Retomamos nuestra sección más constante (la excepción que confirma nuestra particular regla), tras una semana de vacaciones navideñas. Unas vacaciones en las que, seguramente todos nosotros, nos hemos puesto algo ciegos comiendo, y valoramos la idea de apuntarnos a un gimnasio, comprar libros de dietas milagro, o encerrarnos en una habitación durante semanas, desprovistos de más víveres que unos cuantos litros de agua mineral.

Opciones, todas ellas, válidas, pero enormemente sacrificadas. Está otra alternativa: bailar. Y puede que seáis de los que sienten cierta vergüenza antes de emplearse a fondo en la pista, o el vuestro dormitorio, como si nadie pudiese abrir la puerta. Os lo ponemos fácil: clickad a continuación.

Porque si hay un grupo que se viene preocupando por divertirnos, sobre todo porque seamos momentáneamente felices, esos son Junior Boys. Los canadienses, que, como os venimos contando, pronto saciarán una espera que se iba al lustro de duración con Big Black Coat, lanzaron en 2011 el glorioso It’s All True.

Aquel disco contaba con una pieza de algo más de nueve minutos que es una fiesta ascendente. Que te agrada en un principio, te hace mover cabeza y pies mientras se desarrolla, y te arregla la vida definitivamente a partir del 04:49. ‘Banana Ripple’ que fue editada como single, es la obra suprema de Junior Boys. A menos, para el que escribe.

No habría noche que no fuese mejor con ella. No existe lugar en el mundo, cultura o religión, que no ceda ante este derroche de energía, espasmos y buen rollo. A pesar de su minutaje, consigue convertirse en adictiva, en uno de esos cortes que estarías escuchando en repeat sin plantearte siquiera que pueda haber alguna opción mejor que volver una y otra vez al punto de partida. Hacedlo, y sentiréis gratitud eterna por mi consejo.

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