que dos discos y algún EP.

Atendiendo a su música y a sus letras, EPDA puede ser considerado un grupo culto y de culto. La voz de Miguel Ángel García es una de esas grandes voces de los 80 que tanto nos han cautivado (a algunos, a posteriori). Aunque los toledanos siguen en activo, su escasa repercusión discográfica nos lleva a preguntarnos qué sucedió con ellos; cómo no brillaron más dentro de esa marabunta de grupos y discos de la denominada “Edad de Oro” del pop español.

El brillo de la oscuridad

Pop de sonido oscuro y letras escritas con muchísimo talento conforman un universo elegante y pulido. Y si atendemos sobre todo a la parte escrita del disco, descubrimos pura poesía que merece reproducirse una y otra vez, como por ejemplo el comienzo de ‘Llegará octubre’.

Si seguimos por los caminos de la oscuridad poética que queda en todos los paisajes que va quedando marcado, como si fuera esa España trágica de las pinturas negras de Goya, nos encontramos con que los único que nos salva (y a la vez nos arrincona) es la voz del propio Miguel Ángel García, que modula hasta generar una nebulosa de angustia.

Ejemplos como el siguiente los encontramos en cada paso que damos, y creo que hemos sufrido premios poéticos en este país con mucha menos calidad que estos cuatro versos de ‘Un sospechoso huésped’:

Alguien demostró que la libertad era

solamente una hipótesis:

se precipitó en la profundidad,

yerto cual ángel caído.

Pocos respiros entre tanto baile

Quizás, si hay algo negativo que achacarles es que puede que en ningún momento den algún respiro queda todo demasiado recargado y obtuso. No hay espacio para el descanso, más que cuando disminuyen el tempo en algunos comienzos. Pero el saxo, bendito saxo, aporta un rayo de luz en todo este entramado. Lo mismo que les alimenta es lo que les destruye.

Enterrar

la locura es

abrir cavernas en la luz,

vivo en un lugar

estereotipado.

Aunque lo debamos tratar con cierta equidistancia (no es lo mismo hablar desde el conocimiento del presente que aplicando un factor a ciegas de lugar y época) y no hablar desde el desconocimiento de las circunstancias de por qué no llegaron más lejos, sí sería necesario hacerse ciertas preguntas. ¿No tuvieron la aceptación necesaria del público? ¿No se le dio suficiente salida a sus discos en aquel entonces? No tiene sentido pensarlo ahora, pero sí reivindicarles: son imprescindibles para nuestra historia.

8,6

El Pecho de Andy — Llegará octubre

  • Llegará Octubre
  • Se Desvanece
  • Un Sospechoso Huésped
  • Megalopolis
  • En La Red
  • La Fe De Los Necios
  • Mordiste El Polvo
  • El Archipiélago
  • Tras La Lluvia

Lo mejor

  • Las letras, poesía
  • La voz de Miguel Ángel
  • Que hayan vuelto

Lo peor

  • Puede ser algo recargado a ratos
  • Que sea tan difícil encontrar copias de los discos

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