Hace más de 20 años, una banda consiguió que las melodías de guitarras de tiempos lentos y de progresiones infinitas envueltas en falsetes, sonasen tan bien y con tanta personalidad, que de poco importó que apenas durasen cuatro años. Como esa estrella de cine que muere joven tras la película que le ha dado todo. Galaxie 500 sirvieron de mucho a los que vinieron detrás a pesar de su corta existencia.
 
Aunque la escena musical de Boston de los años 80 todavía estaba dominada por el post-punk, en 1986, tres intelectuales educados en Harvard y amantes del rock and roll, Dean Wareham, Naomi Yang y Damon Krukowski, irrumpieron con su estética post-moderna, elegante y sofisticada y una música que se ha convertido en esencial, a pesar de su falta de virtuosismo. Como trío, se centraron en revisitar a la Velvet Underground o a Jonathan Richman y en crear un sonido que, aunque limitado y fugaz, se volvió trascendente y emocional. Galaxie 500 suenan simples, compactos y repetitivos y sin embargo, esto se convierte en su caso en su gran fortaleza.

De pocos grupos se puede decir que su mayor fortaleza sea sonar compactos, repetitivos. Galaxie 500 encontraron su fórmula ya en su debut y solo jugaron a tratar de superarla

Encontraron su fórmula y no intentaron variarla, tan solo trataron de superarla canción tras canción, disco tras disco. Sus icónicas portadas, firmadas siempre por Yang, la producción de Krammer y el medio tiempo que guía cada canción, se convirtieron en sus señas de identidad ya desde su debut. Wareham con su guitarra y su voz, compuso el anhelo y el sustento de las canciones, Yang y su particular forma de pulsar las cuerdas del bajo se convirtió en el centro expresivo de la banda y por su parte, Krukowski y su mecánica forma de llevar el ritmo a la batería, hacía lo que podía para crear texturas en canciones que siempre serán mejores por ser monocromáticas. Sí, en este caso sí. Nadie como Galaxie 500 para ponerle sonido al blue.

https://www.youtube.com/embed/VvzOHYgm89k

En Today, probablemente el mejor álbum de canciones de la banda, ‘Don’t Let Our Youth Go To Waste’ se convierte en uno de los pilares del disco y del sonido de Galaxie 500. Esta versión del tema de Richman, que originalmente fue cantado a capella y tenía una duración de menos de dos minutos, hizo que los de Boston sonasen desbordantes. Cuadruplicaron la duración del tema y con un rasgueo de guitarra y una línea de bajo que colgaban de un mismo acorde crearon un ciclón de sonido y reverberación que en pocos momentos era interrumpido por la voz de Wareham. La simple melodía de Richman renació así entre las manos de Galaxie 500 para mostrar rabia y deseo.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments