Me estreno en esta sección, El tamaño sí importa, que no sabemos cuánto durará en esta casa, poco amiga de empezar con secciones nuevas sabiendo que tarde o temprano morirán de inanición. Pero da igual. Me da igual. Creo que es importante este pequeño apartado y que nos puede dar mucho juego principalmente por dos motivos. El primero y esencial es que nos obcecamos siempre en los análisis de discos o en sesudos análisis de trayectorias de géneros o grupos, pero prestamos poca atención a las unidades básicas que forman esos universos, las canciones. Dedicar entradas a esos temas que nos tocan la patata en uno u otro sentido es muy necesario. Y el segundo de los motivos es básicamente que el tamaño sí importa. Claro que importa. Supone más tiempo de placer, eso de “lo breve, si breve, dos veces bueno”, se puede ir a la vía. Junto a los putos 15 segundos de Win Butler.

Y claro, aunque el alocado ideólogo de esta sección, Dr. Chou ha empezado por Le Convoi de Dominique A y ‘Transatlanticism’ de Death Cab For Cutie , dos temas intensos pero no excesivamente guitarreros, hay que reconocer que esta sección se presta mucho a ello. Lo pide. Y aunque seguramente (o no) en el futuro vayan cayendo obvias bombas de electrónica (Hola) y sobre todo progresivo y post-rock, voy a adelantarme a mis compañeros con el primer vendaval de guitarras. Y lo hago con ‘Goin’ Against Your Mind’ de Built To Spill.

You In Reverse (Warner Bros, 2006) fue el sexto álbum de la formación. Llegó tras un parón de cinco años en los que la piedra angular del proyecto, Doug Martsch, se había tomado un respiro para empezar su carrera en solitario en 2002 con Now You Know (Warner Bros, 2002) y dedicarle más tiempo a la familia. Durante aquellos años parecía que el futuro de Built To Spill era incierto, pero en aquél año Doug decide que es el momento de volver a casa. Y de qué forma. Trece años después, el grupo seguía en activo con la misma frescura que al inicio, con letras y poses más maduras, pero con el mismo gusto por las guitarras que siempre. Y ‘Goin’ Against Your Mind’ es el perfecto ejemplo.

Son tres las canciones que superan los seis minutos en este disco, pero la mejor con diferencia es la que abre el álbum. No sólo un ejemplo del gusto por los sonidos limpios y afilados en riffs y punteos; es una muestra de la actitud con la que un grupo clásico vuelve al estudio con la misma energía que la de un grupo novel, con las mismas ganas de comerse el mundo. A eso les sumas el talento innato y la capacidad de Doug Martsch para generar grandes canciones y te da como resultado una canción tan bárbara como ‘Goin’ Against Your Mind’. Un torbellino de casi nueve minutos que te llevan por delante; nueve minutos en los que las capas de guitarra van sumándose cada vez con más intensidad para desembocar en un poderoso clímax final en el que brindar por las canciones largas, por el indie rock bien hecho y por Built To Spill.

Sobre todo por Built To Spill.

Playlist | El tamaño sí importa

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