Del ¡graaaaacias Madrid! en bucle escuchado en cada concierto a una declaración de amor por los fans. La primera expresión suena vacía e innecesaria, la segunda, en manos de Irma Thomas, suena como si tu abuela te estuviese agradeciendo todo lo que has hecho por ella cuando la deuda, y por ende los agradecimientos, son en el sentido inverso. La reina del Soul de Nueva Orleans sabe cómo emocionar sin apenas moverse, sabe cómo ofrecer un noche única con una sola sonrisa, sabe cómo ser más joven que nosotros a sus 73 años.

Irma Thomas en concierto en Madrid, en la sala TClub (26–09–2014)

El ‘Forever Young’ de Dylan sigue siendo su canción de despedida. Un adiós en los bises donde Irma Thomas mantiene su discurso de agradecimiento a todo su público, el cual repite en cada actuación antes de culminar una noche emocionante con una voz que habla, sale desde lo más profundo y se mantiene en los registros más complejos sin mostrar dificultad alguna, evitando los gritos y los movimientos estrambóticos que tanto gustan a las artistas de charol actuales.

Falta que Irma Thomas nos arrope al tiempo que nos canta temas como ‘Cry On’ o ‘Take a Look’ e ‘It’s Raining’. El Soul sureño de canciones lentas, de Aretha Franklin, de Etta James, de Redding o de Cooke. La elegancia de una diva que ha cambiado sus papeles por un iPad moderno para seguir recordando aquellos éxitos que el gran público pasó por alto en los 60 y 70.

Las baladas tenían la respuesta rápida en temas como ‘Breakaway’ donde Irma Thomas aún mantiene la energía para transmitir el ritmo y el baile, ayudada de una banda compuesta por músicos españoles donde Julián Maeso es el rey de los teclados. Cuando ella canta “el tiempo está de mi parte” el recuerdo de los Rolling Stones se olvida pronto (no obstante, ella la grabó antes). En aquel momento Irma Thomas se transforma en un joven talento con la vitalidad necesaria para superar cualquier reto. La versión crece a una sola voz. El momento más intenso sigue perteneciendo a ‘Wish Someone Would Care’. La canción se ha quedado en un hermoso limbo entre la dulzura sesentera y la rabia de una década después para una mujer feliz, con el reconocimiento conseguido y el público entregado, llenando la sala madrileña TClub.

9/10

Se echa en falta la maravillosa ‘Anyone Who Knows What Love Is’ pero después de volver a vivir un concierto tan especial es imposible pedirle más a Irma Thomas. Ella se va de la mano de su manager y marido, Emile Jackson, fiel a su boina, dando pequeños pasos. El tiempo es suyo, la juventud también, la prisa y el olvido serán para otros.

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