Este sexteto creó un arquetipo para los grupos flamencos, aunque en casa no fue bien recibido, mi padre me decía que era una chufla. No sé si alguna vez le llegó a gustar, yo creo que no…

Paco de Lucía nos dejó esta semana. Se lo llevó un ataque al corazón en su retiro espiritual de Playa del Carmen en el Yucatán mexicano. Solo tenía 66 años y todavía tenía mucho que dar al público que se entusiasmaba con sus actuaciones en vivo como la que ofreció el año pasado en el Festival de Jazz de Vitoria junto a Chick Corea, repleta de improvisaciones y detalles de genios irrepetibles; feeling y duende de la mano, sentimiento y virtuosismo que salen del alma. Ahí está su escalofriante versión de veintiún minutos de ‘Zyryab’.

Muchas han sido las formaciones con las que el guitarrista se presentó en los escenarios, aunque quizás la más interesante, vanguardista y legendaria fue el Paco de Lucía Sextet. La formación tuvo diversas alineaciones pero con ella el duende flamenco logró por primera vez fusionarse con el jazz sin chirriar por ningún lado.

Paco de Lucía cuenta en su web como llegó a tener un grupo, algo insólito dentro del hermético mundo del flamenco:

El primer grupo que tuve nació en la época de ‘Entre dos aguas’ cuando empecé a improvisar y me hacía falta un acompañamiento. Era 1977 y conocí al grupo Dolores, que me gustó mucho por su juego de percusiones y ritmos. Así que en la gira de ese año vinieron conmigo Jorge Pardo, ‘El Bodega’, en los vientos, Pedro Ruy Blas en la batería, Álvaro Yébenes al bajo, Toni Aguilar al bajo, y Rubem Dantas en la batería. Algunas veces también vino con nosotros Jesús Pardo, ‘Leoncio’, al piano, y Pepe ‘El Borrega’.

Dolores era un grupo de fusión jazz-rock (tendríamos que hablar de él en Hipersónica) y Paco intuyó que la rítmica del flamenco encajaría perfectamente con las armonías y melodías instrumentales de estos músicos innovadores. Con ellos grabó su homenaje a Falla. Rubem Dantas hace balance de ello en su portal oficial:

El flamenco necesitaba otra forma de entenderlo, de músicos que no tuvieran nada que ver con este mundo, otras culturas.

Amén. Paco de Lucía no se equivocó y el primero quinteto y luego sexteto quedó integrado por su más clásica formación: Carles Benavent, apodado ‘la Garza flamenca’ se trajo su bajo y su mandola recomendado por Jorge Pardo, el percusionista brasileño Rubem Dantas, los dos hermanos de Paco, Ramón de Algeciras a la guitarra, y Pepe de Lucía al cante, y más tarde Manolito Soler al baile y al cajón.

No salieron muchos discos del Paco de Lucía Sextet: Solo quiero caminar (1981), Live…One Summer Night (1983) y Live in America (1993). Tres joyas tan recomendables como otras tantas de la discografía del tocaor pero que muestra un sonido que nadie pudo emular jamás.

Solo quiero caminar sentó los cimientos de esos esbozos que el sexteto había estado probando en los ensayos y en el directo. Paco de Lucía venía de trabajar con dos titanes del jazz contemporáneo: Al Di Meola y John McLaughlin, del que saldría un disco que vendió 1 millón de copias: Friday Night in San Francisco (1980), y tenía el cuerpo para la fusión total.

Paco no renunció al flamenco sino que innovó y experimentó, sabedor de que este arte arcano tenía que evolucionar sin renunciar a sus orígenes. En Solo quiero caminar aparece por primera vez en un disco de flamenco el cajón del Perú, que jamás se marcharía de su obra. A Paco se lo regaló el gran cajonero peruano Caitro Soto. Y nadie mejor que Rubem Dantas para darle su bautismo e incorporarlo a su set de tumbadoras, bongoes, darbucas y cortinillas.

La percusión había entrado en el flamenco, pero también el bajo, la flauta y el saxo. Y eso era un sacrilegio para los más ortodoxos. Menos mal que éstos quedaron en minoría ante el arte de Paco de Lucía y su Sextet.

En Solo quiero caminar hay un tema que se quedó durante mucho tiempo en el repertorio de Paco, el tema que da título al disco, que con el cante de Pepe de Lucía pone los pelos de punta tantos años después de haber sido grabado. El contenido iba en su mayoría en la onda que habían venido ensayando: palos de ida y vuelta, palos festeros y aflamencados, con especial mención de la rumba ‘Palenque’ y unos fandangos de Huelva.

Como bien decía Paco de Lucía “lo importante no son los instrumentos sino quien los toca”, y desde entonces tanto su obra como el flamenco no sería el mismo, honor compartido con La leyenda del tiempo de Camarón.

Fruto de la gira europea de 1983 salió Live…One Summer Night, publicado al principio solo en Holanda. Solo tiene cinco temas pero es una maravilla, recupera ‘Solo quiero caminar’ y ‘Palenque’, esa rumba que cerraba el disco de 1981. Quien ponga alguna pega sobre la jondura de Paco de Lucía Sextet debería hacérselo mirar.

Los compromisos de unos y otros impidieron que el Sexteto volviera al estudio, y sorprendentemente volverían a regalarnos un nuevo álbum en directo. Live in America, acreditado a Paco de Lucía & Sextet incluyó a Manolito Soler al baile en ese elenco de all stars. Lo grabaron durante la gira de 1992 y en él Paco y su banda le dan una vuelta tal a temas de Siroco y Zyryab que éstos quedaron redimensionados. El cierre del álbum con la rumba ‘Buana Buana King Kong’ es antológico.

No hemos dicho nada del toque de Paco de Lucía en estos discos, faltan superlativos para glosarlo. “Cuanto más dominio técnico, más fácil resulta expresarte. Si te falta técnica, pierdes libertad”, decía. El fue el ideólogo y factótum de una revolución en el flamenco y su Sexteto no dejó de acompañarle en cientos de actuaciones por todo el mundo.

Él lo cuenta también en su web:

Durante los muchos años que estuve con el sexteto hubo nuevas incorporaciones, como Joaquín Grilo al baile, cuando Manolito se tuvo que retirar por motivos de salud, o Juan Manuel Cañizares que me echó la mano cuando Carlos estuvo de baja un tiempo tras un accidente de coche, o mi sobrino José María Banderas. Pero el espíritu del grupo siempre se conservó y recuerdo esos años como unos de los más felices para mí en un escenario, era una delicia tocar con ellos y los recuerdo con mucha nostalgia.

Quien tuvo la ocasión de ver a este Sextet, yo lo hice en los noventa recién llegado a una redacción de un periódico de provincias y la verdad es que cambió totalmente mi visión del flamenco. Qué magia, que maravilla. Los vídeos que hay en Internet pueden refrendarlo.

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2 months ago

[…] Lo primero en el aficionado habitual de conciertos es la alegría de volver al Auditorio del Parque Torres, vacío en estos días pandémicos. Así que gracias a la colaboración entre la peña flamenca Antonio Piñana de Cartagena y la concejalía de Cultura de la Ciudad Departamental, dentro de la programación de “Cartagena es Cultura“, el aficionado flamenco ha podido retomar la asistencia al directo con un concierto del ganador del Filón Minero 2017, el flautista Sergio de Lope, que acompañado de su banda nos ofreció “Ser de Luz”, un conglomerado de canciones inspiradas en los cantes flamencos e interpretadas bajo las nuevas tendencias que transitan por sendas análogas entre el jazz progresivo y los sonidos populares, aquellos caminos que comenzara a transitar el grupo de rock progresivo Guadalquivir , los clásicos Dolores o Alameda a finales de los setenta y cómo no, la gloriosa Paco de Lucía Sextet. […]