“Venetian Snares” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/venetian-snares.jpg» class=”centro” />

Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido. Qué bonito, qué título y qué fecha para recordar de forma anual. Sobre todo si hay personas que lo hacen por ti, como mi compañero Andrés Peña, maestro del sonido. Al hilo de tal fecha me dio por recordar diez momentos de ruido que tuvieron (y aún tienen) sus problemas para pasar la barrera musical de las mentes bien pensantes y acomodadas en su sillón.

Sucio Rhythm and Blues

https://www.youtube.com/embed/aB_W54K8SLc?rel=0

El Rhythm and Blues era ruido. Ruido que corrompía almas y a los niños. Y peor aún: a las niñas secuestradas por los rhythm and blueseros esos de mala calaña. Mal rollo. Como buen creyente de moral firme que se precie había que quemar este tipo de música. Más aún si la tocaban negros borrachos, negros pobres y negros fáciles de meter entre rejas en cuanto abriesen la boca. Qué ruido aquel. Que se lo digan a Elmore James, Jimmy Reed y compañía.

Ese bajo te va a dar

https://www.youtube.com/embed/1aqXJYi8RQ0?rel=0

La cosa estaba tan mal con el ruido y los problemas raciales que un grande tenía que llorar cantando ‘Please, Please, Please’ claro que éste se la devolvió a la sociedad mojigata bien pronto, en cuanto dejó de tener que ponerse de rodillas y bailar por unos céntimos para sobrevivir. Tanta queja con el sucio Rhythm and Blues, con la sexualidad blanquecina de las caderas del Rock and Roll y no sabían que se les venía encima el Funk. El sexo tenía su estilo. Y las reivindicaciones iban de la mano. James Brown al frente.

Las maquinitas iban a destruir todo

https://www.youtube.com/embed/N9pOq8u6-bA?rel=0

Vaya, que yo no quería hablar de ese ruido melodioso y que el público acabó abrazando mientras practicaban el froti-froti en listas de ventas pero no puedo evitarlo. De las armonías perfectas al insufrible tedio experimental que acaba apareciendo como influencia original para tantos artistas. Europa o Estados Unidos, me da lo mismo quedarme con Pierre Schaeffer, Pierre Henry y demás familia que con el colectivo tras el Columbia-Princeton Electronic Music Center. La música concreta no dañaría oídos pero pasaría por ruido.

John Cage, el inabarcable

https://www.youtube.com/embed/58XjuGAla5U?rel=0

De John Cage me da miedo todo. El hecho de intentar entender su obra, o mejor aún, iniciarse en ella ya da vértigo. Vinculado con esa escuela estadounidense de avanzados compositores, anteriores al punto de arriba, sobre todo con Henry Cowell y Arnold Schoenberg. El ruido fue parte fundamental en su obra, el ruido como experimento sonoro que él parecía tratar en el vacío, en esa nada ficticia que no era tal tan crucial para Cage y para lo que vino después por ambas facetas: el ruido y la nada.

Las eternas autopistas germanas

https://www.youtube.com/embed/hYPILS3jhHQ?rel=0

No olvido uno de mis primeros recuerdos de ruido de enano. Ante toda curiosidad por ver qué había previo a lo que conocía, que era nada, me topé con el Autobahn (1974, Philips) de Kraftwerk. Ya había escuchado The Man-Machine (1978) con un acabado accesible pero había que tirar del hilo. Aquellos temas ‘Mitternacht’ o ‘Kometenmelodie 1’ me chocaron tanto que dejé el álbum por imposible (condicionado además por los malos altavoces que lo hacían más ruido). El ruido de aquel entonces ya no lo percibo pero ese recuerdo sigue.

Genesis el Industrial

https://www.youtube.com/embed/om8MuokqmRQ?rel=0

Con un personaje como Genesis P-Orridge el ruido tenía un nuevo mesías para evangelizar a favor de la causa. Throbbing Gristle fue su principal plataforma para seguir llevando a cabo su locura tras COUM Transmissions. El Punk era esto y el Industrial tenía en 1980 un single entre gritos, sintetizadores opuestos a cualquier moda alegre “Synth-llámaloequis” del momento.

El ruido del metal

https://www.youtube.com/embed/knUDV_ppSyE?rel=0

El ruido de unas herramientas, el ruido de cualquier invento que generase sonido, el ruido de Einstürzende Neubauten. Tras el estallido del Industrial la corriente inglesa al poco fue derivando en distintas ideas tan interesantes como Cabaret Voltaire, adelantando la electrónica de varios años después, y con los propios alemanes mencionados. Estos últimos firmaron pronto uno de sus trabajos principales: Kollaps (1981, ZickZack).

Japón, ese imperio

https://www.youtube.com/embed/A5FWAj6oSRQ?rel=0

El culto al ruido que hay Japón me sorprende. Al final todo es juego de contrastes y de polos opuestos. La aparente tranquilidad acaba rota por nombres como Merzbow, experto en todo lo que sea probar los picos más altos de la frecuencia sonora mediante ruido y Harsh Noise, donde estas frecuencias ya empiezan a ser dañinas para un cerebro normal, así como para un cerebro que busca respirar un poco. Cuidado con las altas exposiciones a dicho sonido.

Terrorismo sonoro

https://www.youtube.com/embed/Na43R8NWlwM?rel=0

Un tío con títulos como ‘Ultraviolent Junglist’, ‘Befriend a Childkilleer’ o ‘All the Children Are Dead’ no es alguien con ajeno al ruido. El Breakcore de Venetian Snares es digno de la etiqueta sonoro como tantos otros géneros y artistas que deberían estar en esta lista. Atrévete a respirar y al instante ya te ha golpeado.

Corre

https://www.youtube.com/embed/hB3zdbVaFnw?rel=0

La situación de cabreo, el gusto por la evasión ante el desastre del exterior y el experimentar a subir un poco más, un poco más, un poco más acabaron dejándonos varios subgéneros de Techno en los 90 no aptos para cardiacos. El Speedcore es uno de ellos y DJ Tron uno de los nombres que bombardearon millones de oídos que ahora buscarán protección en las calmadas melodías de la Zarzuela.

Más en Hipersónica | Censura en la música (III): Los 60, el cambio de mentalidad

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments